Santa Bárbara: Conjuro de las Tempestades


Marta Fajardo de Rueda
Profesora Universidad Nacional

"Lo que el señoreo el fuego y las
explosiones.El suyo es
el impurio Igneo y estruendoroso.
Su culto se extiende
por Oriente y Occidente
Carlos Pujol
"La casa de los Santos"

Uno de los templos más antiguos de Bogotá es el dedicado a Santa Bárbara, abogada de las tormentas, las tempestades, los truenos y de la buena muerte.

Las razones por las cuales se erigió esta Iglesia están por supuesto relacionadas con la presencia de las tempestades, fenómenos naturales de tan frecuente ocurrencia en el trópico y con la invocación a la Santa como Patrona de la buena muerte.

Según nos cuenta el historiador Ibáñez: "Pocos años habían pasado desde la fundación de Santafé, y ya se veía lleno de estancias y haciendas el antiguo Valle de los Alcázares. En las inmediaciones de la ciudad se habían establecido las de los vecinos principales y así, don Lope de Céspedes y su mujer doña Ana de Vázquez tenían su estancia de pan llevar en el mismo sitio que ocupa hoy la parroquia de Santa Bárbara, en las afueras de la ciudad de entonces.

"El don Lope y su mujer vivían allí tranquilos y llenos de contento y felicidad, cuando un 27 de agosto de 1565 una gran tempestad de lluvia y truenos se hizo sentir en la incipiente ciudad, y cayó un rayo en las casas mismas de habitación de Céspedes y su familia: la chispa eléctrica recorrió todas las piezas hasta llegar a la despensa, en donde estaba la negra esclava Cornelia, única persona a quien mató.

"El espanto que causó tal desgracia fue tanto mayor cuanto era el primer rayo que caía en la ciudad de Quesada: así, se hicieron rogativas públicas, y don Lope hizo construir una capilla en el sitio mismo que ocupaba la casa, que fue consumida por el fuego, y la dedicó a la gloriosa virgen Santa Bárbara, abogada, como es notorio, para evitar el peligro de los rayos, en todos los pueblos católicos, y muy especialmente entre nosotros, en donde no hay una población casi que no tenga alguna capilla y oratorio especial bajo la advocación de la Santa.

"Céspedes pidió y obtuvo permiso para que en la Capilla se pudiera celebrar el Santo Sacrificio de la Misa: y fueron tantas y tales las peregrinaciones que se hicieron, que en 1585 tenía la Santa 'un templo grande y capaz, según lo dice el decreto de erección de la Parroquia"l.

El templo está situado en la esquina de la carrera séptima con calle quinta. Es una edificación muy sobria  interior. A diferencia de otros templos bogotanos sus altares no son muy deslumbrantes. Pero sin embargo albergan algunas de las obras más antiguas y valiosas de la pintura colonial santafereña. Frente al altar mayor se destaca un hermosísimo expositorio trabajado por algún artista anónimo.

Su ubicación geográfica en una pequeña colina le permitió en el pasado una visión panorámica del barrio al que Santa Bárbara le dio su nombre.

 

El patrimonio artístico del templo

Hoy en día la iglesia nos ofrece un interesante legado artístico, pues a través de la colonia se enriqueció, gracias a los aportes de los fieles que para sus diversas devociones donaron limosnas, muchas de las cuales se tradujeron en numerosos cuadros y esculturas de considerable valor estético y documental.

Como ocurre con la mayor parte de las obras que fueron trabajadas para satisfacer la demanda de los devotos, tan sólo en unas pocas encontramos las firmas de sus autores.

Claro que hay obras firmadas de Baltasar de Vargas Figueroa, de Gregorio Vázquez, de Antonio Acero de la Cruz, de Camargo y de un pintor de nombre Juan Antonio Arriaga. En cuanto a la escultura, tan sólo estampó su firma el gran Pedro Laboria.

Por sus características especiales el conjunto de la obra artística existente nos presenta una interesante lección general sobre el arte neogranadino. Del mismo modo, mucho se puede aprender acerca de las diversas devociones. Por ejemplo la Virgen María, cuya principal advocación durante toda la época colonial fue la de la Inmaculada Concepción, va a ser reclamada por los fieles también bajo otras advocaciones en el siglo VII, tales como Nuestra Señora del Topo o la de Chiquinquirá, y en el siglo XVIII la Divina Pastora, la Virgen de la Soledad o la Dolorosa que se manifestó en Lima.

Esta iglesia también poseyó un apostolado, tema característico del barroco iberoamericano, como lo ha señalado el historiador español Santiago Sebastián. Infortunadamente, como ocurre con muchas piezas valiosas de los templos, parte de este apostolado fue robado y en la actualidad tan solo quedan cinco cuadros correspondientes a los apóstoles Simón, Judas Tadeo, Matías, Pedro y Andrés.

Como por algunos santos los fieles guardaron especial predilección, encontramos allí las imágenes de aquellos cuyo patronazgo estaba probablemente más relacionado con los males que los aquejaban. Por ejemplo, hay dos imágenes en pintura y escultura de San Roque, patrono de las pestes. Estas últimas constituían uno de los más grandes azotes para la población. De los santos Cosme y Damián, patronos de los médicos y de los farmaceutas, también allí se encuentran sus imágenes. Los temas cristológicos tienen una extraordinaria presencia en la iglesia. Además del Cristo Salvador, hay numerosas escenas relacionadas con su Pasión y Muerte. El Ecce Homo, la Crucifixión y los ángeles de la Pasión, así como el Cristo acompañado por la Magdalena al igual que los numerosos crucifijos.

En general los cuadros y las esculturas están relacionados con los mensajes más acodes con el espíritu de la Contra Reforma que animaba a la Iglesia universal, a partir del Concilio de Trento (1542-1563).

De manera que la colección de Santa Bárbara es un ejemplo de cómo los modelos europeos que se recibían en las colonias, se asimilaban, para producir obras que tienen el sello inconfundible de lo americano y más concretamente del estilo que podemos llamar "barroco neogranadino".

La Penitencia, por ejemplo, uno de los valores más altamente apreciado por los teólogos del Concilio Tridentino exaltó la figura más conmovedora de la iconografía cristiana: la de la Magdalena. El templo posee más de tres versiones de esta Santa en muy diversas actitudes. Al lado de algunos santos contemporáneos, como San Ignacio de Loyola, San Alonso Rodríguez, San Cayetano o Santa Brígida de Suecia, a quien por esas épocas la Iglesia dio mucha importancia, se enaltecen las figuras de los grandes mártires paleocristianos, como los mencionados: Cosme y Damián. ¿Por qué razón? como lo señala Santiago Sebastián en su reciente obra El barroco iberoamericano: mensaje iconográfico, la Iglesia Católica los tomó como modelos de santidad porque los crueles suplicios de los que fueron víctimas podían conmover en alto grado los sentimientos de los fieles, convirtiéndose en su máximo ejemplo de sacrificio.

A ello contribuyó también la aparición de un libro llamado Roma subterránea, que se publicó hacia 1629 y a las investigaciones del Cardenal Baronio, quien trató de precisar y diferenciar las relaciones verdaderamente históricas de las puramente imaginativas que produjo la piedad popular.

El dramatismo propio de las escenas de los mártires romanos coincidió entonces con el más puro gusto barroco. En los altares tomaron sitio preferencial las doloridas y tiernas imágenes de San Jorge, San Victorino, etc., y de las vírgenes cristianas Lucía, Apolonia, Catalina, Fortunata, Cecilia y Bárbara 2,

 

Santa Barbara, la del trueno

La historia de esta santa patrona, ha sido contada y retornada en múltiples versiones, desde La leyenda dorada de Santiago de la Vorágine 3, hasta las novenas de devoción más recientes. Vamos a acudir al relato del reverendo Juan J. Sosa, sacerdote, historiador, teólogo y profundo conocedor del tema, que dice así sobre la Santa y su culto;

"Santa Bárbara nació en Nicomedia, la capital de Bitinia, hoy día Ismidt en Turquía Asiática. Aquí mismo vivió y fue martirizada hacia el año 235 ala edad de 16 años. Su familia era muy acomodada. Su padre Dióscoro, era un ferviente pagano sometido al Emperador Romano Máximo. Bárbara pudo conocer por sus buenos maestros a los mejores poetas, oradores y filósofos de la época. Entre estos maestros se encontraba un discípulo de Orígenes, quien le transmitió a la dulce joven la fe cristiana.

" Al descubrir la verdad de la revelación, Bárbara seguidamente abandonó la religión politeísta de su familia. Sintió gran devoción por la Santísima Trinidad hasta el punto de ordenar abrir una ventanilla en el castillo (en la Torre) de su familia, para honrar esta gran verdad de la fe cristiana; Dios es el Padre, Hijo y Espíritu Santo, un solo Dios pero Tres Personas, tres modos diferentes de relacionamos con El. El edificio que tenía dos ventanas, comenzó a lucir tres en honor del primer ministerio de nuestra religión.

"Muy pronto se dio cuenta Dióscoro (su padre) del paso que había dado su hija. Al no poder aceptarla en esta forma, comenzó dulcemente a apartarla de estas ideas. Más adelante, viendo que ella no cambiaba, la entregó a los verdugos para ver si ante el temor y el sufrimiento llegaba a renunciar a su fe.

"Viendo, finalmente, que ningún tormento lograba cambiar aquel corazón convertido a Jesucristo, Dióscoro reclamó para sí el triste honor de degollarla en su cercana colina.

"Bárbara se arrodilló en el suelo, dio gracias al Señor de que al fin le abrían las puertas del Paraíso y de un tajo cayó al suelo su cabeza. Seguidamente, según la tradición, una centella mataba a su padre y verdugo.

"Un cristiano llevó su cuerpo a Gelaso donde los fieles veneraron su sepulcro y esparcieron su devoción por los muchos favores que eran concedidos por Dios en nombre de la Santa. La fama de este Sepulcro llegó a extenderse mucho más desde el siglo VII.

"Los padres Bolandistas,especialistas en la vida de los Santos, reconocen los milagros manifestados por su intercesión en favor de los moribundos que se convertían. San Pío reconoció y conformó el culto a Santa Bárbara en el año 1568" 4.

 

Iconografía

A través de este relato encontramos ya numerosos elementos que contribuyeron a la formación de la iconografía de la Santa. Otros fueron agregados posteriormente en recuerdo de los favores hacia los cuales se propagó su culto.

Su atributo más importante es la Torre, la cual por lo general se presenta con las tres ventanas en honor de la Santísima Trinidad. Como Bárbara es invocada a la hora de la muerte, a veces lleva en una de sus manos una custodia o un cáliz, para indicar con ello que auxilia con los últimos sacramentos. Por esta razón también en algunas representaciones sostiene una pluma de pavo real, la cual simboliza la inmortalidad del alma. Por lo general se la representa con la palma del martirio y con corona de Santa. Es patrona de los armadores y artilleros, porque si un rayo mató a su verdugo, se le asocia con el elemento del fuego. Por ello es posible que a veces no sólo aparezcan rayos en el cielo, sino que ella misma tenga un cañón a sus pies.

En algunos textos se afirma que inicialmente al huirle a su padre, fue delatada por unos pastores. Hay cuadros en los que con la Santa se ven langostas, porque algunas leyendas dicen que en estos animales fueron convertidas las ovejas de los delatores 5.

 

Santa Barbara en la Nueva Granada

Como ya lo hemos expresado, el culto por Santa Bárbara se difundió ampliamente por las colonias. A tal punto que, desde épocas muy tempranas numerosas poblaciones tomaron su nombre a lo largo y ancho de todo el territorio. A su vez, en cada pueblo o ciudad, aún es frecuente encontrar si no una gran iglesia, tal vez un oratorio o por lo menos una capilla dedicada a esta mártir.

Naturalmente en las artes, su representación es muy frecuente. Desde la de los pintores consagrados, como los Figueroa y Vázquez, hasta los más modestos y populares. El Museo de Rionegro, Antioquia, por ejemplo, conserva una bella Santa Bárbara en un lienzo que por su forma parece haber sido un altar portátil.

Sin embargo, las representaciones más comunes son las que describen su martirio. A su padre Dióscoro suele vérsele con cimitarra y turbante, elementos con los cuales los occidentales tipificaron al "pagano oriental".

Unas veces se eligieron momentos de su vida y otras de su martirio. Debido a las características especiales de este último, pues el más cruel antes de la decapitación fue el de cortarle los senos, la Iglesia permitió case excepcionalmente que en las representaciones quedara parte de su cuerpo desnudo. Algunos pintores, entre ellos Gregorio Vázquez, prefirieron representarla serena y victoriosa, con la palma del martirio y otros de sus atributos, principalmente con la torre de las tres ventanas.

Probablemente con una intención más dramática y directa, el artista que trabajó las dos imágenes al óleo para el Altar Mayor del templo, Baltasar de Vargas Figueroa, eligió los momentos culminantes del suplicio: cuando le son cercenados los senos y cuando Dióscoro procede a degollarla.

Parece ser que los cuadros se hicieron a solicitud de la Cofradía de la Santa, formada alrededor de 1615.

El mencionado cronista Ibáñez cuenta que por encargo de esos mismos cofrades el cura d don Francisco Dávila contrató con el escultor español residente en, Santafé, Pedro Laboria, la hermosísima escultura que la representa "junto con su camarín", y a continuación relaciona la lista de los gastos ocasionados por dichos trabajos:

La estatua de la Santa costó:
$ 350
Piedra, ladrillo, etc.:
$ 650
Al maestro albañil Ignacio Zorro por mano:
$400
Maderas y mano al maestro Antonio Bonilla: 
$450
Tres mil clavos a $ 16 el millar:
$ 48
Cuatro rejas, redes de alambre y vidrios:
$ 120
Seiscientos sesenta libros de oro a 7 l/c c/u:
$ 618
Doradores a cinco reales por cada libro:
$ 412
Veinticinco espejos a $ 2 :
$ 50
Diez y ocho espejos a $ 8:
$ 144
Nueve láminas pintadas en cristal a $8 c/u
$ 72
Pedestal para la efigie u cuatro candeleros dorados al óleo:
$ 100
Velo y puertas del Camarín:
$180

Camarín es el nombre que se le da a una capilla tras de un altar, en la que se exhibe una imagen, y resulta muy lógico pensar que dentro de un gran altar mayor de tres calles y dos cuerpos, se construyera en el primero de ellos y en calle central, un gran camarín para albergar la estatua de la Santa ejecutada por Laboria,

Pero la gran sorpresa que se lleva el visitante del templo es la de que en lugar de éste, y más bien frente al altar mayor, incluso ocultándole en parte, se encuentra un gran tabernáculo o expositorio de grandes dimensiones y lujoso acabado. El cual con el de la Catedral de Tunja, es el más importante de la Nueva Granada.

Sería interesante averiguar a través de otros documentos, si efectivamente como parece, se construyó alguna vez el camarín y por qué razones se le sustituyó por el tabernáculo, o si definitivamente este último, que por sus rasgos parece proceder del mismo siglo XVIII, fue el único que se ejecutó 6.

 

Santa Barbara:un caso particular de sincretismo religioso en algunas regiones de América

La sustitución de buena parte de la mano de obra indígena por la de amplios sectores de población africana, sometidos a la esclavitud, generó cambios definitivos y sustanciales en la formación de nuestra cultura.

Si bien es cierto que la Iglesia y algunas comunidades religiosas, particularmente los jesuitas, se preocuparon por cristianizarlos y procuraron para ellos un trato humanitario dentro del régimen esclavista, el resultado no fue muy halagador. Pues ni ellos ni sus amos estaban en circunstancias de acoger con mucho entusiasmo estas enseñanzas. Se trataba de todas maneras de una religión impuesta, y por lo menos de parte de los africanos, es muy seguro que en sus mentes y en su espíritu aún sobrevivían numerosos elementos de su religión tribal.

Como las prohibiciones hacia sus creencias originales no se hicieron esperar, algunos de sus ritos y ceremonias comenzaron a celebrarse de modo clandestino en las noches y en lugares apartados,

Entonces los santos africanos se mezclaron en su imaginación con los santos cristianos, esto se tradujo en un verdadero sincretismo, por medio del cual las virtudes del uno se trasladaron al otro y los elementos del culto se trastrocaron e intercambiaron,

Aun no se ha trabajado este como muchos otros aspectos de la cultura negra en Colombia, sería muy valioso desentrañar los verdaderos significados y los comportamientos de ciertos pueblos y comunidades frente a sus creencias, Pero en otras regiones de América Latina afortunadamente existen estudiosos que han abordado estos problemas,

Por ejemplo, para el caso de Cuba, el padre Sosa señala a propósito de Santa Bárbara cuales son las bases para que los cubanos hayan hecho la asociación con Changó, el dios del trueno y del rayo,

"Changó en Africa era un guerrero poderoso que a veces practicaba cierto tipo de tiranía sin reparo alguno, en Cuba era el santo protector de la artillería y de los mineros. Es fuerte y poderoso[...] fiel con sus amigos y con sus tres esposas Oyá, Obá y Ochún". Es de advertir que Oyá (Santa Teresa), dueña de los cementerios, está asociada a Changó, porque su presencia manifiesta al relámpago, que precede al trueno.

El cubano entonces ha hecho la asociación entre la santa cristiana, patrona de los truenos y de los relámpagos, con el santo Iucumí, deidad protectora de estos mismos fenómenos naturales, pero imbuido de otro carácter y dentro de otro contexto.

En el Brasil las identificaciones de los santos cristianos con los orixás o dioses del Candomblé, varían un tanto de las de Cuba. También porque actúan otras devociones.

Según el escritor Jorge Amado, los orixás y orishas, sus santos, son los espíritus de hombres o mujeres importantes; a veces son históricos y otras legendarios pero representan igualmente algún ideal heroico 7.

Como el tema que nos ocupa es el del sincretismo con Santa Bárbara, señalaremos apenas que esta región se le ha identificado con un orishá femenino que es Iansá.

Su fiesta, como la de Santa Bárbara, también tiene lugar el 4 de diciembre; su color es el amarillo, y el día dedicado en la semana es el miércoles, y así como vimos que en Caribe se la asocia a Oyá (relámpago) como compañera de Changó (trueno), en el Brasil Iansá es la esposa de Changó, con quien se encuentra en la poética armonía de dos fenómenos naturales que por siempre serán inseparables: el rayo y el trueno 8.

 

Bibliografía

CHEVALIER, Jean y GHEERBRANT , Alain, Diccionario de los símbolos, Herder, Barcelona, 1988.

LOS EVANGELIOS apócrifos, Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid, 1956.

FERGUSON, George, Signos y símbolos en el arte cristiano, MC, Buenos Aires, 1956.

SGARBOSSA, Mario y GIOV ANNINI, Luis, Un santo para cada día, Ediciones Paulinas, Bogotá, 1987.

V ARGAS LUGO, Elisa, Juan Correa, su vida y su obra, UNAM, México, 1985.

Notas:

1
Pedro Maria Ibáñez, Crónicas de Bogotá, Bogotá, tomo 1, págs., 78-79,
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2
Santiago Sebastián, El barroco Iberoamericano: mensaje Iconográfico, en Las nuevas devociones: el apostolado, ediciones Encuentro, P·gs, 190-193.
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3
Santiago de 1, Vorágine, la leyenda dorada, Alianza  Editorial, Madrid, 1982, p·gs. 896-903,
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4
Juan 1. Sosa, Santa Bárbara Populares, s.p.i., Págs. 101-102.
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5
Hall, Dictionary of subjects and symbols In art, 1. Murny Publishers, Londres, 1916, pág. 40
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6
Agradezco al señor sacristán de Santa Bárbara, don Luis Forigua por la valiosa información acerca de este asunto y en general sobre el templo y sus tesoros.
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7
Juan J Sosa y sincretismo  religioso santería y espiritismo, en: Documentación  Sureste, Oficina Regional para Asuntos Hispanos, Miami (Florida,documentación , núm. 4, marzo de 1983.
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8
Jorge Amado. La  desaparición  de la Santa  una   historia de hechicería, editorial Plaza y Janés, Madrid, 1989. I
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