No obstante el desenlace de la anterior historia, se trató de un estímulo muy grande en la aún incipiente carrera del escultor, en que me quería convertir. Fue tal la emoción, que comencé a tallar un relieve en piedra, de dos metros veinte por un metro diez centímetros. En él representaba a los primitivos mineros de la sal. Hoy, esa obra decora la gran portada que conduce al jardín de las Salinas de Zipaquirá. Concluida esa obra, comencé a tallar dos grandes cabezas de un hombre y una mujer, tallas directas en piedra que guardo, con calidez, en la memoria.

Poco después, tallé otra escultura, "Serenidad", que recibió medalla de plata en el Tercer Salón de Artistas Colombianos. Entusiasmado por mis logros, en la talla en piedra, realicé una escultura de un tamaño mayor que el natural, con la cual obtuve el primer premio de escultura en el Quinto Salón de Artistas Colombianos.

Por ese entonces, me presenté a un concurso que la gobernación de Cundinamarca organizó para dar una beca de especialización en el exterior a un pintor o escultor del departamento. Gané el concurso y me fui a los Estados Unidos para adelantar una especialización.


ESTADOS UNIDOS


En el país del norte, me aconsejaron ir a la academia de Granbrook. En ella se reunían, entre otros artistas, ceramistas, escultores y arquitectos que cursaban especializaciones, una vez concluidos sus estudios académicos básicos. En ese sitio, no sólo tuve la oportunidad de conocer y trabajar con el gran escultor Cari Milles y con un grupo muy selecto de profesores, sino que, cada diez días, escuchábamos a un gran artista, que nos compartía su experiencia y sus vivencias.

Bajo el estímulo de Milles, gran amigo y señor, trabajé en una talla en mármol, "Cabeza de Mujer". Decidí presentarla al concurso de los escultores de Michigan, que organizó el Museo de Detroit, y gané el Primer Premio, en la modalidad de Escultura. Terminada la etapa académica, me invitaron a la Universidad de Syracuse. Allí, junto con otro escultor llegado de Europa, organizamos el departamento de escultura de esa Universidad.

Estando allí, participé en la exposición de escultura cerámica y gané el Primer Premio, con la obra, "El Viento". Al terminar mi ciclo en la universidad de Syracuse, me traslado a Nueva York. Allí me presenté al concurso internacional de la Jhon Simón Gougemheim Fundation, que gané, permitiéndome gestar toda una serie de obras que fueron exhibidas en una exposición personal, en el corazón de Nueva York. De estas obras se destaca "El Minero Primitivo", tallado en caoba del África con una altura de 2:25 mts. Fue la primera vez que rompí los cánones tradicionales y me decidí a producir una figura de protuberantes volúmenes, con expresión de fuerza y poder. Aún recuerdo las sensaciones que me invadieron, cuando una enorme grúa transportó la escultura, bajo las sombras de los rascacielos de la capital del mundo, a la sede de la exposición organizada por Germán Arciniegas, quien presentó mi obra.

Otro de los diseños creados bajo el estímulo recibido de la John Simón Guggenheim Memorial Foundation, fue un proyecto para honrar la figura de Bochica. Personaje legendario de nuestros antepasados, de quien se dice que, con la ayuda de una varita, rompió las rocas que sostenían el agua del gran lago que en ese entonces cubrían lo que es hoy la Sabana de Bogotá, formando, al hacerlo, el portentoso Salto del Tequendama. Con esa imagen en la mente, cree una figura-proyecto que representaba un gran monumento al Bochica de nuestra leyenda.

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