10 obras de la Colección de Arte del Banco de la República que se atrevieron a decir lo “indecible”

May 11, 2017

A propósito del Día Internacional de los Museos 2017, que se conmemora el 18 de mayo y que en 2017 tiene por tema “Museos e historias controvertidas: Decir lo indecible en museos”, compartimos diez obras de la Colección de Arte del Banco de la República que permiten aprehender temas dolorosos, controversiales o difíciles, una invitación abierta a la reflexión y el pensamiento crítico que permitirá una visión del futuro más allá de los temas tabú y hacia una mejor comprensión mutua.

Participe en las actividades que los Museos del Banco de la República en Bogotá tienen programadas para el Día Internacional de los Museos 2017 >>

1
Delirio de las monjas muertas No. 6  (1973) | Juan Antonio Roda


Antes de que la ciencia pusiera nuevos nombres sobre las experiencias místicas, era un hecho social afortunado que un cuerpo penitente entrara en estados de honda excitación, alcanzando visiones de lo divino. Delirio de monjas muertas nos habla de un momento histórico en el que la experiencia mística y la erótica no estaban disociadas, sino profundamente vinculadas a la vida, en una suerte de erotismo sagrado. Esta serie de grabados surge de la gran impresión que despertó en el artista el encuentro con los retratos de monjas muertas, de factura colonial. Delirio de monjas muertas nos ofrece una visión en la que Roda une dos elementos que en el arte religioso pertenecían a momentos distintos: la muerte de una monja y el éxtasis místico. Al unirlos, el artista hace evidente la relación entre Eros y Tánatos, las dos pulsiones o fuerzas constantes que constituyen el aparato psíquico humano. Ver más obras de Juan Antonio Roda >>

2
Sin título (tríptico, 1973) | Luis Caballero

Luis Caballero mostró el cuerpo y sus mil y una maneras de estar, como un medio que se expresa a sí mismo como cuerpo, y simultáneamente expresa las particularidades de cada una de estas mil y una maneras de ser (un abrazo, una caricia, una herida, una caída, una sumisión, una elevación, un encierro, un abandono, una compañía, un fragmento, una totalidad, una mirada, un rechazo, un dolor, una liberación, un descanso, cualquier acto). En este sentido, la sexualidad y el erotismo homoerótico son elementos constitutivos de la mirada del artista. La colección del Banco de la República guarda cerca de 280 obras de Luis Caballero, entre pinturas, dibujos y obra múltiple, correspondientes a todos los momentos de su carrera como artista. Visite una exposición virtual sobre Luis Caballero >> 

3
Retrato de Federico | María Villa

María de los Ángeles Villa nació en Guarne (Antioquia) en 1909. Como muchos de los artistas denominados primitivistas, fue una pintora autodidacta. Comenzó su carrera artística pasados los 50 años y su original estilo le permitió inscribirse en la historia del arte colombiano. En la Colección de Arte del Banco de la República están presentes 16 pinturas de Villa. Su obra fue muy prolífica, pues pintaba sin cesar, día tras día, como quien desea librarse de los monstruos que viven en su cabeza, aunque guardaba las telas en una caja debajo de su cama. Este es el retrato que pintó de Federico Vargas, un pintor 32 años más joven que ella y quien fue su esposo durante diez años. Visite la exposición en línea Aparente ingenuidad. Pintores primitivistas en la Colección de Arte del Banco de la República >>

4
Negro utópico (2001) | Astrid Liliana Angulo

Liliana Angulo parte de la significación histórica del concepto de lo negro como expresión que no sólo designa un color sino que infiere en las circunstancias de explotación y dominación. En la obra Negro utópico, Angulo hace uso de estrategias contemporáneas de representación, para realizar una serie de fotografías en las que usa su imagen para reflexionar sobre su propia identidad y sobre los procesos de los "afros" en Colombia y América. En las fotografías, registra su transformación en un personaje imaginario que aparece realizando diferentes actividades domésticas. Conozca el proyecto Quieto pelo que Liliana Angulo realizó como parte del Programa Obra Viva del Banco de la República >>

5
El niño fu enterrado vivo, se le negó el pan y la letra (1974) | Augusto Rendón

Augusto Rendón (1933) se interesó por las luchas populares y las tragedias colectivas, en obras de claro corte expresionista ejecutadas al aguafuerte, En la década de 1970 adoptó una figuración plena de simbolismos, puesta al servicio de la plástica combativa. Convirtió la figura del caballo en emblema del pueblo oprimido que se rebela contra un jinete, odioso representante del poder o la muerte, ubicado en atmósferas y escenarios tenebristas, construidos con una perspectiva de jerarquía, que ordena los elementos de la composición según su importancia expresiva. Con frecuencia, Rendón en sus aguafuertes interpreta imágenes provenientes de la poesía, como en el caso de El niño fu enterrado vivo, se le negó el pan y la letra, que es un verso del chileno Pablo Neruda. Lea en nuestra Biblioteca Virtual el arítuclo Augusto Rendón: la contra-alienación en la gráfica >>

6
Sin título (sin fecha) | Débora Arango

Débora Arango (1907-2005) irrumpió en el panorama de la plástica colombiana con una obra que desafió los cánones artísticos de su tiempo. Su compromiso por retratar una sociedad con hondas diferencias sociales, la llevó a acercarse a corrientes pictóricas que intentaban crear conciencia social mediante la pintura. A través de su pincel, los personajes de la alta esfera política colombiana fueron caricaturizados y los del bajo mundo, visibilizados y tratados con absoluta dignidad. Esta acuarela evidencia la intensa indagación de la artista en torno a los cuerpos de las mujeres y sus diversos roles. La obra presenta una escena que transcurre en un interior doméstico: una mujer lee. Su vestido, postura, así como los cuadros de fondo, señalan que la lectura a mediados de siglo XX era una actividad placentera, pero a la vez, un privilegio para mujeres pertenecientes a las clases acomodadas. Así, la mirada de la artista invita a crear una relación entre tres elementos: espacio, género y clase. [Video] Débora Arango, transgresora >>

7
Pedrito (1997) | Fernando Botero

Pedrito, el hijo del maestro, murió en un accidente automovilístico en 1974, cuando apenas tenía 4 años. El artista también iba en el carro. Luego, lo dibujó, y es la obra que más quiere. "Cuando murió mi hijo Pedrito. Fue devastador. Entonces trabajé el doble y eso me ayudó a superar el haber perdido a un niño de cuatro años y medio. El arte fue como una tabla de salvación.” Línea de tiempo sobre la vida y obra de Fernando Botero >>

8
El eterno nunca abandona su base (1970) | Alonso Quijano Acero

Alonso Quijano (1927) se destacó por sus minuciosas xilografías a color elaboradas principalmente durante la década de 1970, en las que al tiempo que representa las secuelas de la violencia, protesta contra ella, o produce detalladas imágenes alegóricas como esta: El eterno nunca abandona su base. Aunque no es una obra hecha dentro del contexto de la Violencia de los años cincuenta, si es un eco del impacto que tuvo la publicación de La Violencia en Colombia sobre la generación de artistas de los años sesenta y setenta en el país; obra que puso en evidencia las formas de muerte más cruentas e inusitadas resultado de la pugna entre liberales y conservadores. Para entonces emergen en la escena pública grabadores y dibujantes cuya obra envuelve una seria denuncia política a los horrores de la violencia y a los vicios del poder.

9
Sin título (1988-1990) | Doris Salcedo

Esta instalación es una obra icónica del trabajo de Doris Salcedo. Cada estructura está conformada por camisas blancas delicadamente dobladas, almidonadas con yeso, apiladas e insertadas en varas metálicas que se alzan a diferentes alturas; la artista crea de ese modo un ritmo visual que en conjunto produce una imagen turbadora. Salcedo propone una escultura simbólica a partir de materiales que por sí mismos poseen y transmiten significados, capaces de conmover y establecer una comunicación con el espectador tanto a nivel físico como a nivel espiritual. Lejos de una mirada nostálgica del pasado, esta instalación activa reflexiones sobre la memoria de las víctimas anónimas del conflicto armado del país; así mismo, recuerda el silencio y la poética de las acciones implícitas en su elaboración: doblar, apilar, ordenar, ensartar, entre otras. Rememora un rito privado, el duelo que lleva a constantes meditaciones sobre el ausente, a pensar lo que ha sido de él; una lucha interna por aceptar la pérdida del otro en un manejo del tiempo que generalmente se torna extraño. Lea más información sobre esta obra >>

10
El colmo de la desconfianza (1970) | Marco Tulio Villalobos

Marco Tulio Villalobos nació en Cali (Valle) en 1910 y fue un reconocido arquero del equipo América de Cali. Debido a que el fútbol no le daba suficientes ingresos, “Villa”, como era llamado por sus amigos, trabajaba, en sus ratos libres, como alfarero fabricando recipientes y otros objetos de barro y, cuando el fútbol y alfarería no rendían, laboraba también como albañil; de hecho, gran parte de su vida la dedicó a este oficio. A los 56 años, Villalobos pintó su primer cuadro y se dio a conocer como artista siendo ya un sexagenario tras participar en varios certámenes locales, en los cuales sus pinturas llamaron la atención. Sus obras retoman elementos históricos y, en algunas oportunidades, moralizantes. A la manera de los exvotos, sus pinturas incluyen unas cartelas con textos que describen lo que está representado o se hacen denuncias a ciertas prácticas sociales, por ejemplo en esta pintura de 1970 escribe: “El colmo de la desconfianza, a las lomas les ponen cuidanderos para que no se las roben”, en alusión a como poco a poco en las montañas del Valle del Cauca se fueron instaurando fuerzas de autodefensa. Murió en 1990. El periodista Hernán Pelaez cuenta la historia de Marco Tulio Villalobos, el arquero del América de Cali que se volvió artista >>