Un Museo para todos

Diciembre 13, 2016

El Museo del Oro Nariño, totalmente renovado en diciembre de 2016, a la vez que preserva y exhibe objetos arqueológicos de quinientos y hasta de 2000 años de antigüedad se inscribe en el presente como un espacio para todos donde las generaciones actuales y futuras piensan su historia e identidad. Prueba de ello fue el proceso de su renovación, que involucró múltiples voces: desde la comunidad nariñense que presentó objetos, temas y prácticas de su vida cotidiana que consideró relevantes para estar presentes en el nuevo museo, pasando por el equipo de profesionales del Museo del Oro y el Banco de la República que lideraron la curaduría, el diseño y la renovación arquitectónica y museográfica, hasta diversos investigadores, arqueólogos e instituciones colombianas que aportaron sus conocimientos científicos al nuevo guión curatorial.


Durante el proceso de renovación del Museo se realizó en junio de 2015 una “minga de pensamiento”, una jornada donde más de 300 participantes provenientes de todos los rincones de Nariño mostraron objetos, saberes y tradiciones representativas de su identidad. En este diálogo multicultural se tejieron hipervínculos entre el pasado y el presente del territorio y de las distintas comunidades que lo habitan, entre ellos los indígenas pastos, quillacingas, awás de la vertiente hacia el Pacífico e ingas y kamentsás del alto Putumayo; los afrodescendientes de Tumaco, los gitanos, los artesanos del barniz, del tejido y de las “guaguas de pan”; los universitarios y los escolares, los músicos y los académicos. Los aportes de todos alimentaron el guion curatorial para darle nueva vida a los objetos de los ancestros.

Tras el cierre temporal para realizar obras de infraestructura en el museo, en diciembre de 2015 las piezas arqueológicas se trasladaron al Museo del Oro de Bogotá, en donde fueron sometidas a procesos integrales de restauración, limpieza y preservación. En manos de restauradores expertos las piezas de oro recobraron su brillo mítico, los objetos de tumbaga se estabilizaron para controlar los procesos de corrosión y la cerámica se limpió y consolidó. 

Para la elaboración del nuevo guión curatorial, los arqueólogos del Museo del Oro interactuaron por medio de grupos focales con personas que contribuyeron con conocimientos y experiencias a la exposición, por ejemplo, los barbacoanos que explicaron con detalle las técnicas de la minería artesanal del oro. Además, desarrollaron investigaciones científicas sobre las cadenas operatorias para la elaboración de los artefactos de orfebrería prehispánica que exhibe el Museo del Oro Nariño, un trabajo que requirió el uso de tecnología de punta, como el microscopio de barrido electrónico y la espectrometría de fluorescencia de rayos X.

El guión también se nutrió de investigaciones hechas por otras instituciones, entre ellas una del Departamento de Matemáticas de la Universidad de Los Andes, en Bogotá, sobre la geometría que caracteriza la iconograa de las piezas prehispánicas de esta región, otra del Departamento de Ingeniería Mecánica de la misma universidad sobre la sinterización o aleación termomecánica de oro y platino que se desarrolló en estos territorios y que aún sorprende a la comunidad científica por su técnica. El Departamento de Geología de la Universidad Nacional de Medellín identificó los tipos de roca y los usos probables de varios objetos líticos que exhibe el nuevo museo.

El Museo del Oro Nariño se ha renovado como un espacio donde se interactúa constantemente, donde se hacen preguntas y donde se exploran múltiples respuestas, un espacio para todos que se visita una y muchas veces.

 

Museo del Oro Nariño

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