Reseñas

Wuilmer López y la magia del sonido

Septiembre 8, 2017

Fotografías: Gabriel Rojas


Wuilmer López y la magia del sonido
Por: Angélica Daza Enciso *

El arpa es un instrumento particularmente encantador. Fue la sensación que me provocó el concierto del joven arpista colombiano Wuilmer López que tuvo lugar en la Sala de conciertos de la Biblioteca Luis Ángel Arango el pasado sábado 19 de agosto. En esta ocasión, López interpretó el arpa llanera y el arpa celta, diferentes entre sí por el tamaño y número de cuerdas además de algunas complejidades técnicas. A mi gusto, el arpa llanera tiene un sonido más profundo quizá porque la caja de resonancia y el instrumento son más grandes, debiendo ser interpretada de pie, mientras que el arpa celta, más pequeña, tiene un mayor número de cuerdas y un extraño mecanismo de palancas para lograr interpretar ciertas notas. Ambos instrumentos fueron un deleite para el oído.

López estuvo acompañado de cuatro músicos —Daniel Sossa en el bajo, Oliver Croswaithe en el cuatro, Fredy Bocanegra en las percusiones menores y por la presencia de Tatiana Guerra en las maracas. Se pudo apreciar el trabajo del ensamble en el que cada instrumento tenía su propio rol. Fue destacable el papel de las maracas —tan importantes en la música llanera, que le agregaron a la interpretación la alegría y expresividad rítmica de ese género. Se hubiera podido imaginar que el repertorio giraría en torno a la música llanera, pero en cambio López nos propuso, además de ésta, una variedad de músicas latinoamericanas que iban desde el choro brasilero, hasta el vals colombiano. Adaptaciones hechas empíricamente, según el mismo intérprete, llenas de frescura y con un poco de su ingenio musical. Dentro del programa figuraban tres composiciones del arpista: Amor de luna, una dulce melodía interpretada en el arpa celta; Sueños del ángel, —con la que ganó el segundo puesto en el festival del joropo, interpretada en el arpa llanera y con motivos melódicos que recordaban un preludio de Bach; y Mar de bordones que, a diferencia de las dos anteriores, no fue una obra solista. Con una introducción lenta pero alegre y seguida de un pasaje virtuoso para el arpa en tono festivo, fue enérgicamente acompañado por el conjunto instrumental.

Algunas de las más interesantes adaptaciones que escuchamos fueron la de Tico tico no fuba, un tradicional choro brasilero con su característica invitación al baile y un progresivo cambio de tempo que fue acelerando paulatinamente; el tan popular bolero Historia de un amor; y también el vals venezolano El alacrán —donde escuchamos al arpa llanera y las maracas por primera vez. Fue especialmente interesante la interpretación de la rumba flamenca Entre dos aguas de Paco de Lucia, por su virtuosismo rítmico pero también por la exploración de otras posibilidades tímbricas del arpa. Me llamó la atención la obra para arpa sola El tren lechero del paraguayo Félix Pérez Cardoso, que imita melódica y rítmicamente el paso de un tren. En el programa figuró también un arreglo de la Suite irlandesa de Kerry Polka realizado por el mismo Wuilmer López para ser interpretado en el arpa celta.

Escénicamente, el intérprete daba impresión de desenvoltura, anunciando él mismo cada canción, presentado a sus músicos al público y narrando algunas historias de las canciones que interpretaba. Se notaba su familiaridad con la escena. Él mismo dijo, antes de terminar el concierto, que la obra Instrumental festivalero estaba construida en forma de popurrí que era la manera en que se armaban las piezas instrumentales para los festivales. Recordemos que en este aspecto —a pesar de su corta edad, López ya tiene bastante experiencia. En esta obra, por ejemplo, hubo espacio para la improvisación como suele suceder con frecuencia en el jazz en donde los diferentes instrumentistas toman la palabra en lo que resulta ser un divertido juego musical entre los intérpretes.

El desparpajo y espontaneidad de este joven contribuyeron a que el ambiente fuera muy agradable. Un concierto entre lo clásico y lo popular o, como describió Javier Pérez en las notas al programa «en el cual se conjugan las tradiciones escritas y orales», una mezcla de géneros y tradiciones, unidas en un instrumento tan versátil como es el arpa. Fue un concierto enmarcado por la alegría que inspiran estos géneros y por el descubrimiento de las similitudes y diferencias de estos dos tipos de arpas. Maravilloso concierto.

Programa

W. LÓPEZ: Amor de luna, Sueños de ángel, Mar de bordones.

A. LAURO: Carora.

ZEQUINHA DE ABREU: Tico tico no fuba.

J. R. ECHAVARRIA: Cuando voy por la calle.

U. ACOSTA: El Alacrán.

TRADICIONAL: Instrumental festivalero; Suite irlandesa.

D. SOSSA: Magia.

C. E. ARMARÁN: Historia de un amor.

P. DE LUCÍA: Entre dos aguas.

F. PÉREZ CARDOZO: El tren lechero.

*Angélica Daza Enciso es maestra en música con énfasis en música antigua. Tiene una maestría en Musicología de la Universidad de la Sorbona de París. Cantante y violista, ha realizado investigaciones sobre organología barroca y tiene un diploma como directora de canto gregoriano. Actualmente se desempeña como traductora y maestra. Asimismo, colabora en la biblioteca musical de la orquesta Filarmónica Joven de Colombia y la Biblioteca Luis Ángel Arango dentro de las charlas preparatorias a los conciertos.

 

 

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