Eduardo Becerra

Al comienzo de la novela, Toño Ci­ruelo aparece en la casa del narrador, Eri, después de veinte años sin saber el uno del otro. Su relación, que se re­monta a los años del colegio, se había mantenido, con intervalos de sepa­ración entre ambos, hasta los treinta años. Tras llegar, Ciruelo le confiesa que ha asesinado a la Oscuranta, o la Indígena, una extraña mujer que fue su pareja, la única relación estable que tuvo en su vida.

Niebla al mediodía gira en torno a la figura de Julia, poeta desaparecida meses atrás en circunstancias inciertas. Tres personajes la evocan: Raúl, un prestigioso diseñador de casas y muebles que trabaja a partir del uso y aprovechamiento de materiales autóctonos, especialmente la guadua, una variante del bambú.

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