Estrella de Diego

Como escribía Jacques Derrida en su conocido y extraordinario libro Mal de archivo, los archivos tienen quizás mucho de “casa”, de residencia, de “lugar donde”, del “allí donde”.

Noé representa el caso extremo de coleccionista (...). La pasión de Noé se basa en la urgencia por salvar al mundo —salvar no solo un ejemplar sin orden ni concierto, sino los pares a partir de los cuales reconstruir todas las formas de vida—. Se trata del acto de guardar en su condición más potente, no solo guardar sin más, sino un rescatar consciente de las extinciones —el coleccionismo como forma de salvación—. Noé no era un investigador.

Los que se encontraron frente a frente con la conocida grieta de Doris Salcedo, Shibboleth ¾presentada en la Sala de Turbinas de la Tate Modern de Londres, en 2007¾, compartieron seguramente una impresión semejante: la obra, poderosa y profunda, herida y pregunta infinita, apuntaba a una frase que no se terminaba de articular, que hablaba de la imposibilidad última de decir.

Tal vez sea cierto que una de las decisiones más difíciles de tomar a la hora de trazar cualquier relato, incluido el del arte, sea precisamente aquella a propósito de lo que se incluirá y a lo que se excluirá en la narración, en especial, porque todo criterio puede cuestionarse, plantear dudas, revisarse y hasta ser recusado con el paso de los años y con los cambios de paradigmas y perspectivas.

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