Luis Germán Sierra J.

La novela Sin asombro y sin ira, lo sabemos al final de la misma, es el contenido que se encontraba en el iPhone de Joan Lara, un corresponsal extranjero que ha investigado, como un verdadero detective, los orígenes y los móviles de un crimen. Aunque él muere antes de que el libro aparezca —como parte de lo que es en general una espesa trama—, en el atentado a una caravana militar en la que se movía en ese momento.

Yo no sé si con la palabra “nobleza” pueda calificarse un libro. Tal vez no. Pero esa es la palabra que me viene a la cabeza después de leer La máquina de cantar, de Robinson Quintero Ossa.

Fernando Garavito (Bogotá, 1944-Nuevo México, Estados Unidos, 2010) es un nombre muy conocido en el ámbito colombiano, porque por él supimos muchas cosas cuando ejerció el periodismo, casi siempre cultural, primero desde la dirección de un famoso suplemento dominical (así llamábamos a las publicaciones literarias y artísticas que circulaban los domingos con los periódicos, en tamaño tabloide, para diferenciarlos, justamente, de los periódicos com

En el prólogo de su libro Adiós a los próceres (Grijalbo, 2010), Pablo Montoya dice, entre otras cosas, que “la Independencia colombiana (...) no fue una época sabia y penetrada por la transparencia. La invadieron, al contrario, la torpeza, el delirio, el equívoco y una gama variopinta de valentías”. Y la novela de Juan Álvarez (Neiva, 1978), La ruidosa marcha de los mudos, corrobora plenamente el aserto de Montoya.

En la portadilla del libro Tú, que deliras, de Andrés Arias (Bogotá, 1977), editado por Laguna Libros, dice después del título: “Una novela sobre la vida de Carolina Cárdenas, Miss decó”. Aunque se presenta como una novela, el libro está incluido (escrito abajo, en la misma página, con el sello de la editorial) en la Colección Laguna Crónica 6. Y ello puede verse como una contradicción. Novela y crónica, simultáneamente.

La solicitación es una falta propia de los curas católicos. Según el derecho canónico, El sacerdote que, durante la confesión, o con ocasión o pretexto de la misma, solicita al penitente a un pecado contra el sexto mandamiento del Decálogo, debe ser castigado, según la gravedad del delito, con suspensión, prohibiciones o privaciones; y, en los casos más graves, debe ser expulsado del estado clerical.

Los estratos, de Juan Sebastián Cárdenas (Popayán, 1978), es una novela que llegó al país en el silencio presumible de las obras que apenas esperan su público, máxime si es en Colombia, donde todo lo que sea leer literatura es más lento, más escaso y más condicionado.

Mario Mendoza (Bogotá, 1964) es autor de, por lo menos, diez libros, todos de narrativa: cuento, novela, testimonio, y ahora, de este: La importancia de morir a tiempo (2012), especie de crónicas, relatos o pequeñas historias no inventadas sino reales, basadas en personajes y hechos famosos (históricos algunos) a veces, y a veces de su entorno personal o familiar.

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