Maryluz Vallejo M.

Así como a las primeras feministas de los años veinte y treinta les decían “traviesas muñecas de salón”, Alfonso López Michelsen llamaba a sus sucesoras “las faldas asustadas” porque no apoyaban su Movimiento Revolucionario Liberal (MRL), pero al cabo del tiempo, cuando entró al redil del Partido Liberal, Esmeralda Arboleda participó activamente en su campaña presidencial. Y es que para ella la fidelidad al partido era un deber casi conyugal.

Sin ser una novela de ciencia ficción, esta deliciosa sátira del escritor y periodista bogotano Guillermo Pérez Sarmiento (1897) se anticipó de manera sorprendente a la dictadura del general Gustavo Rojas Pinilla que sobrevendría unos años después. Y, por si acaso, el autor advierte en el epígrafe:  

En su columna del 23 de agosto de 2016 de la revista Arcadia, el profesor Lucas Ospina cuestiona el papel de la academia en el posconflicto y se pregunta por qué algunas de las investigaciones más relevantes sobre el paramilitarismo se han hecho por fuera de las universidades. Y cita el ejemplo de la Fundación Arco Iris y de portales periodísticos como Verdad Abierta, La Silla Vacía o Pacifista.

Después de leer los más de cincuenta textos que conforman esta antología, queda convencido el lector de que, efectivamente, cuando López Michelsen hablaba, ponía a pensar al país. Sí, pero también lo habrá puesto a rabiar, porque en su ánimo estaba polemizar.

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