Zully Pardo

Es muy difícil encontrar un libro para niños que hable sobre discapacidades, y que lo haga de manera natural y poética; sin aleccionamientos ni consideraciones especiales que, aunque con buenas intenciones, terminan por diferenciar y apartar al discapacitado.

La playa es una narración ideal para los lectores más pequeños: es bre­ve, llamativa, fluida, con un toque de fantasía que le da una vuelta al cierre de la historia. Poco retadora, simple. Y es que sus autoras, sin aspiraciones ambiciosas, evitan las obviedades y se centran en dos de las actividades más importantes y necesarias de la infancia: el juego y la imaginación.

“Sueño con un mundo en el cual los libros y las estrellas sean de todos”, escribe Luis Bernardo Yepes en el epígrafe de La señora Estrellas y Letras, un libro apto para diversos públicos, pero cuya edición —a cargo de Panamericana Editorial— nos hace pensar que está destinado a niños: una tapa dura que garantiza un poco más de durabilidad, llamativas y dinámicas ilustraciones en color, repujado en la cubierta y unas guardas decoradas que enmarcan

En la cubierta, un niño lee distraído mientras un grupo de dinosaurios, situado detrás de él, lo acompaña. Huellas de reptiles se dibujan en las guardas y, a continuación, la primera página nos recibe con la imagen de un huevo: una invitación a la vida.

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