Al fin una máquina deseable

Tipo: 

N° revista: 

Boletín Cultural y Bibliográfico 95

Tema: 

Autor: 

Libro reseñado: 

La máquina de cantar

Datos libro: 

Robinson Quintero Ossa. El Aguijón, Bogotá, 2015, 196 pp.

Yo no sé si con la palabra “nobleza” pueda calificarse un libro. Tal vez no. Pero esa es la palabra que me viene a la cabeza después de leer La máquina de cantar, de Robinson Quintero Ossa. Al título le sigue una frase, a manera de subtítulo, que dice: “Colección de juegos literarios del profesor Rubén Quirogas”, dejando entrever que lo que el lector encontrará es, justamen­te, un libro didáctico, tal vez un libro que enseña la literatura por medio del juego. ¿Un libro juvenil? Puede ser. La palabra “juego” no termina de de­cirnos casi nada definitivo, dado que ella, nos han enseñado, no es apta para gente seria, para quienes se toman la existencia con los rigores que exhibe la vida de los adultos. Pero no. El jue­go sí es definitivo para vivir bien, o por lo menos para hacer que la vida sea menos aburrida, menos llena de cosas insoportables. Sin imaginación, por ejemplo, no puede haber juego. El arte no puede carecer de imaginación ni, por tanto, de juego. Esa es la suerte de silogismo que se hace cierto en el campo de toda creación. Y la nobleza que le atribuyo a este libro va en el sentido de que ese juego es construc­tivo, formativo, útil. Aunque el juego no debe pensar en utilidades, la de La máquina de cantar es una noble utili­dad, no una mezquina.

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