No se le da

Tipo: 

N° revista: 

Boletín Cultural y Bibliográfico 94

Tema: 

Autor: 

Libro reseñado: 

Bitácora del agonizante. Camino para cien voces

Datos libro: 

Fernando Soto Aparicio. Panamericana, Bogotá, 2015, 87 pp.

En mayo del 2016, en Bogotá, murió Fernando Soto Aparicio, uno de los más prolíficos autores de los que haya tenido noticia la literatura nacional. Con cerca de setenta libros publicados, entre novelas, ensayos, cuentos y poesía, pocos autores pueden contar como él con una obra tan copiosa. Sus libros fueron durante años, materia obligada de lectura en colegios y universidades de todo el país, e ignoro si también en otras latitudes. Lo cierto es que este reseñista, la generación anterior y todavía un par de generaciones posteriores fuimos sus lectores. Recuerdo, aunque vagamente, las cartas que componían una novela suya muy en boga en mis primeros años de bachillerato: Mientras llueve. Luego leí otra novela suya que fue precursora en su momento de lo que se llamaría literatura de protesta o de denuncia. Titulada La rebelión de las ratas, trata de la dura vida de unas gentes en los arrabales de una ciudad, en medio de las basuras y de una miseria que, creo, no alcanza los bordes infernales de lo que es la miseria hoy en día en nuestras ciudades y en otras partes del orbe. Ya había miseria —siempre la ha habido— pero, al menos en nuestras letras, no había sido consignada claramente. También para esas épocas, Arturo Echeverri Mejía publicó su Marea de ratas, y el mundo leía con asombro Of Mice and Men de John Steinbeck (esta con un componente psicológico que la ubica ya en un terreno más complejo y de dimensiones humanas más hondas). Todas obras de denuncia social, cada una en su ámbito. Por esos mismos años, Manuel Mejía Vallejo había hurgado en el sufrimiento de esos mundos en La tierra éramos nosotrosAl pie de la Ciudad. Obviamente la lista es harto más larga, pero entre nosotros había algo así como un despertar hacia ese tipo de temática y de conciencia. 

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