Una burla muy sofisticada

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Libro reseñado: 

Que venga la gorda muerte

Datos libro: 

Álvaro Robledo. Seix Barral, Bogotá, 2015, 197 pp.

En el marco de la Feria del Libro de Bogotá de 2016, se llevó a cabo un colo­quio entre escritores que, de un modo u otro, habían relatado la muerte en sus obras. Entre estos autores se encontra­ba Álvaro Robledo, quien meses atrás había publicado la novela Que venga la gorda muerte. Los otros escritores hablaron de técnicas narrativas, de tru­cos que habían usado para incluir a la parca en sus tramas, y se refirieron, de un modo u otro, al oscuro misterio que aún generaba el tema. Robledo tomó el micrófono y de inmediato estuvo claro que su mirada era otra. Habló del zen, del budismo, de monjes y meditación, y citó libros y autores de nombres im­pronunciables de los que, obviamente, nadie había oído hablar jamás. No era un acto de pedantería, todo lo con­trario: hablaba con la humildad del que realmente sabe, y ante la mirada tranquila de los demás participantes, que no tenían mayor cosa que decir, terminó apropiándose del micrófono.

Robledo lleva años de profunda búsqueda espiritual, algo que, era ló­gico, tendría que acabar reflejándose en su obra literaria. Uno esperaría, entonces, que alguien que ha mirado con tanto respeto a Oriente termi­nara escribiendo una novela mística, al menos una buena narrativa de autoayuda. Lejos de ahí. Porque si bien le apasiona el misticismo orien­tal, también, como lo ha declarado en algunas entrevistas, ha dado con cuanto mentiroso y chiflado hay, ya sea de esos que hacen plata timando a los que buscan desesperadamente a Dios, o de esos confundidos que se meten en cuanta religión y en cuanta secta hay para calmar la angustia inmensa que nunca los deja, o de ambos.

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