Arte

Resistencias al olvido. Memoria y arte en Colombia, compilado por la filósofa María del Rosario Acosta, ahonda en la relación entre historia, memoria y conflicto en Colombia desde una mirada que une la filosofía y el arte.

La Universidad Eafit de Medellín publicó en octubre de 2014 el voluminoso libro, de 320 páginas, Hágase la luz. Pastor Restrepo Maya. Fotógrafo (1839/1921).

El título de este libro es prometedor. Atrae al lector interesado en la historia del arte colombiano, ya que la bibliografía contemporánea sobre Andrés de Santa María (1860-1945) es inexistente por fuera de las bibliotecas. A Santa María se le considera, por lo general, un pionero del arte moderno en el país, si bien apenas vivió 17 de sus 85 años en Colombia.

Las aspiraciones, ideales, pasiones, afectos, luchas, convicciones, ilusiones y miedos configuran un entramado fascinante que define a una persona. Estas dimensiones se entrecruzan, se rozan tangencialmente o se afectan entre ellas para determinar alguna posible esencia.

Este proyecto de Elkin Calderón reúne trece historias de artistas y personas del círculo del arte contemporáneo colombiano, que han sufrido los números rojos de la violencia del país. El título del libro toma prestado –“o robado, para empezar como se debe”, señala Calderón– el eslogan Colombia, el riesgo es que te quieras quedar, frase de una campaña publicitaria del gobierno de Álvaro Uribe Vélez.

Cali, ciudad abierta invita a imaginar cómo queremos y cómo podemos contar la historia de las ciudades, de los artistas, de las iniciativas culturales y de los movimientos sociales y políticos en coyunturas determinadas y en conexión con proyectos que trascienden lo nacional.

Tal vez sea cierto que una de las decisiones más difíciles de tomar a la hora de trazar cualquier relato, incluido el del arte, sea precisamente aquella a propósito de lo que se incluirá y a lo que se excluirá en la narración, en especial, porque todo criterio puede cuestionarse, plantear dudas, revisarse y hasta ser recusado con el paso de los años y con los cambios de paradigmas y perspectivas.

En 2014, finalizó la exposición ¡Mandinga Sea!, que tuvo lugar en el Museo de Antioquia, en Medellín. Su propósito fue reivindicar los lazos y la definición de la raza negra en la región mediante la presentación de más de 300 obras de fotografía, escultura, pintura y grabado, mapas y documentos.

Ya se ha dicho: cada tema es infinito. El más mínimo punto aguanta todas las miradas. Dos personas pueden estudiar la misma obra, el mismo momento, el mismo discurso y no decir nada semejante; lanzarse por caminos distintos, completamente válidos, que jamás se encuentran.

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