Novela

No es esta la primera vez, ni será la última, que un escritor se valga de la figura de Napoleón para escribir una obra literaria. La fábula del corso, cuyos restos reposan en el corazón de los Inválidos, en París, ha sido recreada y reinventada una y otra vez por plumas tan variadas y autorizadas como las de Balzac, Stendhal, Victor Hugo, Tolstoi, Heine, Byron y Leopardi. Y ahora, Roberto Burgos Cantor.

La odisea de una muchacha llamada Adela, casi una adolescente, sobreviviente de la tragedia de Armero, viuda de la violencia y madre de una bebé enferma, es lo que narra la escritora colombiana Gloria Inés Peláez (Manizales, 1956), en esta, su segunda novela publicada.

En el prólogo de su libro Adiós a los próceres (Grijalbo, 2010), Pablo Montoya dice, entre otras cosas, que “la Independencia colombiana (...) no fue una época sabia y penetrada por la transparencia. La invadieron, al contrario, la torpeza, el delirio, el equívoco y una gama variopinta de valentías”. Y la novela de Juan Álvarez (Neiva, 1978), La ruidosa marcha de los mudos, corrobora plenamente el aserto de Montoya.

Para realizar esta reseña sobre la primera novela del bogotano Juan José Ferro, me ha parecido prudente seguir la estructura sucinta que aconseja Darío Jaramillo: el reseñista, recomienda el poeta, “debe decir qué tiene un libro por dentro, quién o quiénes lo escribieron, a qué se parece —qué libros hay semejantes o complementarios—, cómo le parece el libro al reseñista y por qué”.

Esta novela es la última del escritor José Libardo Porras, autor antioqueño ampliamente conocido en el ámbito literario. Nacido en Támesis, en 1959, ha dedicado su vida a la escritura. Su primer libro apareció hace ya treinta años y, desde entonces, ha incursionado en todos los géneros, sobre todo en los narrativos, con los cuales ha obtenido múltiples galardones.

Infiltrada como trabajadora del archivo del Palacio de Justicia, Aurora, alias “Yolanda”, ex estudiante universitaria y miembro del M-19, de 26 años, aguarda el asalto del edificio por parte de la guerrilla para secuestrar a los magistrados y forzar una negociación que culmine con el enjuiciamiento al presidente de la República.

La obra de Sergio de la Pava se podría describir, desde un principio, como una de esas “producciones de las cuales es difícil decidir a qué tradición nacional o continental pertenecen —si se trata de arte ‘argentino’, ‘americano’, ‘francés’...—” (Reinaldo Laddaga, Estética de la emergencia, p. 11).

Tras dos incursiones previas en el género, en su tercera novela, Bechara relata los avatares de María Costa, estudiante de letras y deportista juvenil de alta competencia. La novela abarca un año largo, entre mediados de 2002 y 2003. Se puede precisar con exactitud el momento histórico de la ficción, pues la explosión de la bomba contra el club El Nogal, ocurrida el 7 de febrero de 2003, se menciona en la narración.

Pocos mitos literarios son tan eficaces, a la vez que falsos, como la supuesta muerte simultánea, el 23 de abril de 1616, de Miguel de Cervantes y William Shakespeare.

La maqueta es la de una gran novela. Tres tiempos, tres historias. La primera: la vida del prusiano August von Ritter en el Nuevo Continente. El hombre, que viene huyendo de un pasado misterioso y oscuro, ahora se llama Garin Bachmeiner. Aquí, entre Cartagena, Mompox y poblaciones del Magdalena Alto y Medio, se dedica al robo y tráfico de tesoros indígenas, para después terminar uniéndose a la causa independista de la mano de Bolívar.

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