Poesía

Cuando leemos a un joven poeta nos gusta resguardarnos en ciertos hábitos. En primer lugar, somos tolerantes y pacientes. Nos sentamos en una especie de  escaño magistral para leer esa poesía que quiere expresarse de una manera nueva y audaz o elemental y profunda.

Nacida en 1967 en Medellín, Gloria posada es antropóloga y maestra en artes plásticas. Pero desde la publicación de su primer libro Oficio Divino en 1992, su trayectoria está marcada por la escritura de poesía. Poemas breves que retoman viejos contrastes como la sed y el desierto, el desarraigo y la pertenencia y el silencio y su eco.

A partir del título y el subtítulo, alcanza a verse por dónde irá el agua al molino en esta ocasión. Los rollos del mar azul remiten a Los rollos del mar Muerto, un conjunto de textos del Antiguo Testamento descubiertos en Qumrán, a orillas del este mar. La palabra Nilakanta proviene del sánscrito y significa Señor Shiva, el dios que junto con Brahmá y Visnú conforma la trinidad hindú.

Desde 2012, la editorial española Valparaíso Ediciones, fundada por el empresario y poeta Javier Bozalongo, viene dando la pelea, y de qué forma, en el mercado editorial español.

Insatisfacción y hartazgo, acaso sean las palabras claves en la obra poética de Juan Gustavo Cobo Borda, que recoge este volumen. El libro está subdividido en cinco partes que no coinciden con los títulos de sus obras, como se esperaría acaso de estos rótulos: “El animal que duerme en cada uno”, “La musa inclemente”, “Los poetas mienten”, “Cuando papá perdió la guerra” y “Nuevos poemas”.

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