réplicas y contrarréplicas

En la historia de la literatura colombiana se suele asignar la etiqueta de “novelas de la Violencia” a aquellas obras que relatan historias sucedidas durante la denominada época de la Violencia, entre los años de 1946 y 1957. La narración suele estar enmarcada en el conflicto armado de la época, y da cuenta de los horrores y las injusticias cometidas en nombre de los dos partidos políticos enfrentados: el liberal y el conservador.

Hace ya un tiempo que la obra de la prolífica escritora colombiana Soledad Acosta de Samper ha dejado de ser desconocida gracias a la importante labor crítica y de recuperación iniciada por Montserrat Ordóñez, y continuada por numerosos investigadores, entre ellos Carolina Alzate, Flor María Rodríguez Arenas y Catharina Vallejo.

Un grupo de estudiantes de la Escuela Nacional de Minas de Medellín, alentados por el profesor alemán Roberto Wokittel, hace una excursión por la intendencia del Chocó en 1934. Los acompaña también un ingeniero recién graduado: Antonio “el Negro” Durán. Uno de ellos, Delio Jaramillo Restrepo, llevará un diario de esa excursión, y su compañero Hernán Garcés González tomará una serie de fotografías que ilustran, en parte, ese viaje.

Sin ser una novela de ciencia ficción, esta deliciosa sátira del escritor y periodista bogotano Guillermo Pérez Sarmiento (1897) se anticipó de manera sorprendente a la dictadura del general Gustavo Rojas Pinilla que sobrevendría unos años después. Y, por si acaso, el autor advierte en el epígrafe:  

La Gobernación de la Guajira propuso en 2015, en el cincuentenario de la creación del departamento, la reedición de este libro en el que Juan Lázaro Robles ofrece una emotiva y detallada narración de episodios vividos por él durante la Guerra de los Mil Días en las provincias de Padilla y Valledupar y en la Guajira, que pertenecían entonces al departamento del Magdalena. Originalmente, se publicó en 1946.

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