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La candidatura de Jorge Eliécer Gaitán para las elecciones presidenciales que tendrían lugar el 5 de mayo de 1946 se emprendió con considerable anticipación. Sus exitosas correrías por el país como ministro de Trabajo, Salud e Higiene durante unos meses entre 1942 y 1943, por zonas donde se desarrollaban conflictos entre trabajadores y las compañías extractivas o de transporte, demostraron la viabilidad de la postulación.

  Es claro, natural, que los resplandores de la Revolución rusa iban iluminando el mundo, poco a poco. Por todos los resquicios entraba, a todas partes iba. No era ya posible ocultar tan trascendental hecho histórico. Por eso, a nuestro país, constantemente, casi cada mes, llegaba una obra sobre marxismo leninismo.(...) Así pues, aprendimos infinidad de ideas, principios desconocidos, que nos cambiaban los horizontes de la vida.

No deben ser periodistas esos que alquilan su conciencia al mejor postor y se postran ante los directores por insignificantes mendrugos; los que viven adulando aun a trueque de traicionar los intereses sagrados de la patria y de la sociedad, que como voceros representan en la prensa; los que siempre han vivido de rodillas; los que no tienen más talento ni saber que los que da el roce cotidiano de los tipos; y en fin, los que apenas poseen una ilu

El 4 de diciembre de 1910, desde las páginas del periódico El Comunista, el tipógrafo Luis A. Múnera invitaba a sus pares de Cartagena a que a través de la prensa lucharan para lograr la “libertad del obrero”. Múnera, que se describía como “hijo de padres humildes” y de “plumaje pardo”, sostenía que había que luchar para que pudieran ser “libres de acción, de pensamiento, de culto y de tribuna”.

La prensa de artesanos durante la Regeneración se convirtió en uno de los principales instrumentos de interlocución política y social de los trabajadores manuales. A través de sus publicaciones, expresaron sus intereses, que se enmarcaban en la protección a la industria, la necesidad de una educación industrial, así como la defensa de su honor y buen nombre con respecto al lugar que ocupaban en la sociedad.

A su llegada a Colombia, entre finales del siglo XIX y comienzos del XX, los deportes se definieron como una actividad eminentemente juvenil y, por tanto, símbolo de la juventud colombiana. Así se concibió también durante la primera mitad del siglo XX, de manera que se convirtió en un importante factor de definición de los límites entre el mundo adulto y el mundo de los y las jóvenes.

Dicen que hay muchas formas de ser joven. Antes de la pasada década del cincuenta, era difícil pensar que la juventud pudiera ocupar un lugar en las representaciones sociales, culturales y políticas del país. En Colombia, desde los años veinte, fueron los estudiantes los que hicieron evidente la época más vital del ser humano.

La juventud vive siempre en trance de heroísmo. Es desinteresada, es pura. No ha tenido tiempo aún de contaminarse. No se equivoca nunca en la elección de sus propios maestros. Ante los jóvenes no se hace méritos adulando o comprando. Hay que dejar que ellos mismos elijan sus maestros y directores, seguros que el acierto ha de coronar sus determinaciones.

  A finales de los pasados años sesenta, llegó a la universidad la primera generación de baby boomers (las personas nacidas inmediatamente después de terminarse la Segunda Guerra Mundial). Las facultades de todo el mundo tenían más estudiantes de los que jamás habían tenido.

Con la influencia creciente de la religión y de la Iglesia católica en particular durante la Edad Media, monasterios y catedrales se convirtieron paulatinamente en centros de conocimiento y en lugares de producción y conservación de la palabra escrita. La relación entre libro y clero tuvo su origen en la estrecha dependencia del cristianismo con la palabra escrita, tradición en la que se exigía,

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