Poemas

Celebraciones Continúas devoto con una marca violeta en el rostro y cientos de argumentos en regocijo. Las lavanderas tienden secretos en la hierba, imploran que no revuelvan otra vez los arroyos. Y tú te llenas con el olor del silencio. Un día llegaron los danzantes envueltos en lluvias de granizo a cerrar la casa. Eres la súplica de una araña en la última rotación antes que le rompan el vestido. Leer texto completo

Partitura quinta En la música de los bosques se escucha una, dos y tres veces  el vacío de tu pantalón. A dos tabacos y medio encuentras las lavanderas, enjuagan las manchas. Ellas cantan que la tierra se cura de la enfermedad y se sostiene en asientos de cinco patas para recibir el eco de la selva. Los sobrevivientes te traen una migaja de ternura que alguien equivocó en sus alforjas, y tú la tomas y la amarras a tu cuello para

Kumkunu Sierra Nevada de Santa Marta en voz ijka (arhuaca) He vuelto a verte montaña sagrada, tus dientes hacia el cielo (cada vez menos blancos) pero tu majestuosidad presente. Los primeros rayos me hablaron de ti envuelta en la bruma de la madrugada.   En mi despertar te sueño. ¿Cómo no anhelarte?, de donde vengo el miedo asalta los ojos sin remedio, y los niños adoran héroes falsos y malvados.   En tu orilla veo a los hermanos mayores

Guerras Aqueos y troyanos batallaron. Ilión ardió, ya fue la sangre derramada bajo los ojos de Príamo y Hécuba. ¿Por qué escucho aún el fragor de la guerra?

Me sobra la luz entre las manos  

  Dormido, casi frente al vacío sumergido blandamente en las aguas del Leteo y recordando desde su respiración semiausente aquella dádiva enfermiza de roedores que mueren a la luz de una peste repentina un alguien me previene de otras suertes. Su respiración es un pozo profundo del que brotan peces muertos Que corren por el cauce como una enorme serpiente.   Más allá de las inmediaciones del vértigo, caminando sin vacilar entre las tumbas

La sirena que anuncia la tempestad del amor, las cincocuerdas con las que doblamos y perdimos el mundo,también nos recuerdan la resurrección de las estrellas, (...) Leer texto completo

Abuelo, por descuido, ha dejado caer una vieja caja de fósforos. “Va a temblar”, dice con su suave voz de arena, al tiempo que descifra el azar de las cerillas desperdigadas en el suelo del patio.   “Dios, de tanto correr, se va a dar de bruces contra la montaña”, explica, y nosotros nos miramos unos a otros sin comprender su extraño vaticinio. (...) Leer texto completo

Un trozo de tu pasado aparece de repente, como un golpe, una bofetada, te enfrenta a lo que fuiste.   Alguien viene a darte noticias de tu historia, toca un músculo que tenías olvidado y encuentras la cicatriz, tarareas una vieja canción como si fuera ayer. [...] Leer texto completo  

De pronto la calma del feriado es interrumpida por la guadaña y su ruido constante nos transporta de inmediato a esas tardes de la adolescencia en que su sonido era el de la vida: la yerba crecía sin cesar, cualquier cosa era posible. [...]

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