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El Museo del Oro Calima

El noveno de los museos regionales creados por el Banco de la República en territorio colombiano. 

Es un museo que nos permite cumplir con nuestro deber constitucional de a mostrar la expresión artística de la cultura material legada de nuestros antepasados prehispánicos y satisfacer el derecho cultural de los ciudadanos a conocer y disfrutar de su patrimonio cultural.  

El Museo del Oro Calima se abrió al público el 9 de mayo de 1991. Durante estos 18 años los niños, niñas y jóvenes de los colegios de la ciudad de Cali y algunos de otros municipios del Valle han visitado sus instalaciones, llevándose siempre una grata impresión, y el orgullo de contar con este valioso tesoro cultural.

 Las actividades del Museo del Oro Calima van dirigidas a todo tipo de público. En el caso de docentes y estudiantes las actividades se encuentran encaminadas a servir de apoyo en la formación académica y nos permite acentuar nuestra identidad cultural. Además se constituye en un gran medio de divulgación de los más importantes estudios antropológicos y arqueológicos de la región. El Museo tiene carácter eminentemente didáctico, pues en él es posible apreciar textos claros y concisos e ilustraciones y fotografías que complementan la exposición. 

La importancia del Museo del Oro Calima radica en que es el único en su género a nivel regional, el cual cubre un área arqueológica importante de nuestra Nación. Su montaje es el producto de un paciente y comprometido trabajo de un selecto grupo de investigadores y colaboradores del Museo del Oro de Bogotá, cuya labor contribuyó a que hoy propios y foráneos tengan la posibilidad de apreciar esta rica y variada colección de arte precolombino. 

En el Museo del Oro Calima se encuentran ordenadamente dispuestas 615 majestuosas piezas de orfebrería, cerámica, piedra, hueso, concha y etnográficos que conforman el eje central de la exposición. Todas ellas pertenecientes a las culturas prehispánicas que se asentaron en el área arqueológica conocida genéricamente con el nombre de Calima. Estas culturas son Ilama, Yotoco y Sonso.       

RESEÑA HISTÓRICA DE LA CULTURA CALIMA

En el área Calima, al noroeste de Cali, la arqueología ha recuperado más de 9000 años de historia hallando vestigios superpuestos de distintas sociedades que habitaron la zona en períodos sucesivos : el Precerámico de los primeros pobladores seminómadas, y los denominados Ilama, Yotoco y Sonso., entre los grupos sedentarios. 

 

CAZADORES Y RECOLECTORES

Desde hace 9000 años, la zona Calima fue ocupada por bandas de cazadores y recolectores que vivían de la recolección de vegetales silvestres y del cultivo incipiente de algunas plantas. Sobre aterrazamientos naturales del río se han encontrado sus viviendas cercanas a quebradas de agua permanente donde pescaban y obtenían piedra para sus herramientas.

Este período de 7.500 años se distingue arqueológicamente por la ausencia de objetos de cerámica. Fabricaron recipientes de calabazo y herramientas de hueso y madera.

La tecnología de sus artefactos de piedra que sobreviven en abundancia, fue la misma de los grupos precerámicos que en esa época se extendieron a lo largo de la cordillera Occidental. Lascas de piedra se utilizaron para pelar raíces, despresar animales y labrar instrumentos de madera y calabazo. Herramientas planas hechas de canto rodado se emplearon quizás como azadas para las prácticas agrícolas. 

ILAMA

Con el paso de los siglos la agricultura desempeñó un papel cada vez más importante en Calima. Hacia el año 1500 antes de Cristo, agricultores sedentarios, conocedores de una amplia gama de cultivos, vivían en casas cómodas construidas en pequeños claros abiertos en la selva. Expertos alfareros dejaron en sus vasijas las primeras representaciones de los habitantes de esta región, gente de nombre olvidado que los arqueólogos denominan Ilama.

El territorio Ilama incluía las suaves colinas del valle medio de los ríos Calima y Dagua y se extendía hacia las vertientes del Pacífico.

La arqueología nos proporciona datos sobre sus cultivos, entre los que figuran la ahuyama, el fríjol, el arrurruz, los anones y algunas palmas. El maíz grano rico en proteínas y fácil de almacenar desempeñó un papel fundamental en el paso hacia el sedentarismo. Fue plata sagrada, principal alimento de muchos pueblos americanos y constituyó la base económica que permitió el crecimiento y la estabilidad de las comunidades andinas.

Gracias a su eficiente economía agrícola, los Ilama formaron una sociedad compleja. Ajuares funerarios integrados por sofisticadas vasijas cerámicas, máscaras, cuentas y otras piezas de orfebrería elaboradas por especialistas, muestran la existencia de jerarquías sociales.

Las cerámicas muestran a la gente de aquella época sin ropa pero adornada con collares, brazaletes y ligas en los brazos. Las mujeres llevaban el pelo largo, mientras los hombres usaban complicados tocados y pintura corporal. 

Los alfareros del período Ilama moldearon piezas que para nosotros resultan surrealistas y vasijas que representan la fauna selvática que abundaba en la zona. También figuraron seres fabulosos en cuyos cuerpos cuadrúpedos o humanos se combinan rasgos de serpiente, murciélago y felino que poblaron hace 3000 años los mitos de la gente Calima: en las religiones americanas la fauna se entremezcla con el hombre dotándolo de sus poderes y cualidades esenciales. 

YOTOCO

A principios de nuestra era aparecen muchos elementos nuevos en Calima. Se inicia el auge de la orfebrería, cuando hábiles maestros elaboraron grandes y llamativos adornos para caciques y chamanes. Esta compleja sociedad es conocida con el nombre de Yotoco.

La Cultura Yotoco sobrepasó los límites territoriales de la sociedad Ilama, cubriendo una buena parte del valle medio del Río Cauca. Su cerámica característica que presenta contrastes y continuidades respecto de la del período anterior, se encuentra con ligeras variaciones hasta el departamento del Quindío.

Una población numerosa transformó el paisaje Calima. Los bosques cedieron el espacio a extensos cultivos que ocuparon las colinas y los valles anegadizos; las casas se construían en lo alto de las lomas o sobre plataformas artificiales excavadas en la ladera.

En este período se desarrolló  una avanzada tecnología agrícola. Largas zanjas verticales, aún visibles hoy en las laderas facilitaron el desagüe evitando la erosión y los derrumbes frecuentes en suelos de ceniza volcánica. Mediante camellones aprovecharon el fértil limo de los valles a la vez que protegieron las raíces de la humedad excesiva.

Por su abundancia y tamaño, los adornos de este período testimonian el poderío de sus señores y el lujo de sus ceremonias. Los caciques utilizaban el oro para algunos enseres domésticos como pinzas, cuencos y cucharas o para revestir propulsores y trompetas de caracol. En poporos de oro o de calabazo recubiertos con láminas de oro se guardaba la cal molida que, mezclada con hojas tostadas de coca, mantenía a los indígenas en vigilia durante los prolongados cantos, discursos y bailes de los rituales.

Las especies animales representadas ahora son menos numerosas y con énfasis en las que se encuentran cerca de los cultivos.

Durante el primer milenio de nuestra era, sociedades complejas con clases sociales claramente diferenciadas - caciques, chamanes, artesanos y agricultores- poblaron el suroccidente. Calima, Tolima, Quimbaya, San Agustín y Tierradentro conservaron su independencia y un estilo artístico propio, pero mantuvieron entre sí estrechos contactos evidenciados por motivos y técnicas compartidos. 

SONSO

Hacia el año 800 de nuestra era, distintas oleadas de grupos de una tradición diferente a la Yotoco ocuparon Calima y una extensa región del suroccidente colombiano. Compartían una misma cultura, con variaciones regionales, y formaron comunidades independientes que guerrearon entre sí.

Estos pueblos conocidos arqueológicamente con el nombre de Sonso, fueron sorprendidos en el siglo XVI por la conquista española.

Sus tumbas tienen entre 5 y 15 metros y fueron construidas cuidadosamente. En la cámara funeraria el muerto reposa dentro de un sarcófago de madera, rodeado por lo que necesitaría en la otra vida.

El oro y la cerámica Sonso de Calima contrastan con los dos períodos anteriores y marcan el parecido cultural de los pobladores tardíos del suroccidente. Las figuras humanas son esquemáticas, con grandes cabezas y narices, y representaron poco animales. La orfebrería presenta formas sencillas - narigueras, torzales, aros, pectorales - fundidas en aleaciones de oro y cobre.

Algunos rasgos comunes sugieren que los indígenas actuales del Chocó podrían ser descendientes de los pueblos que dominaban entonces el suroccidente.