Los visitantes encontrarán a la entrada del Museo del Oro Zenú el panel Colombia país diverso, como preludio al contenido de la primera sala, ubicada en una bóveda de seguridad: Culturas del oro y el cobre en la Colombia prehispánica.

En esta sala se presenta una muestra representativa de las sociedades de las distintas zonas arqueológicas orfebres del territorio colombiano, para luego continuar con la orfebrería zenú. Una de las vitrinas de la sala contiene 125 orejeras de filigrana fundida, técnica característica de esta sociedad.

 
 
 
           
   
 
       

Culturas del oro y el cobre en la Colombia prehispánica

Alrededor del año 1500 a.C. existían en América sociedades cuya organización socioeconómica permitió el surgimiento de especialistas como los orfebres. La metalurgia americana se originó en el Perú y fue asimilada gradualmente en un extenso territorio que incluyó gran parte del suroccidente colombiano. En los Andes el impulso para las innovaciones metalúrgicas provino del pensamiento religioso y de las élites del poder. Los metales sirvieron para materializar la ideología que gobernaba la vida cotidiana.

 
           
       
 
     

Costa Pacífica - Tumaco

Entre el 700 a.C. y el 350 d.C., en las llanuras y manglares de la costa Pacífica, al sur de Colombia, pueblos de pescadores, navegantes, agricultores y orfebres pertenecientes a la cultura Tumaco - La Tolita elaboraron adornos martillados en oro y platino. De allí provienen los objetos metalúrgicos más antiguos encontrados hasta ahora en Colombia, fechados en el 500 a.C.

 
           
       
 
     

Altiplano Nariñense - Nariño

En las altiplanicies andinas y en los valles del departamento de Nariño y el norte del Ecuador habitaron desde el año 400 después de Cristo hasta el 1600 d.C. sociedades de agricultores, pastores y mercaderes. En su orfebrería se distinguen dos grupos de adornos: unos, martillados y repujados en oro fino con diseños geométricos, y otros, martillados en aleaciones de cobre y oro (tumbaga) y aleaciones de cobre y plata para lograr diferentes texturas y colores en la superficie.

 
           
       
 
     

Región Calima

Los valles de los ríos Calima y Dagua en la cordillera Occidental estuvieron habitados desde aproximadamente el 1500 a.C. Por esta época los alfareros del periodo Ilama expresaron en la cerámica sus creencias; más tarde, durante el periodo Yotoco, entre el 200 a.C. y el 1200 d.C., se produjeron numerosos adornos martillados y repujados en oro fino que engalanaban a los líderes, incluso después de su muerte. En las zonas inundables del Valle del río Cauca, como el sitio de Malagana, entre el 400 a.C. y el 600 d.C., los señores principales también utilizaron adornos de oro como símbolos de su poder y de sus creencias míticas y religiosas.

 
           
       
 
       

Valle del Magdalena - Tolima

El cálido valle medio del río Magdalena y las vertientes de las cordilleras en el Tolima y el norte del Huila, son regiones con abundantes ríos de arenas auríferas. Desde los primeros siglos de la era cristiana hasta aproximadamente el año 1000 d.C., sus pobladores se distinguieron por el uso de adornos con formas de insectos y de animales fantásticos fundidos en oro fino, y por sus pectorales esquemáticos que evocan al hombre transformado en murciélago y en felino.

 
           
       
 
       

Valle Medio del río Cauca - Quimbaya. Periodo Temprano

La región montañosa del valle medio del río Cauca fue habitada por sociedades agrícolas, mineras y orfebres. Por mas de mil años, entre el 500 a.C. y el 600 d.C. la maestría técnica de los orfebres del periodo Temprano quedó plasmada en formas escultóricas realistas, superficies lisas y brillantes, elaboradas por lo general a la cera perdida en aleaciones de oro y cobre.

 
           
       
 
       

Valle medio del río Cauca - Quimbaya. Periodo Tardío

A partir del 800 d.C. la población del valle medio del río Cauca creció y se extendió hacia el sur y el occidente y transformó sus creencias y símbolos. Hacia 1540 los europeos encontraron una población numerosa cuyos adornos de orfebrería tenían formas geométricas simples y decoraciones esquemáticas con diseños repujados sobre láminas de oro o tumbaga.

 
           
       
 
       

Orfebrería Cauca

En los alrededores de Popayán sobre la cordillera Central en el departamento del Cauca, en épocas posteriores al 900 d.C. se elaboraron objetos de orfebrería que reflejan un pensamiento simbólico complejo en el cual predomina la figura del hombre-ave en adornos vaciados a la cera perdida y dorados superficialmente.

 
           
       
 
       

Alto Magdalena - San Agustín

En la región de San Agustín, entre el 100 y el 1000 d.C., las zonas montañosas donde nace el río Magdalena fueron asiento de pueblos que expresaron sus diferencias sociales en la forma de enterrar a sus muertos e hicieron templetes funerarios resguardados por estatuas talladas en piedra. Si bien el uso de adornos de orfebrería no fue tan intenso como en otras regiones, trabajaron el oro de alta pureza para crear objetos martillados lisos y ocasionalmente repujados con motivos de animales.

 
           
       
 
       

Alto Magdalena - Tierradentro

La región al norte del departamento del Cauca fue llamada Tierradentro por su topografía de montañas escarpadas. Allí vivieron sociedades que, entre el 150 d.C. y el 900 d.C., enterraron a sus líderes con lujosos adornos martillados y repujados en oro. Tierradentro se distingue por las cámaras funerarias subterráneas, llamadas hipogeos, que fueron labrados en las cumbres de las montañas con formas que recuerdan las viviendas de los vivos. En ellas se colocaban urnas cerámicas con los huesos exhumados de uno o varios individuos.

 
           
       
 
       

La Cordillera Oriental: los muiscas y sus vecinos

Altiplanos, vertientes y valles de la Cordillera Oriental fueron ocupados gradualmente por pueblos de lengua chibcha a partir del 600 d.C. En el año 1536 se encontraban allí, entre otros, los muiscas, guanes, laches y chitareros. Su orfebrería se distingue por la producción de ofrendas religiosas elaboradas en oro, cobre y sus aleaciones.

 
           
       
 
       

Urabá y Chocó

La costa, los ríos y el piedemonte que rodean el Golfo de Urabá ofrecieron a sus pobladores recursos y vías para el comercio. Hacia el 300 d.C. las sociedades agrícolas y orfebres usaron oro y tumbaga para representar gente, fauna y flora, símbolos de su pensamiento. Los grupos centroamericanos aprendieron la metalurgia de sus vecinos de Urabá. Mientras tanto, las comunidades habitantes del Pacífico chocoano explotaban yacimientos aluviales de oro y trabajaban los metales de manera similar a como lo hacían los orfebres de la Bahía de Panamá.

 
           
       
 
       

Vitrina tairona en la bóveda del Museo Zenú

Sierra Nevada de Santa Marta. Periodo Nahuange

La Sierra Nevada de Santa Marta, al norte de Colombia, fue habitada por agricultores y artesanos de la piedra y el metal. Entre el 100 d.C. y el 900 d.C., durante el periodo Nahuange, las sociedades asentadas en el litoral se distinguieron por el uso de adornos martillados en aleaciones de cobre y oro con superficies muy pulidas y de tonalidades rojizas.

 
           
       
 
       

Sierra Nevada de Santa Marta. Periodo Tairona

A partir del 900 d.C. la población de la Sierra Nevada creció y se extendió hacia las faldas del macizo. Sociedades de habla chibcha que vivieron aquí hasta la conquista española construyeron con lajas de piedra los cimientos de sus ciudades y las conectaron por caminos enlosados que aún hoy se pueden recorrer. Sus jefes políticos y religiosos portaban elaboradas figuras manufacturadas a la cera perdida en aleaciones de cobre y oro.

 
           
   
 
       

El oro de las llanuras del Caribe

La orfebrería de las Llanuras del Caribe colombiano hace parte de la historia del centro y norte de Colombia y el istmo centroamericano. Durante siglos los distintos grupos humanos que habitaron esta área intercambiaron conocimientos y objetos gracias a su apertura cultural; así compartieron piezas relacionadas por su forma y tecnología. A medida que cada pueblo desarrollaba nuevas adaptaciones al medio, nuevas tecnologías y tipos de organización social, también se diferenciaba y caracterizaba su metalurgia. De esta manera se fue conformando la orfebrería característica de la sociedad zenú.

 
           
   

 

Figuras humanas esquematizadas fueron elaboradas desde la península de Yucatán hasta el sur de Colombia. En la región del Zenú estos adornos inicialmente se caracterizaron por ser hechos en oro de buena ley.

Colgantes en forma de ave con alas desplegadas fueron comunes en Costa Rica, Panamá, la región del Urabá antioqueño, la Sierra Nevada de Santa Marta y en el Zenú. Pectorales y colgantes de espirales divergentes se usaron en regiones de Panamá, el Zenú y la Sierra Nevada de Santa Marta, aunque en cada región se hicieron en aleaciones o tamaños particulares.

En Urabá las representaciones de animales de cola levantada mostraban figuras de animales híbridos entre mamíferos y aves, mientras que en la Sierra Nevada de Santa Marta y en las Llanuras, se hicieron osos hormigueros y felinos.

 
           
       
 
           
     

El tejido del oro, el agua y la tierra

La gente del Zenú vivía sobre una red de ríos y ciénagas entrelazados con canales artificiales que drenaban las aguas de inundación. Su universo se imaginaba como un tejido sobre el que reposaban los seres vivos, similar a la trama metálica de miles de orejeras que soportan representaciones de hombres y animales. La técnica distintiva de manufactura y decoración de la orfebrería Zenú fue la filigrana fundida, que simulaba un tejido metálico.

 
           
       
 
           
       

Los primeros pobladores

Culturas del oro y el cobre en la Colombia prehispánica (esta página)

La tradición zenú

El sistema hidráulico