Alfonso Palacio Rudas

Alfonso Palacio Rudas (Honda, 12 de junio de 1912-Bogotá, 1 de agosto de 1996) fue un abogado, economista y político colombiano. Estudió Derecho en la Universidad Nacional de Colombia, donde obtuvo su título como abogado en 1936. Su permanente estudio del problema cafetero, a nivel nacional e internacional, le permitió convertirse en experto en economía colombiana.

Sus amigos lo describen como un hombre de su tierra, académico y polemista de gran altura intelectual, financiero, periodista y asiduo lector. Fue propietario de una de las bibliotecas privadas más grandes de Colombia, un fondo bibliográfico de más de 40 000 volúmenes que, gracias a su donación, hoy se encuentra al servicio de los colombianos a través del Banco de la República.

El doctor Alfonso Palacio Rudas irrumpió en la vida política tolimense en 1934, año en que, por sugerencia del presidente de la República, Alfonso López Pumarejo, fue nombrado secretario de Hacienda del Tolima por el gobernador del departamento, Rafael Parga Cortés, cargo que ejerció hasta 1936. Ese mismo año contrajo matrimonio, en Bogotá, con la ibaguereña Magdalena Santofimio Trujillo.

Posteriormente, fue designado secretario de la Legación de Colombia en Panamá por el presidente Alfonso López Pumarejo, cargo que desempeñó solo por seis meses, debido a que el entonces Alcalde de Bogotá, Gonzalo Restrepo, lo llamó a hacerse cargo de la Secretaría de Hacienda. En 1938, cuando Restrepo ocupó el Ministerio de Hacienda, Palacio Rudas fue designado secretario general. Un año después dejó el cargo para abrir con su hermano una oficina de abogados en Bogotá.

En 1943 inició su actividad parlamentaria como representante a la Cámara, su primera participación en política. En el desarrollo de esta actividad desempeñó un papel decisivo en lo concerniente a los temas económicos, gracias a su amplio conocimiento de la materia. Convertido en un experto en presupuesto y teoría monetaria, entre 1944 y 1948, fue contralor general de la República y le correspondió fiscalizar los gobiernos de Alfonso López Pumarejo, Alberto Lleras Camargo y Mariano Ospina Pérez. A partir de 1958, fue senador de la República, actividad que alternó con su paso por la Embajada de Colombia en Dinamarca (1958) y la Gobernación del Tolima (1960), donde se convirtió en un excelente continuador de la labor de pacificación que había iniciado Darío Echandía. Desde la Gobernación, Alfonso Palacio Rudas, adelantó una destacada labor por el progreso de su departamento.

En 1974 fue designado por el presidente López Michelsen para ocupar la Alcaldía Mayor de Bogotá y en 1975 ejerció como embajador ante el gobierno de Brasil. En 1977 fue nombrado ministro de Hacienda y Crédito Público, uno de los logros más anhelados en su carrera. En 1978, una vez finalizado su periodo en el Ministerio de Hacienda, fue elegido miembro principal del Comité Nacional de Cafeteros, donde se distinguió por defender los intereses de los cultivadores del grano. Palacio Rudas ocupó esta posición —casi de manera permanente— hasta el final de sus días.

En 1991 este abogado y economista hizo parte de la Asamblea Nacional Constituyente. Su participación en la Asamblea fue decisiva y brillante, ya que, además de participar en la redacción de varios artículos de la nueva carta, tuvo trascendencia en temas monetarios como la reforma del Banco de la República, al que se le otorgó rango constitucional en los artículos 371 y 373. La participación en la Constituyente corresponde a la última intervención en la vida pública de la nación de Palacio Rudas, pues murió en 1996. Veintitrés días después murió también su esposa Magdalena.

Junto con sus planteamientos para la Constituyente y su aporte a la economía nacional, se debe destacar la labor que Alfonso Palacio Rudas realizó como comentarista económico en el diario El Espectador con la reconocida columna “La cofradía“, que escribió con rigurosidad y un agudo sentido crítico durante más de tres décadas (desde los años sesenta hasta los ochenta). Sus escritos en este diario se centraron especialmente en temas como las finanzas públicas, la moneda y el café.

“El Cofrade“, como se le conoció por ser su seudónimo periodístico, desarrolló su actividad parlamentaria y política sin dejar de lado sus intereses como docente. Así, fue profesor de Hacienda Pública en la Universidad Nacional de Colombia; decano y profesor de la Facultad de Economía de la Universidad Jorge Tadeo Lozano y decano de Derecho y profesor de Economía en la Universidad del Rosario. En compañía de algunos de sus amigos, fundó la Universidad Piloto de Colombia. Además perteneció a las juntas directivas de importantes empresas como el Banco de la República, Ecopetrol, Avianca y Bavaria.

Además de resaltar sus intereses académicos y económicos, se debe decir que Alfonso Palacio Rudas fue un hombre de partido y liberal hasta el final de su existencia, así como un gran lector y aficionado a la hípica. Pacifista y hombre de café, se destacó siempre por su honestidad, su buen proceder, pero sobre todo, por el mensaje que, tras su idea de “no tragar entero“, quiso inculcar en las nuevas generaciones.

Consulte los artículos relacionados con el doctor Alfonso Palacio Rudas y su contribución al Banco de la República.

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