La Casa Gómez Campuzano

La Casa Gómez Campuzano

HISTORIA

El proceso de urbanización e industrialización de Bogotá, a inicios del siglo XX, generó un cambio físico en la ciudad y en sus ritmos de vida. Mientras en el centro urbano se consolidaron los primeros barrios obreros, la burguesía en ascenso empezó a trasladarse hacia la periferia, lo que originó el desarrollo de sectores como Chapinero que, a finales del siglo XIX, era un lugar de veraneo de las familias bogotanas.

La nueva forma de vida y los gustos modernos cobraron presencia a través de una nueva tipología de viviendas que, como las quintas, gradualmente se volvieron lugares de residencia permanente de las familias adineradas de Bogotá.1 El empleo de un estilo arquitectónico con visos europeos y la utilización de nuevas lógicas de uso de los espacios interiores definieron la construcción de estas viviendas que contaban con zonas amplias, antejardines y espacios funcionales diferenciados, que dieron origen a tres áreas principales: el área social, el sector de servicios y la zona privada.

Inscrita en este contexto, la Casa Gómez Campuzano fue diseñada y construida en 1944 por el arquitecto Luis Acevedo Biester, hijo del artista Ricardo Acevedo Bernal. Su diseño responde al gusto de Ricardo Gómez Campuzano, quien tuvo como referencia las grandes casonas de estilo español y, en particular, la Casa Museo de Joaquín Sorolla en Madrid (España). La idea del artista bogotano y de su esposa fue que la vivienda sirviera a tres propósitos: como lugar de residencia de la familia, como espacio de exposición permanente de su obra y como espacio para habilitar su estudio.

El resultado fue una construcción de tres pisos dividida en zonas diferenciadas. En el exterior se destacan la fachada y el antejardín, que en la época indicaban la posición económica de los habitantes. Al interior, en el primer piso, se ubicaban el vestíbulo; el salón del piano; el comedor; la sala roja, donde se recibían las visitas; el área de servicios, independizada del área social; y el salón central, donde desde entonces se ha exhibido la obra del artista bogotano. Al segundo piso se accedía por las escaleras del vestíbulo y de los servicios; allí se ubicaban la sala de estar, las habitaciones y el balcón, que en la época representó una innovación arquitectónica. En el tercer piso se situaba el estudio, un espacio amplio, rodeado de ventanales y equipado con una chimenea que sirvió para calentar el ambiente durante las sesiones de pintura.

Por su parte, las paredes de los salones principales estaban pintadas de color verde oliva y rojo para enfatizar en la solemnidad de estos espacios que, adornados con muebles y accesorios originales, daban fe del buen gusto de la familia. El piano vertical, la colección de muebles chinos, las mesas y sillas de estilo colonial, los jarrones y las porcelanas importadas son algunas de las piezas que complementaban la decoración de la casa y que hoy se encuentran bajo el cuidado de la Casa Museo Francisco de Paula Santander y el Museo de Arte Colonial. Finalmente, los cuadros del artista se encontraban exhibidos en toda la vivienda, especialmente en el salón principal del primer piso, galería en la que, según recuerda Inés Elvira Casas, nieta del pintor bogotano, “no había un solo espacio [. . .] donde no hubiera un cuadro“.2

Localizada en la calle 80 con carrera 8, la Casa Gómez Campuzano se emplaza en el barrio El Retiro, sector que se consolidó al lado de barrios como El Chicó, El Nogal y La Cabrera, que antiguamente conformaban la hacienda de Chapinero en la Sabana. En el siglo XVI estas tierras habían sido concedidas al conquistador Juan Muñoz de Collantes y, con el tiempo, fueron parceladas en grandes haciendas. Así, hacia 1775, los padres dominicanos eran dueños de la hacienda Chapinero que con la de los Rosales y Camargo formaron un extenso latifundio. El caserío inicial se localizó a 5 kilómetros del centro de la ciudad, sobre el camino a Tunja, actual carrera 7. Hacia 1812, a la altura de la calle 59 se formó una pequeña plaza alrededor de la cual se edificaron una capilla y algunas casas. En la primera casa, localizada en la calle 59 con carrera 7, el catalán Antón Hero Cepeda inició la fabricación de zapatos, conocidos como ‘los chapines3, término que dio origen a la etimología del nombre del barrio Chapinero.

Años después, en 1875, sobre la carrera 13 se levantó la iglesia de Nuestra Señora de Lourdes, con lo cual se dio origen en este sector, a las fiestas religiosas y las peregrinaciones como motivación de los paseos dominicales.4 Es así como la costumbre de algunas familias bogotanas de pasar la temporada de aguinaldos o de ‘veraneo‘ en las quintas y casas de recreo en Chapinero, data de mediados del siglo XIX. La mejora en la comunicación con el centro de la ciudad por medio del tranvía de mulas y luego por el Ferrocarril del Norte aumentó la frecuencia de los viajes e incentivó el desarrollo del asentamiento que, desde 1898, fue designado como un barrio más de la ciudad, cuyos límites eran: por el norte el municipio de Usaquén, por el sur el río Arzobispo y por el oriente el municipio de La Calera.5

Con el paso del tiempo Chapinero se convirtió en una de las zonas más exclusivas de la capital, lugar de las familias acaudaladas gracias a su estratégica ubicación y a que conservaba un interesante atractivo para establecer residencias de alto nivel arquitectónico. En 1941, el barrio acogió la urbanización El Retiro, promovida por la firma Wiesner & Co. S.A. y, luego, administrada por J.A. Bonnet. La Casa Gómez Campuzano, donde vivió el artista bogotano con su familia desde 1945, se ubica en esta zona que para entonces conservaba el ambiente natural como sinónimo de buen vivir.

La Casa Gómez Campuzano abrió sus puertas al público como Casa Museo, en 1978, promovida por la Asociación Cultural Ricardo Gómez Campuzano, entidad creada en 1976 por el pintor bogotano y su esposa Inés Delgado Padilla. Esta asociación tuvo como objetivo divulgar la obra del artista, mantener una exhibición permanente de su obra y desarrollar programas culturales. En el año 2000, el Banco de la República recibió en comodato la colección y la casa del artista. Desde el 2001, con la administración del Banco, la Casa Gómez Campuzano alberga la Colección Ricardo Gómez Campuzano y la biblioteca privada del abogado y economista Alfonso Palacio Rudas6 (1912-1996), fondo bibliográfico conformado por 41 457 volúmenes ?en economía, ciencias políticas, derecho, historia, literatura y arte? que fue donado en 1997 a la Biblioteca Luis Ángel Arango.

Así, la Casa Gómez Campuzano hoy es una sala complementaria de la Biblioteca Luis Ángel Arango en el norte de Bogotá, donde el público no solo puede visitar la colección del artista bogotano que se exhibe de manera permanente, sino además acceder al préstamo de materiales bibliográficos de la Red de Bibliotecas del Banco de la República de cualquier parte del país; consultar el catálogo en línea y las bases de datos de la Biblioteca; así como hacer uso de las salas de lectura, y disfrutar de la programación cultural que se realiza para diferentes públicos.

La Casa Gómez Campuzano fue declarada Bien de Interés Cultural del Distrito mediante el Decreto 606 del 26 de julio de 2001.

Redes

Referencias

  • 1. Juan Carlos Del Castillo Daza, Bogotá, el tránsito a la ciudad moderna 1920-1950 (Bogotá: Universidad Nacional de Colombia, 2003), 65.
  • 2. Vanessa Ruggiero, “La memoria de la Gómez Campuzano“, El Tiempo (Bogotá, 9 de junio de 2010).
  • 3. Calzado formado por suelas de madera y correas de cuero que servía para resguardar los pies del barro y de la humedad.
  • 4. Carlos Martínez, “Apuntes para la historia de Bogotá. Primer barrio suburbano de Bogotá“, en Bogotá, el tránsito a la ciudad moderna 1920-1950, Juan Carlos Del Castillo Daza (Bogotá: Universidad Nacional de Colombia, 2003), 63.
  • 5. Alberto Saldarriaga Roa, Bogotá siglo XX urbanismo, arquitectura y vida urbana (Bogotá: Alcaldía Mayor de Bogotá, 2000), 48.
  • 6. El abogado y economista Alfonso Palacio Rudas (1912-1996) fue un personaje relevante de la vida política y económica del país. Fue senador, contralor, gobernador del Tolima, ministro de Hacienda y participó en la Asamblea Nacional Constituyente de 1991. Su biblioteca particular, donada a la Biblioteca Luis Ángel Arango, se caracterizó por ser una de las más grandes de Colombia.