Exposiciones temporales

Exposiciones temporales

La Colección de Arte del Banco de la República además de contar con un montaje permanente, actualmente dividido en 5 curadurías, también ha permitido la creación de distintos proyectos curatoriales que se han expuesto de manera temporal en el Museo de arte y en la Casa Republicana. 

 

2015

Paisaje con techos rojos

 

 

La ciudad vista a través de los pinceles de Fídolo Alfonso González Camargo, Sergio Trujillo Magnenat, Roberto Páramo Tirado, Ignacio Gómez Jaramillo, entre otros.

La representación de la naturaleza como protagonista de la imagen pictórica fue una labor del habitante de la ciudad, que la observa desde la distancia, o la visita como viajero y turista y la captura para compartirla, porque no le pertenece. En tanto, las ciudades europeas se expandían con el desarrollo de la Revolución Industrial durante el siglo XVIII, las montañas, llanuras, ríos, nubes y mares dejaron de ser escenario de fondo y comenzaron a sobresalir, pues ya eran referentes de un tiempo pasado, de una forma de vida remota, originaria y más pura.

Esta exposición presenta una selección de obras de la Colección de Arte del Banco de la República en la que, en cambio, los artistas ven hacia dentro de su ciudad –Bogotá– y registran su transformación y crecimiento. Se ubican desde la periferia de la ciudad para detectar las construcciones humanas que transforman sus vidas y a la vez colonizan los cerros que la acogen al oriente y la sabana que se extiende al occidente: los ladrillos, los tejados, los monumentos, los postes de luz, los caminos, los parques y jardines que sustituyen artificiosamente la experiencia de la naturaleza

 


La joya barroca del arte colombiano


“La custodia de la iglesia de San Ignacio de Bogotá, denominada popularmente como “La Lechuga”, debido al verde de sus esmeraldas, fue obra del orfebre de origen español José Galaz, a quien le tomó siete años terminarla (1700-1707) trabajando con el procedimiento de la cera perdida. La pieza tiene 1485 esmeraldas, 1 zafiro, 13 rubíes, 28 diamantes, 62 perlas barrocas y 168 amatistas. No solo es considerada una de las joyas religiosas más ricas y hermosas de Hispanoamérica, sino que es el testimonio de lo que sucedió con el Barroco español en tierras americanas y de cómo este estilo artístico encontró nuevas dimensiones en un territorio en el que abundaban el oro y las esmeraldas y perduraba la cultura indígena de los más destacados orfebres del continente.”

 

 

 

 

2016