Jorge Silva: El penetrante ojo de un Cazador de Imágenes

 
Niño cargador de Chircales
Tunjuelito, Bogotá, 1973

Con su cámara, que siempre llevaba a todos lados, Jorge Silva retrató en blanco y negro parte de la Colombia de los años sesenta y setenta: los hippies bogotanos, las mujeres rezanderas en Villa de Leiva, la Semana Santa en Ráquira, los pescadores en Taganga, los niños cargando ladrillos en los chircales, el estado de sitio durante las elecciones. Fuertemente influenciado por Henri Cartier Bresson, Robert Capa y Robert Frank, Silva plasmó la naturalidad en cada una de estas imágenes, tomadas con un lente normal porque según decía el fotógrafo: “es el que reproduce fielmente lo que ve el ojo humano”.




Sybius el poeta, concierto en el parque de la 60
Bogotá, 1968-1980



Esta selección de fotografías, poco conocidas, es un testimonio gráfico de personas comunes y corrientes y, más que nada, de los desposeídos. En fotos como Primera recuperación de Tierras en la Hacienda Cabaló, Cauca, Silva retrata una impresionante foto en la que cientos de campesinos levantan su azadón durante este acontecimiento. De la misma manera, las fotos de los niños que trabajan en los chircales, los gamines de Bogotá o los indígenas Guahiba, Vichada, muestran el interés del fotógrafo por temas como el desarraigo y la injusticia social.


 


Secta religiosa los santisimos hermanos
Nilo, Cundinamarca, 1973

 


Jorge Silva, quien trabajó como albañil y estudió hasta tercero elemental, es reconocido en la historia del cine colombiano más que nada por su documental sobre los chircales de Tunjuelito. Chircales, de 1965, realizado con la cineasta y antropóloga Marta Rodríguez de Silva, es considerado un clásico del Nuevo Cine de América Latina.

Silva realizó, además, los documentales Planas: Testimonio de un Etnocidio (1972), Campesinos (1975), Nuestra voz de Tierra: Memoria y futuro (1982), Nacer de nuevo (1987) y Amor, mujeres y flores (1989), en los que trabajó temas como el movimiento agrario, la recuperación de tierras, las masacres de indígenas y campesinos, el estado de sitio, los problemas ambientales dentro de la industria de las flores y finalmente el traspaso del discurso político a un planteamiento más humanista y poético.

 



Primera recuperación de tierras
Hacienda Cobaló, Cauca, 1974