Historia de Colombia a través de la fotografía 1842 - 2010

 

En la actualidad existen una cantidad infinita de fotografías de Colombia y de los colombianos. Los visitantes nacionales y extranjeros que se acerquen a esta muestra fotográfica podrán conocer una visión gráfica de la historia del país a través de 290 fotografías seleccionadas para la exposición. Sin duda, ha sido un enorme desafío tratar de condensar la historia de Colombia en tan corto número de imágenes, pero creemos que todas merecen más de una mirada: hacen pensar…

 Malcolm Deas

Esta exposición es un recuento de la historia de Colombia a través de imágenes, donde la foto sirve como fuente histórica, y el conjunto de la exposición ofrece un ensayo visual sobre la historia del país. En la narración se ven los acontecimientos solemnes y a veces trágicos que han marcado la historia nacional y sus aspectos sociales, económicos, políticos y culturales, además de la cambiante cotidianidad y escenas vivenciales.

El tema de la exposición no es la historia de la fotografía, sino la historia de Colombia en las imágenes fotográficas. Sin embargo, es pertinente mencionar algunos detalles sobre la evolución de esta técnica. La fotografía llegó muy rápido a la Nueva Granada, con la ayuda del representante diplomático francés, el barón Jean Baptiste Louis Gros, y solo 32 días después de su anuncio por la Académie des Sciences de París, El Observador de Bogotá publicó detalles del proceso de Daguerre y Niépce. El representante diplomático de Francia, el barón Jean Baptiste Louis Gros, pronto construyó su propia máquina. Su daguerrotipo de la Calle del Observatorio de Bogotá, de 1842, es la foto colombiana más antigua que se ha conservado.

Al principio, y por muchos años, el negocio primordial era el retrato, que, debido a sus altos costos, se limitaba a unas pocas familias ricas de la época. Hacia mediados del siglo XIX, los avances técnicos abarataron los procesos, y la llegada al país de la carte de visite – tarjeta de visita, foto en papel sobre cartón de formato pequeño y económica – abrió un gran mercado desde 1860 en adelante.

A pesar del dominio del retrato, aún se conservan algunas fotografías de temática variada. Tal es el caso de El convento de San Agustín, maltratado por el sitio de febrero de 1862, siendo la única imagen conocida de una guerra civil de tres años de duración, o El general Tomás Cipriano de Mosquera en la prisión del Observatorio después del golpe de mayo de 1867 que, sin ser el primer retrato fotográfico de un político, se convierte en la primera fotografía de propaganda política, ya que el general distribuyó copias entre sus admiradores para mostrar su ecuanimidad y desprecio frente a la traición.

Sobre la guerra civil de 1877-1878 sobreviven una serie de fotos de la guerrilla conservadora de Los Mochuelos. Hay muy poco de las guerras de 1885 y 1895, y tampoco hay tanto sobre la última y la larga Guerra de los Mil Días (1899-1902), sobre todo si se compara con la riqueza del archivo fotográfico de la Revolución Mexicana de 1910 en adelante, o aun con la casi contemporánea Guerra Hispano-Estadounidense de 1898. La máquina Kodak, barata y portátil, todavía no había llegado a Colombia en grandes cantidades – la máquina Brownie, que costaba un dólar, no apareció en el mercado hasta 1900. El país y sus conflictos internos despertaban poco interés en el extranjero, y en la prensa nacional la capacidad de reproducir fotografías era escasa hasta los años 1920.

A fines del siglo XIX la oferta de imágenes aumenta. Algunos fotógrafos, como Henry Duperly, ofrecieron paisajes y «tipos y costumbres» a la venta para los escasos visitantes extranjeros. Aparecieron las primeras tarjetas postales con vistas y temas nacionales: hay una curiosa serie sobre la Sabana de Bogotá con el título: Viajando durante la revolución de 1895, aunque la revolución no aparece en ninguna de las tarjetas.

En los veinte grupos temáticos de nuestro ensayo visual hemos tratado de mostrar los múltiples aspectos de la historia nacional, buscando entre las fotos conocidas y, preferentemente, desconocidas, las que merecen más de una mirada, que ojalá susciten en el espectador fascinación y curiosidad, al incitar a una segunda y tercera mirada. Como hemos constatado, los archivos son grandes, pero su contenido es desigual. La preponderancia durante el siglo XIX de los retratos, la buena cobertura posterior de la construcción de obras de infraestructura (de los ferrocarriles, carreteras, y también de la arquitectura), la gran cantidad de fotos del 9 de abril de 1948, por ejemplo, frente al escaso registro del trabajo, la pobreza, la política cotidiana, incluso el cultivo del café. La cobertura regional tampoco es igual. En una sola exposición es imposible representarlo todo, pero sí esperamos que esos vacíos se llenen en futuras exposiciones, y que este esfuerzo les inspire.

Hemos intentado luchar con esta desigualdad. La exposición tiene impactantes retratos - ¿quién va a olvidar la arrugada cara de Obando, los tres orgullosos hermanos Mosquera, a Silva cercano al suicidio, o al joven Gaitán con su maestro Ferri? - No son tantos; tampoco hay en la muestra muchas fotos de los ferrocarriles o de los edificios: éstos merecerían exposiciones especializadas.

El propósito principal de Historia de Colombia a través de la fotografía es incitar a la curiosidad sobre nuestro pasado: las luchas políticas, antiguas y modernas, pacíficas y violentas; sobre los conservadores, liberales y de izquierda; sobre la Iglesia, la beneficencia, la pobreza; sobre la economía, el café, los transportes de tierra, río y mar; sobre la vida cívica, el primer centenario, los carnavales; la olvidada Panamá… Hay de lo bueno y de lo bello, de lo malo y de lo feo. Somos conscientes de que no todo el mundo va a quedar satisfecho con el balance: siendo su enfoque el pasado, tal vez algunos espectadores van a hallar demasiado ausente el progreso de un país que ha pasado del escaso millón de habitantes con los que contaba en 1830, a 8 millones en 1930 y a los 45 millones que tiene hoy en día. Las fotos muestran así que en muchos aspectos el pasado sí fue distinto, pero que sin negar sus progresos, algunos de sus problemas persisten.

Las imágenes proceden de los archivos fotográficos más destacados del país, así como de colecciones privadas y de libros, revistas y periódicos. Algunas no son de primera calidad, pero representan hechos históricos de gran relevancia y su existencia y sobrevivencia resulta casi milagrosa.

Para celebrar su primer centenario y el Bicentenario de la Independencia de Colombia, la FUNDACIÓN MAPFRE ha organizado esta exposición con el apoyo del Banco de la República. Este evento cultural forma parte de un proyecto más amplio denominado América Latina en la Historia Contemporánea, promovido también por la FUNDACIÓN MAPFRE en convenio con el Grupo Santillana, cuyo objetivo es publicar casi un centenar de libros sobre la historia contemporánea de los países latinoamericanos, y la de aquellos países que han tenido una estrecha relación con América Latina a lo largo de los últimos 200 años, como España, Estados Unidos y Francia. Además, el proyecto promueve la realización de una exposición sobre la historia de cada uno de estos países a través de la fotografía, para exhibir 15 países iberoamericanos incluyendo España y Portugal, con la correspondiente publicación del catálogo dentro de la colección América Latina en la Historia Contemporánea.

Curaduría: Malcolm Deas
Asistente curatorial: Patricia Pinzón de Lewin
Cordinadora de la exposición: Martha Jeanet Sierra Díaz
Diseño: La Silueta

Proyecto organizado por la Fundación MAPFRE, con el apoyo del Banco de la República