Discurso de Fernando Botero al entregar su donación al Banco de la República 

1 de Noviembre de 2000

Señor Presidente de la República Andrés Pastrana y señora Nohra de Pastrana
Señor Miguel Urrutia y señora Elsa de Urrutia
Señor Vicepresidente Gustavo Bell y señora María Mercedes de Bell.
Señor presidente Alfonso López Michelsen y señora Cecilia de López
Señora Gina Benedetti, Alcaldesa Cartagena; señor Enrique Peñalosa, señor Juan Gómez Martínez.

Distinguidas personalidades.

 

Estimados amigos

Quiero empezar por agradecer al Banco de la República y a su Gerente General Miguel Urrutia, por el entusiasmo que pusieron en la realización de esta obra. A Darío Jaramillo, Subgerente Cultural, a Jorge Orlando Melo, Director de la Biblioteca Luis Ángel Arango, a José Ignacio Roca, a Francisco Vargas y a Ana Maria Escallón, autora del magnífico texto del catálogo y gran animadora del proyecto desde un principio.

Esta colección que inauguramos hoy es más que un conjunto de cuadros, dibujos y esculturas. Es también un acto, hacia esa paz, que anhelamos los colombianos. Una paz que será un esfuerzo colectivo, al que llegaremos con hechos tangibles, con demostraciones concretas e inequívocas de una voluntad de concordia. Por eso yo quisiera que ésta donación, se interpretara como una demostración personal de mi fe en nuestro país, en su futuro y en un mañana en que todos los colombianos podamos transitar sin temor, gozando de la convivencia que nos ha resultado tan difícil y costosa.

Algunas personas me han preguntado cuál es el sentido de esta donación, el sentido de que estas obras queden en Colombia, en un momento en que el país está viviendo días tormentosos. Y la respuesta es que precisamente porque nuestra patria está acosada por la violencia es que esta colección debe quedar aquí. A la barbarie hay que oponer la civilización; a la violencia la cultura; a la intolerancia debemos oponer el arte, porque el arte no es un capricho que adorna una sociedad, sino una necesidad espiritual que debe ser compartida con entusiasmo.

Para mí es un placer infinito saber que estas obras pertenecen hoy a Colombia; saber que los estudiantes que ingresen a esta casa, entrarán en contacto con las corrientes artísticas más importantes de nuestro tiempo, contemplando aquí permanentemente, obras originales de grandes maestros; saber que los amantes de la pintura y la escultura puedan venir a visitar este remanso de paz y pasearse tranquilamente por estas salas, dejándose inundar por la estética moderna. Que quede pues este pequeño oasis de cultura en medio del frenesí de la vida ciudadana.

Debo confesar que no fue fácil desprenderme de estas obras, con muchas de las cuales conviví durante años. Sin embargo, el hecho de saber que estos cuadros están ahora aquí, en mi país, al alcance de todos, me proporciona un placer muy superior a esa nostalgia y la justifica con creces.

Mi donación queda en buenas manos

Mil gracias.

Fernando Botero