Construir memoria con obras fugaces
Los monjes tibetanos crean mandalas de arena con la intención de traer paz y armonía al mundo. Este ritual incluye espacios de meditación y de paciente y coordinado trabajo en equipo que son esenciales para lograr diseños de gran perfección y belleza. Cuando el mandala es terminado debe destruirse como símbolo de la impermanencia de las cosas y para promover el desapego al mundo material.















