El nombre provoca sonrisas, pero el jeque Popón de Ubaque fue un verdadero jeque o sacerdote muisca que existió en el siglo XVI y que, según él mismo decía, predijo la llegada de los conquistadores españoles a las tierras del Zipa gracias a que voló por los aires y pudo verlos desembarcando en las costas de Santa Marta. Eso sí, "nada le daba más temor que ver la luna tan grande, que parecía cinco veces mayor que desde la tierra, cuando levantado en el aire se acercaba más a ella", según narra el cronista fray Pedro Simón.

A través de este personaje el Museo del Oro del Banco de la República invita a una actividad permanente dirigida a los escolares, a las familias y a todos aquellos que quieran disfrutar de los magníficos objetos prehispánicos expuestos en las vitrinas. La Sala interactiva Gas Natural-Chevron El Jeque Popón de Ubaque puede describirse como un video interactivo o una producción inmersiva de multimedios donde interactúan entre sí y con el Jeque 80 personas. En el ambiente de un bosque mágico la voz del Jeque va haciendo aparecer imágenes de los objetos de orfebrería prehispánica de todo el país y los explica, los compara y los transforma para aclarar su significado.

La iconografía prehispánica tiene un sentido chamánico. ¿Qué mejor entonces que la mirada de un chamán para descubrir el significado de los objetos y el método para explorarlos? Cada persona participa activamente en la identificación de jaguares, serpientes, águilas y murciélagos de los mundos de arriba, de abajo y del medio. Con el Jeque se viaja en el tiempo y por el espacio: a Calima y San Agustín, hace 2.000 años, o entre los muiscas, hace 500. Las narigueras y pectorales de los caciques de Calima nos descubren los poderes simbólicos que encierran y los danzantes de Quimbaya se acercan conceptualmente a los de Tairona, en la Sierra Nevada de Santa Marta. La balsa muisca gira para que pueda ser vista con detalle y se entiende cómo los jaguares y el oro de ofrenda se transformaban en pez (o en serpiente con bigotes) para así descender a las aguas y mantener el equilibrio del mundo en la laguna de Guatavita.

La oficina de Educación del Museo del Oro enfrentaba el reto de realizar una actividad muy atractiva para las familias y el público adulto que desea visitar el Museo, que pudiera ser vista y entendida por escolares de todas las edades y que no compitiera con los objetos arqueológicos originales que pueden observarse directamente en las salas, sino que los realzara y complementara. La solución fue convertir a cada visitante en un investigador de los íconos o símbolos que los orfebres indígenas plasmaron en sus objetos, para que al recorrer luego las vitrinas pudieran con la misma lúdica "leer" por ellos mismos los objetos ya explicados y muchos más, haciendo de una visita al Museo una aventura que se disfruta en familia una y otra vez.

De hecho, para los educadores del Museo no hay museos interactivos: los interactivos son los visitantes que saben hacerse preguntas, observar, comparar, relacionar, leer los textos de vitrina y luego ver de nuevo los objetos exhibidos... es decir, disfrutar produciendo su propio conocimiento. El jeque presenta muchas ideas maravillosas y llamativas, pero lo que lo hace muy contemporáneo es que a la vez siembra muchas dudas sobre lo que él mismo está diciendo, para generar un distanciamiento que convierte a los asistentes en investigadores y generadores de opinión, no en consumidores pasivos de ideas ajenas.

Gracias al generoso patrocinio y el interés social de las empresas Gas Natural S.A. ESP y Chevron Petroleum Company, la Fundación Amigos de las Colecciones del Banco de la República realizó este proyecto que une la tecnología contemporánea con el saber sagrado prehispánico.

El desarrollo de la sala reunió a su vez un equipo experto en educación, interactividad y multimedios. Los Servicios Educativos del Museo del Oro aportaban la experiencia de haber realizado tres exposiciones interactivas y las Maletas didácticas que se prestan a colegios en todo el país, pero ante todo las Animaciones o visitas escolares interactivas a las exposiciones del Museo. La antropóloga Ana María González es la investigadora de públicos cuya sensibilidad permitió anticipar las reacciones de tal forma que el Jeque adivina y contesta las preguntas de las personas e interactúa con ellas, al punto que los niños y niñas más pequeños realmente creen que hay un señor escondido que les habla por un micrófono. Los realizadores de multimedios de Interactive Colombia, Hans Raúl Maldonado, César Rodríguez y el artista Ícaro Zorbar, se destacan por la poesía de sus obras e imágenes y por romper el formato tradicional de los CD-Rom para buscar una interactividad de grupo que implique el cuerpo y la mente hasta ser una experiencia que transforma a los participantes: uno no vuelve a ser el mismo después de que ha sentido la música, creado poesía o, como en este caso, se ha involucrado personalmente con el metal sagrado de los indígenas prehispánicos.

El Jeque Popón divulga en forma lúdica los resultados de numerosas investigaciones científicas sobre iconografía prehispánica. En particular, las de Gerardo Reichel Dolmatoff, Eduardo Londoño, Ana María Falchetti, Clemencia Plazas, Anne Legast, Juanita Arango, César Augusto Velandia, Roberto Pineda Camacho, Roberto Lleras, Sandra Mendoza, Richard Evans Schultes y Alec Bright.

Pero sin duda la persona más importante, quien garantiza que cada función de este evento sea un verdadero éxito de disfrute y de descubrimiento es usted, el visitante, el que se hace preguntas, descubre posibles respuestas o interesantes conexiones entre esos objetos pequeñitos y extraordinarios que se ven -por arte de video- maravillosamente grandes y vivos en pantalla. ¡No falte! ¡El jeque Popón de Ubaque tiene una cita con usted!


Las funciones tienen lugar solo en español en el Auditorio ubicado en el piso -1, en los siguientes horarios:

Martes a viernes
10:30 y 3:30 

Sábados
10:30 a.m., 11:30 a.m.
2:30 p.m., 3:30 p.m. y 4:30 p.m. 

Domingos todo el día desde las 10:30 a.m.

Escolares y familias se vuelven interactivos cuando llega el Jeque Popón de Ubaque.
Atención: hay un sacerdote muisca en la sala.
Cuando el jeque pregunta, prohibido quedarse quieto.
Los chamanes muiscas, según dicen, podían volar por los aires...
Una visita para todas las edades que su familia no se puede perder.