Molas. Capas de sabiduría

 

Nuestro pueblo se llama gunadule. Kuna, cuna y tule son formas incorrectas, pero muy conocidas, de escribir nuestro nombre. Es importante cambiar esta escritura pues en las palabras se debe percibir el olor de lo que somos. Cada sonido es un tejido de diversos colores que se mezclan para narrar la rica herencia de nuestros ancestros. Gunadule tiene dos partes: guna, que significa superficie de la tierra, y dule, que significa persona. Por lo tanto, gunadule es persona que vive sobre la superficie de la tierra.

Manibinigdiginya-Abadio Green Stocel

 

Molas. Capas de sabiduría es la exposición temporal del Museo del Oro que presenta, desde el 30 de septiembre de 2016 y hasta el 17 de junio de 2017, la vida y pensamiento de la comunidad guna de Colombia y Panamá.

Las mujeres gunadules son las artífices de las molas y las visten en su pecho, cosidas a sus blusas. Ellas son las custodias de una técnica extraordinaria y compleja. Los gunadules habitan en Urabá y el Darién en Colombia y en la comarca Guna Yala en Panamá. Son cerca de setenta mil, dos mil de ellos en Colombia, el territorio de sus historias de origen.

  

Fotos: Gabriel Vieira 

Las molas imitan la estructura del universo. Para los gunadules, el universo es como un calabazo con una serie de capas superpuestas en su interior. Esas capas que lo sostienen son de oro, cada una con un color diferente: azul, rojo o amarillo. Todo lo que hay sobre ellas es de oro y están cubiertas por muchos tipos de flores. Los gunadules viven en la capa superior.

El origen de las molas

Las molas han estado entre los gunadules desde el principio de los tiempos. Sus diseños y la técnica para hacerlas estaban guardados en los galus, lugares sagrados que existen en las distintas capas del universo. Muchos neles, líderes espirituales de los gunadules, intentaron viajar a los galus, pero las especialistas de las tijeras, mujeres muy bellas que los protegían, no les permitieron la entrada.

Solo Nagegiryai, una mujer nele, pudo entrar. Viajó primero al galu SabbiMolanalamaggale donde vio diseños cambiantes como las nubes del cielo. Una y otra vez, iba y venía para enseñar la pintura que veía sobre los árboles y el cuerpo de las mujeres jóvenes. En otro viaje llegó al galu Dugbis donde aprendió la escritura de las molas. Sentada sobre su hamaca y peinando su pelo liso y largo, Nagegiryai enseñó con sus cantos esta escritura a las mujeres gunadules.

Los neles son los líderes espirituales de los gunadules. A diferencia de otros oficios, que se pueden aprender y transmitir, o de otros cargos, que se pueden heredar, nadie se puede convertir en nele: debe nacer siendo nele. Se les reconoce desde muy temprana edad por su condición innata de videntes.

En sus trabajos espirituales y terapéuticos, nuestros neles arriesgan su salud y hasta su propia vida al enfrentarse a los poderes que habitan en otras capas del universo. Siempre emprenden sus viajes protegidos por su ejército guardián de nussugana, entidades protectoras y asistentes medicinales que vemos encarnadas en tallas de madera.
 

Los galus son sitios sagrados ubicados en las capas del universo donde no viven las personas. Solo los neles pueden visitarlos porque en sus sueños viajan por estas capas. Son arquitecturas fantásticas y complejas, que mezclan centros comerciales, iglesias y barcos. Están hechos de oro de distintos colores y en sus cúpulas izan sus banderas.

 

La escritura de las molas de protección

En la enorme variedad de molas, los sabedores gunadules distinguen ante todo dos grandes conjuntos de diseños: las molas naga, que son molas de protección compuestas por diseños que abstraen y dan forma geométrica a elementos de la naturaleza, y las molas goaniggadi, de diseños figurativos que muestran actividades de la vida cotidiana.

La mola naga protege a la mujer gunadule, fuente de la fertilidad y salvaguarda de la tradición. Conjura los peligros que la amenazan, desde enfermedades y espíritus malignos hasta raptos y violaciones. Al llevar la mola en su blusa, ella se funde con la Madre Tierra, cubierta por árboles, flores, hojas y suelos, que son su propia mola.

Los diseños de las molas de protección son una forma de escritura que enseña el modo correcto de vivir. En la cosmovisión gunadule, las molas de protección son trece diseños o escrituras organizadas como un gran escudo. En el centro está Yala Burba Mola, la mola nuclear, que orienta el comportamiento gunadule. A su alrededor, las molas Nibar, Naggurus, Nusnan y Esnas protegen coordinadamente los sitios sagrados de la Madre Tierra. Los trece diseños representan elementos de la naturaleza, tal y como los vio la nele Nagegiryai: minerales, bejucos, animales y palmas.

En las molas de protección se encuentran cuatro estilos de dibujo: de flechas hacia adentro y hacia afuera, de espirales conectadas, de giros en diagonal y de módulos independientes.


  

La mujer y la mola

Las molas inundan la vida cotidiana de los gunadules. Todos los días, de trabajo y de descanso, de celebración y de viaje, las mujeres las visten y las elaboran. La mola se hace entre diversas tareas y mientras el tiempo pasa durante la cocción de los alimentos o el cuidado de los niños. También hay momentos dedicados especialmente a su elaboración, como cuando se preparan los rituales de pubertad de las jóvenes o se asiste a los congresos de la comunidad.

Dependiendo de ello, una mujer puede demorarse entre cinco y siete días haciendo una mola. La calidad de la puntada es fuente de prestigio y reconocimiento entre las mujeres. Puntadas cortas, regulares y precisas señalan a su hacedora como dueña de una gran habilidad corporal.

 

La escuela de la mola

Las niñas se inician en la escuela de la mola desde los cuatro o cinco años. Siempre en compañía de las mujeres de sus afectos, hacen ejercicios para familiarizarse con los materiales. Las tijeras son peligrosas para las niñas cuando están adquiriendo las habilidades necesarias para hacer mola. Pero cuando ya saben usarlas, son peligrosas para los espíritus malignos, quienes reciben cada tijeretazo como flechas que los hieren.

Cuando ya puede usar las herramientas afiladas, la aprendiz ensaya primero los diseños geométricos de líneas largas y con pocos quiebres para entrenar el corte y la costura. Hacia los diez y once años, ya puede ejecutar todos los pasos de elaboración de las molas: selecciona los colores, hilvana, corta y cose.


  

 

Las conferencias de la exposición están disponibles en YouTube | Ver Noticia