El patrimonio en peligro

El patrimonio en la guerra

El patrimonio cultural ha estado siempre amenazado por la guerra. Atacar las expresiones materiales de la cultura inflige una lesión moral profunda en las sociedades. Destruir monumentos, edificios y paisajes arqueológicos, y saquear museos y bibliotecas son acontecimientos dolorosos: más que una pérdida material, las personas sufren una agresión a su memoria y a su identidad.

La destrucción del patrimonio cultural durante la Segunda Guerra Mundial llevó a la creación en 1954 de la Convención para la protección de bienes culturales en caso de conflicto armado. Este acuerdo internacional establece, hasta nuestros días, que los bienes del patrimonio cultural, y en especial el patrimonio arqueológico, no pueden ser objetivos militares. Pese a ello, hoy en día continúa la destrucción intencional del patrimonio cultural, una expresión de intolerancia frente a la diversidad y el espíritu de los pueblos.

El saqueo de Malagana

El contexto arqueológico es el conjunto de evidencias materiales y de información que se pueden obtener en las excavaciones científicamente desarrolladas. Cuando los sitios arqueológicos no son excavados sistemáticamente sino que son saqueados, la información sobre el contexto se pierde para siempre. En 1992, un trabajador de la hacienda Malagana, en Palmira, encontró piezas prehispánicas de orfebrería. Este hallazgo desató una fiebre del oro; durante tres meses, más de cinco mil personas extrajeron de las tumbas máscaras de oro como estas y otros objetos. La guaquería destruyó para siempre el contexto y la posibilidad de reconstruir la historia. Muchos objetos salieron clandestinamente del país.

Saqueo en Malagana (Palmira, Valle del Cauca). Fotografía de Marianne Cardale.

El tráfico ilícito

El tráfico ilícito de bienes culturales ocasiona el empobrecimiento de la memoria de una sociedad pues las personas desconocen el paradero de su patrimonio y no pueden disfrutar de él. El mercado ilegal de bienes arqueológicos estimula el saqueo de los sitios antiguos lo que altera irreparablemente el contexto arqueológico. Para combatir este delito, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura —Unesco— expidió en 1970 la Convención sobre las medidas que deben adoptarse para prohibir e impedir la importación, la exportación y la transferencia ilícita de bienes culturales.

Recuperar el patrimonio

El tráfico ilícito del patrimonio cultural es el cuarto comercio ilegal más lucrativo en el mundo. Ninguna cifra expresará jamás el verdadero valor de estas piezas como patrimonio ni la enorme pérdida que significaría para el país su comercio ilegal.

Incautación DIJIN

El Instituto Colombiano de Antropología e HistoriaICANH— lidera los esfuerzos estatales para recuperar los objetos arqueológicos que se encuentran ilegalmente en manos de comerciantes o salieron ilícitamente del país. Con la colaboración de la Policía Nacional de Colombia, ha llevado incautaciones en galerías de arte y a coleccionistas privados que venden el patrimonio. Con los ministerios de Cultura y de Relaciones Exteriores, ha repatriado piezas que circulaban como objetos de arte en el extranjero y se vendían en las casas de subastas.
 

Símbolos de la nación >