La ofrenda

La balsa de la ofrenda

Cada cierto tiempo los muiscas realizaban grandes ceremonias en las lagunas de los páramos. Los pueblos se congregaban bajo la dirección de sus caciques y sacerdotes para hacer ofrendas a los dioses. Según dice la leyenda, en algunas de estas ocasiones se celebraba el ritual de El Dorado: un cacique muy poderoso, acompañado por sus sacerdotes, entraba en una balsa al medio de la laguna y arrojaba oro y esmeraldas a las aguas.

La figura de oro encontrada en Pasca, Cundinamarca, parece representar esta tradición.

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Parque Natural Laguna de Guatavita

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Correr la tierra

La laguna de Guatavita era el principal centro de ofrendas religiosas del territorio muisca y el punto de partida de lo que los españoles llamaron “Correr la tierra”: jóvenes de los pueblos de la Sabana y los valles vecinos se reunían al amanecer en sus orillas y partían para recorrer a gran velocidad un camino que los conducía por las lagunas de Guasca, Siecha, Teusacá y Ubaque. En cada uno de estos sitios hacían ofrendas y regresaban luego, también a la carrera, para concluir en Guatavita ya entrada la noche.


Foto de Mauricio Mejía en Flickr

Sala de la Ofrenda

En el universo los principios naturales y sobrenaturales están en equilibrio. Hay hombres y también mujeres, a la sombra sigue la luz, a la lluvia la sequía, a lo silvestre se opone lo domesticado y al mundo de arriba el de abajo. Cuando el equilibrio se rompe sobreviene el caos; fuerzas incontenibles se apoderan del universo, ruge el terror y amenaza el desorden.

Entonces los hombres sabios intervienen para devolver el orden al mundo; por medio de las ofrendas sagradas, restauran el equilibrio y hacen que la vida siga su curso.

Los mamos o sacerdotes de la Sierra Nevada de Santa Marta cantan en la Sala de la Ofrenda. El oro es sagrado para ellos, y lo visitan para hacer ofrendas, como lo hacen también en la Laguna de Guatavita. Su música ancestral, que se llama yanka, se acompaña con instrumentos tradicionales como el sonajero de semillas, el caracol macho, el caracol hembra y el tambor tradicional.

Mamos que intervienen en el canto:

Seukukui - Nolberto Torres
Yareimacu - Julio Torres
Bunchanabin- Jesús Izquierdo
Menyabin - Luis Guillermo Izquierdo.

Música de Ricardo Escallón

 

Termine esta visita con un recorrido por la Sala de la Ofrenda en 360°