El microscopio metalográfico muestra los granos, o cristales, del metal.
Por tener sus estructuras orientadas para diferentes lados, los granos reflejan diferentemente la luz.
Las dendritas tienen tiempo de formarse cuando el metal se enfría lentamente.

¿Qué es un metal?

Por lo general se define a los metales como elementos sólidos que comparten ciertas propiedades físicas, químicas y mecánicas que los distinguen. Además del brillo, la maleabilidad, ductilidad, dureza, tenacidad y elasticidad, son buenos conductores de calor y electricidad y tienen una elevada capacidad de reflexión de la luz.

Estas características se deben a que poseen una estructura interna cristalina con átomos dispuestos y enlazados de manera ordenada y específica, distribuidos en planos que permiten el deslizamiento de los átomos cuando se produce algún tipo de fuerza sobre ellos. La posibilidad de deslizamiento es la que permite la maleabilidad. Adicionalmente, su conductividad eléctrica se debe también a su estructura atómica: tienen un núcleo con carga positiva y electrones con carga negativa en movimiento alrededor, lo que permite la transmisión de calor y electricidad.

Sus características físico-mecánicas más importantes son:

Maleabilidad o capacidad de poder estirarse en todas las direcciones sin romperse al ser sometidos a trabajos de laminación o de martillado. El más maleable de todos los metales es el oro y siguen en orden decreciente la plata, el aluminio, el cobre, el estaño, el platino, el plomo, el zinc, el hierro y el níquel.

Ductilidad. Es una característica estrechamente relacionada con la maleabilidad y se entiende como la capacidad de dejarse deformar para convertirse en hilos. El orden de ductilidad de mayor a menor es: oro, plata, platino, hierro, níquel, cobre, aluminio, zinc, estaño, plomo.

Elasticidad o capacidad de los metales de recuperar su forma inicial luego de una deformación momentánea producida por la acción de una carga.

Dureza es la resistencia que oponen los metales a ser rayados. La presencia de impurezas (pequeñas cantidades de otros elementos) altera la dureza del metal.

Los metales están constituidos por cristales conocidos como granos. Cuando una sustancia pasa del estado líquido al sólido se produce un proceso llamado cristalización. Los átomos se organizan para formar pequeños sólidos geométricos como cubos, octaedros, etc., que se denominan cristales y que crecen de acuerdo al enfriamiento y hasta donde se lo permite el grano o cristal contiguo; al encontrarse forman la “frontera de grano”. Durante el enfriamiento, dentro de los cristales se crean estructuras en forma de árbol llamadas dendritas que se desarrollan en diferentes direcciones en cada cristal. Si el enfriamiento se produce lentamente, las ramas secundarias de las dendritas quedan más espaciadas y el metal es más quebradizo; si el enfriamiento es rápido, las ramas se juntan, se ven más gruesas y el metal se torna más duro.

Existen tres tipos de estructura cristalina u organización de los átomos dentro de los cristales. El oro, la plata, cobre, plomo, aluminio y níquel se encuentran empaquetados de forma “cúbica centrada en las caras” (FCC, por su sigla en inglés), y por esto comparten las mismas propiedades y se dejan trabajar de formas similares.

Los orfebres prehispánicos que habitaron el territorio colombiano trabajaron especialmente el oro, el cobre y en menor proporción, la plata y el platino. En su forma nativa el oro, la plata y el cobre contienen generalmente como impurezas cantidades variables de los otros dos; el cobre puede presentarse libre de oro, mientras que el oro nativo generalmente contiene cantidades considerables de cobre.