Las primeras huellas del hombre en el continente

Las primeras huellas del hombre en el continente 

Generalmente, los libros de historia inician la de América con la llegada de los europeos al Nuevo Mundo y prestan poca atención a los 30.000 años anteriores, cuando otros conquistadores más antiguos (de la Edad del Hielo) descubrieron y poblaron por primera vez nuestro continente, en medio de aventuras y escenarios que la arqueología nos ayuda a imaginar.

El enigma sobre el origen del hombre americano es uno de los capítulos más sugestivos de la investigación científica. Los arqueólogos han discutido largamente sobre la llegada de grupos humanos al Nuevo Mundo, y sus descubrimientos varían día a día gracias a los resultados de nuevas investigaciones a lo largo y ancho del continente, aunque quedan todavía muchos interrogantes por resolver. ¿Cuándo, por dónde y cómo llegaron los primeros pobladores del continente americano?

Desde comienzos del siglo XIX se sabe, por ejemplo, que nuestro continente fue poblado desde el exterior, es decir, desde el Viejo Mundo. Hacia mediados del siglo XX la arqueología ya era una disciplina científica y había logrado acumular numerosos datos que permiten suponer que América fue colonizada por distintas oleadas humanas antes de los españoles. Pero cada certeza conduce a más interrogantes: ¿el ser humano vino caminando desde Asia por el estrecho de Bering?, ¿bordeando en canoas el litoral Pacífico norte por las islas Aleutianas?, ¿desde Europa?, ¿desde el oriente asiático navegando por el inmenso Pacífico?, ¿o quizás desde la Polinesia por la Antártica?

Esta es una historia emocionante que podemos reconstruir con los débiles indicios que reúnen pacientemente los arqueólogos en sus excavaciones de huellas y restos enterrados, pues de épocas tan antiguas no hay documentos escritos.

Hoy, los trabajos científicos y los descubrimientos arqueológicos más actuales permiten documentar parte del enigma del origen del hombre americano. Sabemos que América fue poblada desde el exterior, por seres humanos de la especie Homo sapiens sapiens, cuyo cuerpo y mente eran ya tan desarrollados como lo son los nuestros en la actualidad y cuyos instrumentos les permitían hacer frente a todo tipo de ambientes. Esto ocurrió en una época bastante reciente, si se considera que la especie humana tuvo un único origen en algún remoto paraje de África hace cerca de cuatro millones de años.

Los arqueólogos han llegado al acuerdo casi unánime sobre que los primeros americanos salieron del norte de Asia y entraron en el Nuevo Mundo por la zona del estrecho de Bering. Los primeros pobladores del continente habrían llegado hace cerca de 20.000 años o tal vez algo más, ya que se cree que los grupos humanos pasaron en varias oportunidades durante la fase final de la llamada Edad del Hielo.

Los hombres de esta época -conocidos por los restos hallados en Siberia al norte de Asia- eran cazadores de grandes presas como renos, bisontes, caballos y mamuts lanudos, pero comían también moluscos, plantas, aves y otros mamíferos de menor tamaño como conejos, antílopes y ciervos. Su llegada debió ocurrir de forma accidental, caminando tras los animales que les servían de sustento. En efecto, durante ciertas épocas de la Edad del Hielo, Asia y América no estaban separadas: el nivel del mar había bajado y el fondo marino había sido ocupado por plantas y animales, y por los cazadores que con el tiempo se convirtieron en los primeros americanos.

Por Beringia, las tierras hoy sumergidas del estrecho de Bering, pasaron en distintas ocasiones gentes con herramientas y costumbres diferentes; por eso nuestro continente es rico en diversidad desde el principio de su historia. Esta gente no tenía urgencia por llegar a nuestro país, simplemente descubría nuevos territorios y ambientes dónde vivir. Poco a poco las poblaciones se fueron dispersando de una región inhabitada a otra, aumentando en tamaño y en diversidad cultural. Algunos llegaron, después de muchas generaciones, a lo que hoy es Colombia.