Vasija Cerámica. 0 - 600 d.C. Santafé de Antioquia, Antioquia 20,5 x 40 cm
Vasija Cerámica Período Temprano (0 - 600 d.C.) 8,8 X 23,6 cm

Entierros en urnas-útero. Una visión circular de la vida y la muerte

La incineración del cadáver y el entierro de los restos calcinados en urnas fueron las prácticas funerarias más usadas por las sociedades del Período Temprano del Cauca Medio y parte de Antioquia, entre el 500 a.C. y el 600 de nuestra era. La diversidad en la forma como llevaron a cabo estas prácticas indica la existencia de estructuras sociales elaboradas y de un rico pensamiento simbólico alrededor de la muerte y estructuras sociales elaboradas.

Como urnas para guardar las cenizas de los muertos utilizaron casi siempre vasijas de cerámica, aunque también emplearon en ocasiones pequeños sarcófagos de piedra o recipientes de orfebrería; generalmente eran tapadas con cuencos u otras urnas y de forma esporádica colocadas sobre un soporte. Dentro de las urnas depositaron los restos de uno o varios individuos, a veces de infantes y adultos, y en ocasiones también de animales, al parecer de aves. Estas vasijas eran depositadas en fosas irregulares y poco profundas, entre 50 y 150 cm de hondo, a veces dentro de un nicho excavado en el suelo. En ocasiones sus constructores colocaron lajas de piedra en la parte superior de la fosa para conservar vacía el área alrededor de la urna.

La mayoría de las tumbas de este período se encuentran ubicadas en las terrazas de vivienda, en el interior del área de las casas o en su periferia, o cerca a los sitios de habitación. Con menor frecuencia se han detectado en cimas de colinas y lugares altos. Arqueólogos excavaron un sitio excepcional en el suroeste antioqueño en donde las urnas habían sido enterradas debajo de grandes rocas que se encontraban en los alrededores del espacio usado para vivienda; fue un lugar al que sin duda se le dio un significado especial.

Las urnas presentan una amplia diversidad en cuanto a calidad, formas y decoraciones. En muchos casos utilizaron para este propósito recipientes de uso doméstico, de formas simples y acabado rústico, mientras en otros usaron vasijas elaboradas expresamente para esta función. Entre estas últimas, las más comunes tienen una forma cilíndrica, un poco abultada hacia la base y muchas veces con relieves o protuberancias, que recuerdan frutos de auyamas y calabazos. Otras muestran formas globulares o de animales, como aves semejantes a un paujil, y algunas, las más elaboradas, representan figuras femeninas acurrucadas y con vientres prominentes, que sugieren mujeres dando a luz.