Figura femenina Cerámica.150 a.C. – 1600 d.C. San Marcos, Sucre 20.10 x 25.10 cm
Figura femenina Cerámica. 150 a.C. - 1600 d.C. 27 x 11,8 x 7 cm

La tradición Zenú

En épocas prehispánicas las Llanuras del Caribe colombiano estuvieron habitadas de manera continua desde al menos el 200 a.C. hasta la Conquista. En los valles de los ríos Sinú, San Jorge, bajo Cauca y Nechí, vivieron numerosas comunidades relacionadas culturalmente quienes, durante siglos, manifestaron de manera similar sus expresiones artísticas, su concepto acerca de la muerte y el manejo del medio ambiente.

En este territorio se desarrolló un sistema hidráulico que controlaba las aguas de inundación gracias a la construcción de canales y campos elevados que se readecuaban y expandían constantemente. Su extensión mayor se dio en el valle del San Jorge entre el 200 a.C. y el 1000 d.C., pero también se implementó en el bajo Cauca y en el bajo Sinú.

Los temas expresados en los adornos de orfebrería o en los objetos de cerámica denotan el parentesco político y religioso entre las diversas comunidades que ocupaban estas tierras. La impronta de los textiles a la que aludía la filigrana fundida que constituía o adornaba miles de piezas de orfebrería, la cestería modelada en arcilla, la relevancia de las figuras femeninas de barro y la construcción de túmulos sobre las tumbas de los muertos, fueron rasgos y temas compartidos por todos los pueblos de las Llanuras. Al igual que la tecnología del sistema hidráulico se utilizó por más de un milenio, estos elementos se mantuvieron a lo largo del tiempo y forman parte de lo que se ha denominado la larga tradición Zenú.

Sin embargo, en cada región los artesanos expresaron estas ideas de manera particular y así se distinguieron unos de otros. No obstante siempre les imprimieron una identidad que los reúne a todos y que hoy distinguimos con el nombre de Zenú.

Con posterioridad al 1100 d.C., hubo un descenso demográfico por razones aún desconocidas. Los reductos de estas sociedades se establecieron en las sabanas no inundables y a lo largo del curso del río Sinú, donde los encontraron los españoles en el siglo XVI.

En los valles de los ríos Sinú y San Jorge, los conquistadores hallaron muchos pueblos así como vestigios de un antiguo esplendor. Los reconocieron como zenúes, ya que entraron a sus territorios por el río del Zenú, como se le llamaba entonces.

En esa época cada valle constituía una unidad política. El valle del Sinú se conocía como Finzenú, con su capital en el pueblo del Zenú en la ribera del río. Allí estaba el principal templo religioso y el mayor y más importante cementerio, que albergaba los restos de personajes importantes desde siglos atrás. A la hoya del San Jorge se la denominaba Panzenú, con su centro político en Ayapel, cuya variedad y productividad de áreas cultivadas, así como el poder regional de su cacique, llamó la atención de los españoles.

Según los zenúes, el cacique de Zenufana, un personaje mítico, gobernaba antiguamente en el bajo Cauca y el Nechí donde se encontraban los principales yacimientos de oro. Durante la Conquista, éste era considerado como el cacique ancestral más importante, organizador del territorio del Gran Zenú, quien le había conferido a sus parientes, los caciques de Finzenú y Panzenú, funciones políticas, económicas y religiosas complementarias; había dictado reglas y preceptos que todavía prevalecían en 1537, a pesar de que en esa época la región del bajo Cauca ya no estaba ocupada por comunidades zenúes.

Así éramos los zenúes, http://www.banrepcultural.org/blaavirtual/ninos/azenu/indice.htm
Así éramos los zenúes, http://www.banrepcultural.org/blaavirtual/ninos/azenu/indice.htm
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