No tengo dinero pero tengo un país

Imagen de una virgen

A lo largo del siglo XIX Colombia tuvo que solventar sus necesidades económicas a través de la obtención de créditos en el exterior y de préstamos en el interior del mismo país. Además de financiar la compra de armas y el pago de soldados para librar las guerras de Independencia, se necesitaba dinero para cubrir los gastos de funcionamiento del nuevo gobierno y del desarrollo de la infraestructura. El país contaba con minas de oro y otros yacimientos minerales y extensos terrenos cultivables, pero no tenía una moneda reconocida por otros países y no podía pagar la extracción minera ni la construcción de vías y puertos para llevar sus productos al exterior.

Objetos de plata, vestidos y animales, entre otras cosas, fueron ofrecidos por algunos hacendados para contribuir a la causa patriótica a inicios del siglo XIX. Estos préstamos fueron reconocidos en vales pagaderos una vez alcanzada la estabilidad económica.

Durante el proceso independentista Los Frailes del convento de Chiquinquirá, expresaron al gobierno la donación de las alhajas de la imagen de la Santísima Madre, para apoyar a la mayor presteza a las urgencias del Estado […]”. el documento refería la donación en efectivo por 1.233 pesos y un conjunto de joyas entre las cuales sobresalía “el fajón de brillantes y esmeraldas que le había obsequiado a la virgen la duquesa de Alba y que tenía un valor de 25.000 pesos en oro el 19 de marzo de 1815.