Imagen Regional 7 • Armenia
Curaduría: Viviana Ángel
Obras: Beatriz Torres Vélez , Juan Carlos Riaño, Vladimir Córtez Montero, Alba Lucía Solorza Fernández
La naturaleza y el paisaje siguen siendo los referentes temáticos en la mayoría de las obras presentadas por este grupo de artistas:
Beatriz Torres Vélez, fotógrafa de profesión, nos invita recorrer el paisaje del Quindío a partir de aproximaciones al microcosmos de las hojas de plátano, que por haber sido incorporadas al paisaje habitual del entorno se vuelven invisibles ante nuestra mirada. El dorado en los platanales consta de un mosaico de fragmentos y detalles expresivos que se presentan como improntas y superficies texturadas que, registradas en un tiempo y hora específicos, logran sin efectos ni manipulaciones digitales un contraste cromático que alude a la riqueza y a la importancia que este producto tiene para la economía de la zona.
Para la artista Alba Lucía Solorza Fernández, el interés se concentra en la hoja de congo y el envuelto del tamal. Su trabajo nos invita a revalorar en la cotidianidad de los pueblos la permanencia de nuestra gastronomía, el valor histórico y la inmensa variedad de posibilidades que las culturas locales han desplegado en torno a este plato típico. Alba Lucía destaca la sutil diferencia que subyace en las maneras de plegar la hoja según la región, así como la destreza manual desarrollada por los grupos culturales para hacer los dobleces. La artista emplea como soporte para su obra, Envolver plegados básicos, láminas de bronce con la intención de darle a este producto una dimensión duradera que evoca la orfebrería precolombina.
A partir de la fotografía en blanco y negro, Juan Carlos Riaño Gaviria evidencia las tensiones entre planos de composición, con un tono de nostalgia y dramatismo. En Fractus 1 y 2 se vaticina una tormenta, cielos cargados de nubes que surgen amenazantes sobre el campo, mientras que en Reductos 1 y 2 son los vapores industriales los que ocupan este espacio, enunciando aquellos problemas ambientales de la actualidad generados por las minas y los residuos industriales.
Vladimir Cortés Montero recurre a la fotografía para documentar, en clave de archivo, el sitio de Boquía, a partir de un hecho inscrito en la memoria histórica del Eje Cafetero. En la década de los años 40 se construyó el puente de Boquía, cerca de Salento, Quindío, como espacio de tránsito para el tren de la zona. A pesar de su compleja infraestructura, esta construcción solo se utilizó en 1946, durante un día, para que el tren pasara de ida y de regreso. El significado del tren como imagen de la vida colectiva, los aportes hechos al progreso de la humanidad y al avance de la de la ingeniería, quedan suspendidos, circulando en la memoria de trabajos como Nos dejó el tren, en el que también se puede leer el desgano oficial por lo público, las promesas incumplidas, el derroche y la falta de planificación. Todo este planteamiento se torna en metáfora a partir de la anima-ción en 3D que complementa la puesta en escena de la obra.
Ana María Guevara inicia su proceso creativo par-tiendo de la investigación y el estudio visual de la naturaleza y de la morfología de las flores para luego reconfigurar subjetivamente los dibujos, a partir de la técnica de la plumilla. Su apuesta es por el libro-arte, Reflejo natural 1 y 2, es el resultado de una construcción de iconografías personales, algunas con sentido erótico, que se superponen unas a otras en mutaciones constantes, que alcanzan el carácter de una animación controlada por el propio espectador. Esta suerte de imágenes caleidoscópicas complementa su video Corriente de reflejos.






