Imagen Regional 7
Unificanción •Mauricio Rivera
Ejes Sonoros • Andrés Cuartas Suárez
Origen • Ana Cristina Zuleta
Performance Letra muerta • Arte a Parte
MEROVIXAJOX • Julián Andrés Flórez
Marylin Chami • Álvaro Arango
Los Paisajes metafísicos • Gustavo Toro
Casasola • Luz Eugenia Forero
Bambi • Ricardo Muñoz Izquierdo
Delirio y Soñantes • Juan Carlos Salcedo
Soñantes • Colectivoz
En sí, para sí, fuera de sí, lejos de sí • Johanna Andrea Gutiérrez
En la olla • Edwin Morales Perdomo
El camino del rey • Diego Alejandro Garzón

Imagen Regional 7 • Pereira

Curaduría: Viviana Ángel

Obras: Juan Carlos Salcedo Ante, Julian Andrés López Flórez, Colectivo Arte A Parte, María Carolina Salcedo, Ana Cristina Zuleta, Andrés Cuartas Suárez, Ricardo Muñoz, Mauricio Rivera Henao, Alvaro Arango Giraldo, Colectivoz. Integrantes: Mario Alejandro Tobar, Camilo Barreneche, Fredy Clavijo, Gustavo Toro, Diego Alejandro Garzón, Luz Eugenia Forero, Jhoanna Andrea Gutiérrez, Edwin Morales Perdomo

 

La obras seleccionadas para la VII versión de Imagen Regional dan cuenta del interés que los artistas de Risaralda tiene por medios como la fotografía, la creación digital, la instalación y el performance, sin dejar por ello de reconocer en prácticas tradicionales como el dibujo, la pintura y la cerámica una fuente inagotable recursos artísticos.

Estos desplazamientos reflejan momentos de transición y cambio en los procesos que viven las regiones, al tiempo que constituyen derroteros para entender la manera como pueden asumirse los lenguajes expresivos en un contexto globalizado, que ha sabido reconocer en los programas de formación académica un ámbito necesario para el debate y la actualización de los procesos creativos contemporáneos.

Entre los artistas que se ocupan de propuestas vinculadas específicamente al campo de la experimentación digital encontramos a Mauricio Rivera y Andrés Cuartas. Para Rivera, la relación con la tradición ancestral constituye la clave fundamental de esta obra; desde hace más de cuatro años es aprendiz de taita en el Putumayo e investigador de la cultura del chamanismo. Bajo el título de Unificanción, propone una instalación con paisaje sonoro estructurada a través de una dialéctica en la que convergen sonidos de armonios, cuencos, guairas, campanas y otros instrumentos pregrabados con la propia voz del artista y la participación de sus colaboradores Mathew Kocel, canadiense, terapeuta de sonidos de cantos tibetanos, y Mario Masdival, babalow de Cuba. La instalación se compone de tres sillas ceremoniales, representando las tres culturas, dispuestas en un espacio ceremonial, oscuro, que convoca a los visitantes a experimentar una conexión armónica con su interior a través de la música y del significado de los elementos dispuestos en el centro de la sala. De la segunda obra seleccionada, titulada Mírate, el artista afirma: Es un video-arte en el cual se evidencia la acción del voyeur, en este caso mediático; ver a través de píxeles como resultado de la naturaleza digital, como también del objeto-sujeto y sus relaciones. En el mirar se virtualiza cada vez más la identidad del “ser”; del performer, de quien lo mira y quien ve el video.

Andrés Cuartas Suárez parte del concepto de ruido como lenguaje de vida rápida contemporánea. Su obra es un proceso y parte de tres acciones básicas que conforman su laboratorio sinestésico de experimentación, Ejes Sonoros. La primera consiste en registrar los sonidos de ambiente urbanos (máquinas en funcionamiento, calles, artefactos electrónicos, labores, entre otros); la segunda se ocupa de crear dibujos abstractos a partir de las ondas sonoras y las vibraciones de los so-nidos capturados, valiéndose de pigmentos, polvo de carbón y tiza sobre telas dispuestas en la salida del audio; la última se concreta en la postproducción de un trabajo audiovisual, a manera de caleidoscopio, en el que se muestra un sinfín de formas retomadas de la fase dos del proceso. El objetivo final es crear mapas abstractos desde los lenguajes del dibujo y audiovisual, que aportan a la reconstrucción de la memoria sonoro/visual de la urbe contemporánea.

Ana Cristina Zuleta regresa a la escena regional presentando la obra Origen, una instalación circular de dieciséis piezas de cerámica, mate-rial ancestral y primitivo que proporciona ductilidad y plasticidad a las formas orgánicas que la ceramista modela, aludiendo a micro-mundos colmados de huellas, improntas y texturas. En relación con este trabajo, Ana Cristina af rma que su intención es reivindicar el valor de lo sencillo, lo natural, recuperando la posibilidad de volver al origen en un momento en el que la tecnología, la inmediatez, lo artificial y lo superficial han atrapado al individuo.

El colectivo Arte a Parte, integrado por María Carolina Salcedo, Julián Andrés Martínez, Wilson Grajales y Yonny Leandro García, presenta el performance Letra muerta, una puesta en escena en la que se pretende mostrar la relación de conflicto que media entre los individuos y las leyes que los regulan. El cuerpo de la ley, proyectado sobre el cuerpo social, teatraliza el juego de tensiones, resistencias, vulneraciones y posturas, invisibilizadas por el espectáculo mediática de la cotidianidad.

Julián Andrés Flórez expone MEROVIXAJOX, una presentación interactiva de cinema en vivo con medios digitales a la que los espectadores acceden por medio de la web. Dice el artista que, (…) es un proyecto de intervención artística multisectorial, de carácter masivo-mediático, que presenta reflexiones sobre el ser y el estar en un contexto colombiano, proponiendo por medio de analogías, mimesis y metáforas visuales una postura política-pública de resignificación, ruptura y confrontación de los modelos de formación convencionales, generando cinemas en vivo como una práctica educativa cargada de sentido que genera inquietudes frente a la identidad y promueve el desarrollo cognitivo en la socialización del pensamiento científico y la implementación de la tecnología en la vida diaria.

Álvaro Arango edita su Periódico de ayer, periódico de hoy con el calificativo Cattleya (nombre científico de la orquídea) simulando la misma diagramación de un diario nacional, compendiando en él foto-grafías de la red, recortes escaneados de revistas, artículos locales de prensa que tratan problemáticas de género, especialmente el maltrato a la mujer. Arango contrasta en una parte del periódico noticias que reseñan la importancia de la mujer en periodos como el bicentenario. En otro segmento, alude a las historias locales de las “pereiranas”, estigma que tiene raíces históricas y que el artista ha indagado en proyectos colectivos anteriores. Otra obra que presenta es un díptico fotográfico denominado Marylin Chami, una reina en los cánones de la etnia embera-chamí de Risaralda (el Consejo Regional Indígena del Cauca, CRIC, autorizó la fotografía) donde no solo se plantea la relatividad de los parámetros culturales de belleza, sino también la progresiva pérdida de identidad de las mujeres chamí que, en su condición de desplazamiento, van adoptando modelos y estereotipos foráneos hasta convertirse en un híbrido cultural.

Gustavo Toro registra a través de la fotografía panorámica amplios espacios rurales con una técnica que evoca una imagen renacentista. Sus atmósferas sugestivas de un tiempo suspendido se asemejan a escenografías concebidas para el mundo cinematográfico. Los Paisajes metafísicos 1, 2 y 3 generan en el espectador un extrañamiento de la situación que representan; un escenario surrealista donde los sujetos emergen tímidamente ante la grandilocuencia del paisaje.

El dibujo constituye el medio por excelencia de la propuesta de Luz Eugenia Forero y Ricardo Muñoz Izquierdo. Luz Eugenia se vale del claroscuro para atrapar la huella del tiempo inscrita en aquellos objetos cotidianos, propios de los contextos donde se convive con el drama de la desaparición forzada. La dibujante participa de un proyecto de carácter social del cual se desprende la propuesta creativa Casasola, una serie de trabajos de gran formato que, superpuestos unos sobre otros, permiten dar forma a los objetos íntimos de los ausentes, la imagen recuperada de una memoria frágil que parece desvanecerse en el tiempo.

Ricardo Muñoz Izquierdo, por su parte, recurre a imágenes de la iconografía infantil difundidas en cuentos clásicos, esquemas para colorear y medios de circulación masiva, en una búsqueda por hacer converger en un mismo plano aquellos mundos que han modelado la imaginación de su generación. En sus dibujos Bambi, Yo amo a Pinocho y David y su colección de cabezas cada referente aparece suelto, desparpajado, materializado en iconografías esquemáticas, socialmente vulgares, que revelan el sentido crítico con el que el artista alude a este entorno. Al ser fusionadas con imágenes relativas al mundo erótico, estas lecturas del universo infantil crean una sátira llena de humor negro y perversión.

Las obras Delirio y Soñantes, de Juan Carlos Salcedo, se originan en vivencias oníricas, mitologías personales y obsesiones existenciales usadas como estrategia narrativa para configurar una fotorelato en la que se recrea un sueño recurrente, devenido en delirio. El telón de fondo son los espacios reales e imaginados de la urbe, escenificados a partir de visiones nocturnas, espacios laberínticos y fragmentarios donde el artista se desdobla, vuela, camina, corre o gravita, haciendo clara referencia a experiencias propias del inconsciente. En cada microrrelato Salcedo interviene la fotografía, manipula formas y dibujos digitaliza-dos hasta lograr percepciones que rompen con la secuencia y la lógica del tiempo lineal, abriendo infinidad de posibilidades para la comprensión de su trabajo.

El Colectivoz, integrado por Fredy Clavijo, Camilo Barreneche y Mario Alejandro Tobar, presenta Soñantes, un proyecto de video que aborda relaciones sociales como la habitabilidad, el espacio y la apropiación de la urbe. La mirada introspectiva creada por este colectivo nos embarca en el mundo onírico de un grupo de habitantes de la calle que ha apropiado un espacio emblemático de la ciudad (antiguo Seguro Social), en el que cotidianamente se recrean diferentes nociones del tiempo. Sueños, premoniciones, miedos, fantasías y deseos son verbalizados por el grupo de soñantes, permitiendo al espectador el despliegue de relaciones mentales que contrastan con la imagen pausada y brumosa del video que acompaña la obra.

Johanna Andrea Gutiérrez expone dos obras que expresan preocupaciones por el cuerpo en la misma línea dramática que ha venido explorando en sus últimos proyectos creativos. Sus mitologías y reflexiones íntimas se reflejan en Gotera, un video en blanco y negro que evoca la imposibilidad del cuerpo de la artista “encerrado” en el vestido de su infancia, proponiendo una metáfora de la frustración y la tortura, intensificada por el sonido recurrente y puntilloso de una gotera que actúa como detonador de las emociones femeninas. Por su parte, en la instalación En sí, para sí, fuera de sí, lejos de sí, Johanna recurre a cuatro cunas pequeñas, en cuyo interior aparecen imágenes similares a una presencia infantil, usadas como recurso evocador o dispositivo de activación para cuestionar su propia identidad, indagar por el origen y reconstruir aspectos de la memoria personal.

Edwin Morales Perdomo exhibe una instalación que toma como punto de partida las connotaciones que tiene en nuestras culturas la expresión “en la olla”. La relación que propone al perforar este objeto e incorporar el mapa del país, interviniéndolo con efectos de luces pro-venientes de una fuente al interior de la olla, parece referirse al juego de sentidos con el que, de manera coloquial, nos hemos acostumbrado a nombrar las situaciones cotidianas o a estigmatizar algunos contextos sociales: “estar en la olla”, “ser una olla” son expresiones recurrentes para nombrar la realidad de un país que, dadas sus condiciones socio-políticas y económicas, resulta cada vez más vulnerable, complejo y fragmentado.

Aprovechando las cualidades formales de la lámina de hierro, Diego Alejandro Garzón explora nuevas posibilidades para la pintura al óleo. Sus series, El corazón de la tierra, Senderos de Agartha y El camino del rey capitalizan las inscripciones y los accidentes del soporte para expandir los límites de la representación hacia expresividades plásticas que rebasan el carácter tradicional de esta práctica. Referentes cotidianos, preocupaciones políticas e introspecciones del paisaje parecen afianzar la idea de Kounellis: en el arte actual la aventura es una y otra vez la construcción de la imagen.