Imagen Regional 7 • Barranquilla
Curaduría: Rafael Ortiz
Obras: Walter Buelvas, Maria Fernanda Contreras, Walter Escamilla, Juan Carlos Garcia, Mila Rodriguez, Colectivo Blanco Y Negro (Yiset Borja Y Jharlys Ortiz)
La producción artística de la región suele asociarse con te-mas como la identidad y en los últimos años los estudios culturales y las prácticas artísticas contemplan igualmente con gran interés por el del territorio. La identidad solía medirse por la naturalidad en la representación simbólica de los elementos asociados a la cultura de las regiones; un arte jovial, colorido y descomplicado, como podría decirse en el caso del Caribe colombiano. Pero el país se ha desplazado, no solo por el conflicto interno cuya magnitud conocemos someramente, sino por los efectos colaterales de la globalización informática, la crisis económica mundial, el cambio climático, los movimientos telúricos y, actualmente, las protestas políticas masivas en países que sufren opresión política.
En fin, la identidad asociada solo a la caracterización de una región está en entredicho frente a las realidades actuales. El Caribe, como todo territorio, es un escenario susceptible a una visión más amplia y global, acercándose por un lado a la construcción de un panorama social y político que tome conciencia y reflexione sobre las condiciones impuestas por la sociedad de consumo, las obligadas caracterizaciones culturales, el deterioro del medio ambiente, los desplazamientos, y por otra parte, a tomar posición frente a las decisiones que toman los grupos económicos y políticos que ostentan el poder sobre obras de infraestructura, restauración de los centros históricos, industrialización y turismo o la explotación de los recursos naturales.
Si el arte es un medio para asumir posiciones y fijar criterios regionales, es válido expresar que se cuenta con estrategias para repensar los componentes identitarios desde un lenguaje plástico o audiovisual que parta de lo sensible, lo poético, lo crítico y lo espiritual. Es una opción para re-configurar lo cotidiano, lo local y lo regional al tiempo que asumimos que somos parte de un mundo interconectado. Pero, igualmente, las estrategias del arte se expanden sobre el territorio, poniendo pistas para entender mejor un globo cambiante y contradictorio y cuyos intereses, casi siempre asociados a la ley del mercado, marcan el paisaje y lo problematizan. Así, bajo esta perspectiva, la identidad deviene en criterio, y el territorio, casi siempre ocupado, es el lugar para intervenir por medio de otras realidades, aquellas que el arte inventa.
Los artistas para Imagen Regional 7 que presentan sus propuestas en Barranquilla tratan diversos temas: La pintura, a pesar del esquivo posicionamiento dentro de las manifestaciones actuales del arte, sigue siendo un referente para artistas jóvenes. Es el caso de Walter Buelvas, pintor barranquillero egresado recientemente, quien trabaja una paleta de colores sobrios y personales, resaltando por medio del claroscuro los extremos tonales entre el blanco y el negro, ejes fundamentales del drama pictórico. Su serie Cronotopías, que viene trabajando des-de 2010, presenta al hombre, la silueta de un hombre de trazos oscuros dentro de espacios fragmentados. Las tres obras que enseña tienen procesos en común: una estructura que se construye a partir de pinceladas sueltas y expresivas, unos delineamientos o límites que forman el dibujo y unas espacialidades en diagonales, verticales y horizontales denominados “espacios contenidos de la imagen”. Jorge Martínez teoriza sobre el sentido de la obra: Al sujeto en la obra de Buelvas no le interesa compartir la vida como realidad colectiva, sino que se muestra aislado, fragmentado, recortado en espacios delimitados por la composición, podemos decir que la vida los condiciona a secuencias de eventos que al no poder comprender y resolver los sume en el fracaso.
El semáforo sigue siendo un buen lugar para hacer una llamada, enviar un mensaje de texto, revisar papeles o recibir variados servicios por parte de extraños: limpieza del parabrisas, venta de golosinas y cigarrillos, cartillas infantiles, artículos de consumo y la observación de malabarismos de equilibristas y acróbatas. Desde hace varios años se pueden ver también en las diferentes ciudades del país familias de desplazados y personas pobres que viven del semáforo.
La fotógrafa María Fernanda Contreras se refiere a la obra Adorno para el semáforo: Está compuesta por una serie de cuatro fotografías que narran una de las miles de historias de las personas que toman el semáforo como fuente de supervivencia, aprovechando el cambio de luces para realizar diversas actividades... empleos informales y temporales se vuelven fijos debido a los conflictos sociales y económicos que vivimos en la actualidad en Colombia y otros países del mundo.
La serie de fotografías que ella realiza en la noche, dentro de las cuales se camufla uno de estos actores de la supervivencia, son enigmáticas y responden poéticamente a lo que nos distingue cada día más, la brecha entre la riqueza y la opulencia en una sola dirección y la supervivencia y la pobreza en contravía al desarrollo real.
El trabajo audiovisual denota la búsqueda personal del artista barranquillero Walter Escamilla. En Video pulso está presente el autorretrato donde la narración de la pieza se construye dentro de estructuras contemporáneas de edición con apoyo en los efectos, marcando gestos repetitivos de su vida diaria. La metrópoli es siempre un tema de interés y de exploración del Selficomo la interacción entre el individuo y el resto de ese contexto organismo / ambiente, donde la realidad es construida conjuntamente por quien percibe y por lo que es percibido. Walter, con su obra, se sitúa en un tiempo determinado, documenta un día en su vida para señalar un ciclo enmarcado en la cotidianidad. En Prayer for transformation reflexiona acerca de las civilizaciones que se asentaron al obtener el dominio de la crianza de animales. El distanciamiento entre origen y producto, en este caso la ganadería en fincas cordobesas como fuente de alimentación y la carne sistematizada y empacada como producto de consumo. El velo plástico da sensación de limpieza y orden en los supermercados y la acción de desenmascaramiento físico de la actriz en un ambiente habitacional cerrado y urbano nos deja la sensación de que algo se perdió en el camino, el lazo que alguna vez fue.
El grafiti, el hip hop y la música electrónica son estímulos conectados al modelo de vida actual. Juan Carlos García, así como gran parte de su generación, accede sin problema a estas fuentes contemporáneas. En su proceso de estudio en la Facultad de Bellas Artes, Juan Carlos viene desarrollando una serie de pinturas que al contemplarlas nos enfrentan como espectadores. La fuerza visual en algunos de los jóvenes artistas está en la capacidad de impactar o emitir con crudeza como lo hace el grafiti o el hip hop. Las imágenes ácidas de la serie Mira que nos mira, alusivas a las portadas de los periódicos amarillistas y a los encabeza-dos que acompañan las fotos de violentados, deambulan entre el expresionismo y la abstracción, cada vez más hacia esta última. Al enfrentar este túnel de la condición humana, el culto al morbo, podría darse el necesario proceso de catarsis para el artista. Polizonte es la forma despectiva de llamar a un poli-cía. Igualmente, desde hace años el polizonte es el viajero indocumentado que arriesga su vida por conseguir mejores condiciones.
En la obra de Mila Rodríguez, diseñadora gráfica y artista barranquillera, el polizonte es el álter ego , el sujeto que la acompaña y deambula por lugares donde el riesgo es inminente. Por eso la fascinación por las tumbas, los cementerios, la fiesta de los muertos y sus espacios para el rito. En su serie fotográfica, Higiene pública, la artista exhibe cuatro fotografías en formato mediano en las que está presente en primer plano el polizonte, ser ficticio envuelto en plástico negro que interviene, posa o recubre las tumbas de un cementerio que sufre el abandono de las instituciones a su cargo. El desarrollo posterior de la obra ha llevado al polizonte a viajar en manos de otros, amigos o conocidos que se han interesado en agregarle historia al personaje. Para ello la artista propone igualmente acompañar la muestra con algunas piezas objetuales del polizonte que puedan generar procesos interactivos con el público.
En noviembre de 2005, Yiset Borja y Jharlys Ortiz presentaron su tesis de grado, construyeron la casa de un desplazado al interior del espacio de exhibiciones, acompañando la instalación con una serie de obras que reflexionan sobre la condición del desplazamiento en las grandes urbes. Barranquilla es un polo magnético para familias de la costa Caribe que han sufrido el flagelo de la última década. El colectivo Blanco y Negro se ha interesado por el hábitat, el lugar fundacional que permite el desarrollo de las comunidades y el afianzamiento de su cultura. Así como ellos le “cambalacharon” a un desplazado su casa, construyéndole una nueva, en esta ocasión muestran las maquetas de la serie Visite casa modelo/un sueño para vivir que nos invita a una lectura —real— de las historias de vida de es-tas personas, al tiempo que representan en relieve modelos que la informalidad y la precariedad les permite hacer y posteriormente llamar “casa”.
1 Jorge Martínez, “Walter Buelvas”, en: Cronotopías (catálogo), Barranquilla, Galería La Aduana, noviembre de 2010.
2 Tomado del párrafo de la descripción del proyecto “Adorno para el semáforo”, de María Fernanda Contreras.
5 álter ego s. m. Expresión latina con que se hace referencia a una persona con quien otra se identifica enormemente, tanto que puede actuar como si fuera ella misma. Diccionario Manual de la Lengua Española Vox. © 2007 Larousse Editorial, S.L.
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