Imagen Regional 7
Razones (Para Conocer a Riohacha) • Ed Ariza Cortes
Cerro Pilón de Azucar (Kaimichí) • Eusebio Siosi
Bodegones inflamables ¿Extra o Corriente? • Genry Barba

Imagen Regional 7 • Riohacha

CuraduríaRafael Ortiz

Obras: Ed Arizacortes (Raul Edesio Ariza Cortes), Genry Barba (Genry James Barba Argumedo), Maria Teresa Solano Rodriguez, Eusebio Siosi Rosado

La producción artística de la región suele asociarse con temas como la identidad y en los últimos años los estudios culturales y las prácticas artísticas contemplan igualmente con gran interés por el del territorio. La identidad solía medirse por la naturalidad en la representación simbólica de los elementos asociados a la cultura de las regiones; un arte jovial, colorido y descomplicado, como po-dría decirse en el caso del Caribe colombiano. Pero el país se ha desplazado, no solo por el conflicto interno cuya magnitud conocemos someramente, sino por los efectos colaterales de la globalización informática, la crisis económica mundial, el cambio climático, los movimientos telúricos y, actualmente, las protestas políticas masivas en países que sufren opresión política.

En fin, la identidad asociada solo a la caracterización de una región está en entredicho frente a las realidades actuales. El Caribe, como todo territorio, es un escenario susceptible a una visión más amplia y global, acercándose por un lado a la construcción de un panorama social y político que tome conciencia y reflexione sobre las condiciones im-puestas por la sociedad de consumo, las obligadas caracterizaciones culturales, el deterioro del medio ambiente, los desplazamientos, y por otra parte, a tomar posición frente a las decisiones que toman los grupos económicos y políticos que ostentan el poder sobre obras de infraestructura, restauración de los centros históricos, industrialización y turismo o la explotación de los recursos naturales.

Si el arte es un medio para asumir posiciones y fijar criterios regionales, es válido expresar que se cuenta con estrategias para repensar los componentes identitarios desde un lenguaje plástico o audiovisual que parta de lo sensible, lo poético, lo crítico y lo espiritual. Es una opción para reconfigurar lo cotidiano, lo local y lo regional al tiempo que asumimos que somos parte de un mundo interconectado. Pero, igualmente, las estrategias del arte se expanden sobre el territorio, poniendo pistas para entender mejor un globo cambiante y contradictorio y cuyos intereses, casi siempre aso-ciados a la ley del mercado, marcan el paisaje y lo problematizan. Así, bajo esta perspectiva, la identi-dad deviene en criterio, y el territorio, casi siempre ocupado, es el lugar para intervenir por medio de otras realidades, aquellas que el arte inventa.

Los artistas que presentan sus propuestas en Riohacha para Imagen Regional 7 tratan diversos temas: Es interesante observar las alianzas cada vez más estrechas entre el diseño gráfico y el arte contemporáneo. En esa búsqueda de nuevas “formas” de presentación de las prácticas artísticas, el diseño ha proporcionado medios novedosos que son pertinentes, además de un modo de subsistencia de artistas y diseñadores que buscan en el arte una voz propia. Ed Ariza Cortés es un diseñador guajiro que analiza cómo las entidades gubernamentales y sus líderes monopolizan los pocos iconos de la ciudad y el procedimiento para representarlos, seguramente tras una visión esquemática. En Razones (para conocer Riohacha), sorprende la visión particular con la que Ariza Cortés visualiza el reconocido muelle de la Avenida de la Marina. Tal vez al visitante desprevenido de la ciudad lo tome por asalto el enfoque de las fotografías en blanco y negro del muelle y sus particularidades estructurales y el video-arte que el artista logra con acierto con una cámara rastrera que ritualiza el necesario re-corrido por los tablones de madera que conducen al final.

Genry Barba es un artista de Maicao que ha participado en los procesos de formación en arte contemporáneo desarrollados en la península de La Guajira. El interés por la fragmentación en su serie de pinturas Bodegones inflamables ¿extra o corriente? conflrma su empeño por variar la forma, por buscar otras maneras de representar la imagen en los procesos creativos. El trabajo de las diecisiete piezas pequeñas en pintura demuestra cierta ironía sobre un problema que parece no tener solución: el contrabando de gasolina de Venezuela. Un tema de cuidado, tanto en seguridad como en la demostración de que las entidades locales no pueden resolver el desempleo ni la informalidad. Fondos carmesí y el amarillento de galones, botellones, mangueras, tonalidades que generan en la retina un estado de alerta muy elocuente con el tema que trata.

Mantener un trabajo activo como artista es una tarea compleja, mucho más si pensamos en ciudades intermedias como Maicao que presentan condiciones difíciles de seguridad, paramilitarismo, violencia y control de la economía por parte de estos grupos. María Teresa Solano Rodríguez, samaria de nacimiento, lleva muchos años oficiando como artista en estas condiciones. Sus intereses igualmente son variados, con el bricolaje, el diseño, la pintura y más recientemente la escultura. La protección a la naturaleza ha sido una constante y entre sus actividades ha venido desarrollando desde hace algún tiempo un proyecto que toca el tema del plástico y del medio ambiente. Un paisaje idílico como el que se recorre desde Riohacha a Maicao podría verse punteado por franjas blancas y azules: bolsas plásticas adheridas a los árboles de matarratón y a los cactus. desde esa perspectiva tal vez inició el proyecto anterior al que llamó Hecho plástico, con el que conseguía derretir cientos de elementos de este material para formar ladrillos destinados a construir lo que el plástico obstruye del paisaje. En El jardín del futuro, María Teresa presenta una sola pieza escultórica, una maceta de donde se despliegan elementos plásticos de colores que forman un jardín que simula lo vegetal. Su activismo para preservar el medio natural se manifiesta a través del simulacro que podría señalar a las generaciones venideras lo que ya es.

La propuesta del artista Eusebio Siosi nace de las experiencias de la vida, dentro de un entorno de la cultura wayúu, llena de mitos, sueños y realidades. Sobre el paisaje, escenografía y fondo de la península interviene el artista partiendo de una indumentaria y de elementos rituales. Esta paleta, si habláramos en términos pictóricos, estaría marcada por el rojo, que en rituales y ceremonias de la cosmogonía de su pueblo simboliza un transmisor de energía. Desde el performance, el artista crea intervenciones visuales que irrumpen en entornos ajenos al territorio real. El proyecto Barreras visuales contiene cuatro acciones en puntos emblemáticos del territorio wayúu: Cangrejito (playa de Riohacha), Pilón de Azúcar, en el Cabo de la Vela o el trayecto a Jepirra y, finalmente, en Boca de Camarones. Siosi entra en un proceso silencioso y ritualiza aquello que absorbe, tanto de su cultura ancestral como del legado occidental, con el arte contemporáneo y el cuerpo performático.