Imagen Regional 7
1492 • David Galeano Satizabal
Patrovimpa- maqueta • Diego Ariel Vizcaino
Afrodescendencia del Pacífico  - Trismila Rentería • Jaime Mejía Reyes
Piropos a Buenaventura • Jorge Heriberto Idárraga Díaz
Parteras: Patrimonio cultural del Pacífico • Salvatore Laudicina Ramírez
El Bodegón • Calixto Rodolfo Mosquera Vera
Sala de espera • Wilson Perea

Imagen Regional 7 • Buenaventura

Curaduría: Jim Fannkugen

Obras: Wilson Perea, Calixto Rodolfo Mosquera Vera, Jaime Mejía Reyes, David Galeano Satizabal, Jorge Heriberto Idárraga Díaz, Diego Ariel Vizcaino, Salvatore Laudicina Ramírez

En la séptima versión del programa Imagen Regional del Banco de la República y a lo largo de todas las anteriores se han planteado inquietudes con respecto a la producción artística de todas las regiones del País, para esta versión se trata de mostrar los resultados artísticos y conceptuales de cada una de las sedes, según un proceso ampliado de convocatoria, se trata de identificar donde concluyen, piensan, reflexionan y producen los artistas de estas zonas con respecto a su contexto y región, es por eso que la propuesta ha llegado a todas las esferas creativas y ha tratado de ser incluyente invitando la participación de artistas profesionales, en formación y empíricos.

Las condiciones geográficas de Buenaventura, la ubicación sobre la costa Pacífica, su naturaleza de puerto marítimo y el alto grado de miseria hacen de esta ciudad un foco de inspiración para el grupo de artistas y fotógrafos de Buenaventura y sus alrededores que exponen aquí sus propuestas. En ellas se pueden apreciar varios puntos de encuentro: el primero y más importante, el territorio y su relación con el entorno sociocultural; otros puntos de inflexión entre unas y otras pueden resumir-se en aspectos conceptuales como identidad, contexto, realidad social, mitos y costumbres.

Wilson Perea es fotógrafo de profesión y desde hace varios años se dedica a este oficio; ha trabajado como reportero gráfico para los periódicos El País, de Cali, y El Puerto. Perea tiene la paciencia, adquirida durante años de trabajo, de esperar el momento oportuno para obturar el disparador y conseguir la imagen ideal. Sus fotografías son reflejo de la realidad de esa parte de Colombia, perturbadora e inquietante, encarnada en los personajes más vulnerables de la sociedad: los niños y los ancianos.

El trabajo de Calixto Adolfo Mosquera es el resulta-do de su experiencia en el oficio de elaborar y reparar lanchas y barcos marítimos. Mosquera utiliza fibra de vidrio y resina de poliéster para este fin, presenta un alto relieve en blanco, con su correspondiente molde original en negro, indicando con esto la idea de reproducción latente en la que aparecen el original y la copia. El tema representado en esta pieza, que está a medio camino entre una pintura y una escultura, es uno de los clásicos en la historia del arte: la naturaleza muerta o bodegón. El trabajo pictórico de Jaime Mejía es muy reciente, surge en 2010 cuando comienza a pintar, como consecuencia de una experiencia mística que le sugiere la necesidad de expresión y reivindicación con la vida. Mejía se propone representar una serie de retratos como homenaje a mujeres y hombres afrodescendiente  del suroccidente que han trabajado o que actualmente trabajan por la preservación y continuación de tradiciones artísticas y culturales; estos personajes, por su trabajo, —dice Jaime— se han convertido en pilares de la cultura en toda la región Pacífico.

La instalación fotográfica de Jorge Idárraga parte de una intención expresada por él mismo de cambiar la imagen negativa de Buenaventura por una nueva y positiva; para ello Idárraga, fotógrafo de profesión, establece un convenio con la empresa recolectora de basura de la ciudad, para mostrar en los camiones recolectores algunas imágenes de esta serie que denominó Piropos a Buenaventura. Impresas en gran formato y ubicadas sobre los costados de los camiones de basura, las imágenes recorrieron las calles de la ciudad como un acto que busca transformar el comportamiento, la actitud y la memoria ciudadanas.

La propuesta de Diego Vizcaíno está arraigada en la costumbre de los habitantes ribereños de construir sus casas sobre estructuras palafíticas, como consecuencia del ascenso y descenso del caudal de las aguas. Vizcaíno propone una escultura a pequeña escala que contiene una serie de elementos que componen este tipo de construcción, tales como el uso de componentes orgánicos, riqueza en cuanto a texturas naturales y una mar-cada interpretación de tonos y colores influenciados por el paisaje.

En David Galeano encontramos una preocupación por la representación de la figura humana. Este artista pone mucho interés en la corporeidad y en la estructura anatómica, y utiliza también la perspectiva atmosférica para generar la sensación de profundidad geográfica. En el óleo, 1492, pintado sobre lienzo, Galeano representa, el instante en el que dos indígenas curiosos hacen el avistamiento de las naves en el horizonte, escenificación inspirada en el descubrimiento de América, en la que se destaca el uso de tonos grises en el fondo y en el horizonte como símbolo premonitorio de este suceso.

En la propuesta de Salvatore Laudicina encontramos un marcado interés por reivindicar y preservar las prácticas médicas tradicionales, en este caso el oficio de las parteras, que reúnen conocimientos, métodos y experiencias de diferentes culturas, que con el paso del tiempo tienden a desaparecer por la inserción de la medicina Occidental. Laudicina pretende con este señalamiento poner dichas prácticas en un nivel patrimonial y como un legado cultural de la población afrodescendiente del Pacífico colombiano.