Imagen Regional 7 • Popayán
Curaduría: Jim Fannkugen
Obras: Sandra Milena Lame Sánchez, Yeison Estiben Riascos Mosquera, Tania Beltrán Medina, Yorleny Cardozo Peña, Manuel Bernardo Rojas Sabedra, Julián Andrés Pito Ruiz, Andrea Liliana Suárez Arcos, Manuel Alejandro Paz Bustos.
La selección de obras en Popayán está marcada de manera general por un aspecto autoreferencial y vivencial. La mayoría de propuestas hace parte de un proceso creativo que nace del impulso de los artistas por representar, comunicar y compartir experiencias de su entorno sociocultural y mítico en espacios y escenarios propicios para el arte contemporáneo.
En la primera parte de la muestra encontramos aspectos referentes al cuerpo y a las metáforas que los artistas establecen a partir de él. La propuesta de Andrea Liliana Suárez, titulada Provocación, nos plantea una serie de pequeñas pinturas que se relacionan con seres mitológicos: el elefante, como una divinidad, y el minotauro, como la personificación del mal, ambos en actitudes eróticas. Aunque pudieran parecer perversas al público, por estar relacionadas gráficamente con la zoofilia, este aspecto se sobrepasa, pues denota un sistema personal de pensamiento, en palabras de la misma Andrea, “para hablar de esas fuerzas que se mueven en el universo, que llegan como una bendición o como un ataque hacia el ser humano...”. Estas suplantaciones eróticas representan actitudes y deseos del ser humano en todas sus dimensiones.
Otra obra que se inspira en referentes mitológicos es la propuesta de Sandra Milena Lame, quien ha encontrado en los elementos de la naturaleza un medio propicio para expresar la visión de su propio cuerpo; con la obra Evocando a Dafne nos remite al suceso mítico griego que trata del Dios Apolo y la ninfa Dafne, quien prefiere ser convertida en un árbol de laurel antes que perder su castidad en manos de Apolo. Parte del proceso creativo de los artistas consiste en reinterpretarse constante-mente, por ello Sandra Lame utiliza hojas y lana de balso como elementos formales para construir sus cuadros, para rediseñar su cuerpo y para elaborar su propia imagen.
Tania Beltrán Medina también está dentro del grupo de artistas que exploran su propio cuerpo; como parte de este estudio se destacan unos parámetros de comportamiento socialmente concebidos como propios de la mujer, específicamente los relacionados con las funciones de esposa, esto lo vemos en la obra 12 minutos en la que, mediante video y sobre un mueble de apariencia etérea, proyecta un plano cerrado de su rostro en actitud pasiva y de reposo, mientras es violentada en ritmos espasmódicos por una presencia invisible a nuestros ojos, se trata de un coito por deber. Tania convierte este hecho en una construcción simbólica y estereotipada de la pareja, en la que el cuerpo femenino ha sido reducido a objeto placentero; un suceso íntimo, que parte de una emoción personal, se transforma en una emoción colectiva y de género.
La obra de Yorleny Cardozo Peña toma prestados recuerdos de infancia propios, y de personas afectivamente afines, para construir un nuevo imaginario. Este resultado es producto del afán por construir una nueva mirada sobre los recuerdos, que se impregnan de sentimientos y símbolos para trasportar-nos a un estado onírico en el que la razón y el sentido lógico no tienen cabida. En la serie titulada Inventario afectivo encontramos personajes y situaciones extrañas, como una escultura de pequeño formato elaborada en cerámica en la cual podemos distinguir a una madre con dos crías antropozoomorfas encerradas en una jaula que, suspendida desde el techo, cuelga libre en el espacio. Estas imágenes detonan en el espectador un sinnúmero de interpretaciones, pero la más probable es creer estar frente a una obra surrealista.
Popayán es considerada una ciudad universitaria, recibe un alto grado de población flotante proveniente de territorios aledaños; estas migraciones construyen un terreno propicio de intercambio cultural que nutre las propuestas de artistas locales. La obra de Yeison Estiben Riascos nos deja ver esta postura. Oriundo de Buenaventura, el artista se propone hacer una reinterpretación de la famosa pintura La última cena, de Leonardo da Vinci, en la cual pone de manifiesto atributos socioculturales de su raza negra, subvirtiendo algunos aspectos estéticos y religiosos impuestos desde la Conquista y la Colonia: el resultado es una imagen fotográfica muy elocuente en la cual se presenta un rastafari interpretando el papel de Jesús, y el pan y vino de da Vinci son reemplazados por el viche y el chontaduro.
“...Esto es determinado como un proceso de hibridación cultural”1, que podemos apreciar en la obra de Manuel Bernardo Rojas, quien viene trabajando hace varios años sobre la idea de reinterpretación con unos elementos provenientes de varias fuentes: el referente socio-cultural, que se desplaza desde el ámbito local hacia lo universal, y los aspectos formales y estéticos que nos indican una clara influencia de elementos de la cultura del cómic, directamente referenciado por el arte popular. Manuel Rojas demuestra en sus obras un dominio de las técnicas pictóricas modernas, pero logra sobrepasar este aspecto formal, insertando efectivamente en este contexto una propuesta cargada de capas culturales, genéticas y políticas.
En la propuesta de Julián Andrés Pito nos encontramos una serie de pinturas y dibujos que ha llamado Recorridos urbanos. El artista se ha planteado una investigación-creación sobre elementos de la ciudad de Popayán, de donde es originario, específicamente en su barrio, en donde señala una maraña de elementos de cableado eléctrico, una serie de conexiones imperceptibles, pero absolutamente indispensables en nuestra sociedad, que marca una ciudad latinoamericana en proceso de modernización. Estos elementos, aparentemente caóticos, evidencian, según el mismo artista, “el sistema representacional mediante el cual percibimos, aprendemos, recordamos y actuamos”.
Manuel Alejandro Paz, en su propuesta plantea la exploración de superficies de diversa índole y a través de estas evoca los personajes del argot popular y la relación de estos con la memoria individual y colectiva. En obras como Memoria de un mártir, Retrato de un astro y Mártires se sirve de la influencia mediática para establecer un nuevo punto de vista cargado de un sentimiento de pertenencia y apropiación.
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