Presentación

Mapas dibujados en las piernas de mujeres desplazadas en Cartagena; peinados afrocolombianos en los que está presente la recuperación de la tradición oral, en Quibdó; sueños de niños fotografiados en Armenia; dibujos de indígenas de Florencia producidos en frottages, personas que escriben sobre su dolor, penas y lamentos en Popayán; estas son algunas de las prácticas que han tomado vida a lo largo del programa nacional Obra viva, del Banco de la República.

Este trabajo artístico, que se realiza en y con la comunidad, reemplaza el paradigma del artista como único autor y proporciona un espacio para que se cree una relación directa y de construcción con el público; aquí, a diferencia de la obra expuesta en un museo, el resultado es una producción in situ en la que se articulan el artista y la comunidad de manera pública e incluyente.

Obra viva invita a artistas que contemplan dentro de su práctica procesos colectivos de creación. Los proyectos son diversos y asumen diferentes estrategias que van desde la creación de talleres o laboratorios, en los cuales el artista es catalizador de las experiencias, hasta la producción de una obra con la colaboración de un grupo de personas convocado para dicho propósito.

Este catálogo reúne el trabajo realizado entre 2006 y 2011 por dieciocho artistas en veintitrés ciudades de Colombia. Aquí está consignado el espíritu del programa, de las regiones, del trabajo en comunidad y de la política cultural del Banco de la República que busca descentralizar y vigorizar las prácticas artísticas en las diferentes regiones y áreas culturales, fortaleciendo la creación, producción y sostenibilidad de proyectos locales con impacto nacional e internacional.

Ángela Pérez Mejía
Subgerente Cultural. Banco de la República

Introducción

Obra viva es un trabajo a dos manos. O muchas más que dos. Nació de la idea de sumar la mirada de un artista con la de una comunidad disímil de personas interesadas en el arte, para crear ambos un trabajo colectivo. Era 2006 cuando se ideó este programa, y si bien respondía a unas condiciones del país en las cuales trasladar obras de arte a las diferentes sucursales del Banco de la República resultaba complejo en términos de seguridad, rápidamente superó ese inconveniente y se convirtió en un proyecto con aliento propio. Con vida propia.

El artista invitado, ese recién llegado, ese explorador de mundos desconocidos, es el gran detonador de la memoria colectiva de un grupo al que pertenece por un instante. Se convierte en un curioso observador que todo lo quiere entender y para ello necesita la guía fi rme de quienes viven en las regiones. Emprenden así, juntos, una expedición urbana que muy rápidamente descubre silencios, tradiciones, dolores, recuerdos, diferencias, miedos, sueños y belleza. Obra viva es un proyecto artístico que busca detonar experiencias. Es una maratón por las calles, por los gestos, por la memoria, por los símbolos. Un trabajo nutrido por la mirada de muchos, por su voz.

Visto en retrospectiva, de este programa resulta una increíble idea de país. Revela y descubre. Es un viaje por las preguntas importantes sobre nosotros mismos. En clave de pasado y de presente. Un recorrido por las cartografías impuestas, por la memoria y la ciudad.

Cada artista invitado a dictar sus talleres en las diversas sucursales del Banco de la República lo hace a su modo. No hay reglas fijas. Únicamente el tiempo, que siempre resulta corto. Tan solo unos días para conectarse con tantas miradas nuevas y a partir de allí entablar una relación que llega a convertirse en la del maestro con su discípulo. Pese a ello, y quizá por ello, de esa intensidad nace un vínculo. Es una dosis de sensibilidad concentrada de la que surgen vivencias.¿Qué más si no las experiencias para recordar?

Con todo, hay una línea detrás de estos trabajos aquí recopilados a manera de inventario de una idea que nació sin pretensiones. Sin pensarlo ni calcularlo, sin tener obras remotamente parecidas, hay una coherencia que solo se ve al hilar toda Obra viva.

El lugar. Mi lugar
Cada artista zarpa o llega a este punto, sea por el territorio, las huellas en la piel, la pregunta sobre sí mismo o el lenguaje que nos defi ne. Porque desea que los otros descubran su lugar o se pregunten sobre él, o porque necesita responderse algo sobre sí mismo.
  Cuidar
  Recordar
  Desandar
  Celebrar
  Dibujar
  Soñar
  Querer
  Lamentar
  Confrontar
  Unir
  Poder

Todas estas palabras aparecen aquí, en las páginas que siguen. Son parte de la geografía sentimental de esta expedición que es Obra viva.

Dominique Rodríguez Dalvard
Dominique Rodríguez Dalvard es periodista, ganadora del Premio Nacional de
Periodismo Simón Bolívar 2009 por la crónica “La mujer invisible”, sobre el trabajo de
la artista colombiana Doris Salcedo, publicado en 2008 enla revista Gatopardo.
Actualmente es redactora del periódico El Tiempo. Ha sido también editora cultural de las revistas Cambio y Cromos.