Adoración de los pastores
  • Siglo XVII
  • Óleo sobre tela
  • 198 x 137 cm
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AP2130

Adoración de los pastores

Anónimo (Taller de los Figueroa)


La pintura barroca esconde un tema detrás de lo que representa, a esto se le llama tema oculto. Según el principio de que los sentidos engañan, el cristiano, con ayuda de la meditación, debía develar aquello que estaba más allá de sus sentidos. En esta obra, el tema central oculto es la Pasión de Cristo. Este se encuentra desarrollado en el conjunto del Divino Niño adorado por los pastores. Uno de los problemas más importantes en la cultura barroca fue el de la predestinación, lo que condujo a pensar que Cristo estaba destinado desde el nacimiento a morir en la cruz y a resucitar para la salvación de sus creyentes. Esto es relatado en Adoración de los pastores a través de la presencia del buey (el sacrificio de Jesús), el ofrecimiento del huevo por parte de la pastora (anuncio de su resurrección) y el pan en la cesta (su milagro eucarístico). Así mismo, la vida paciente y humilde de Jesús es representada en el burro. La presencia de estos dos animales que contemplan al niño tiene otro mensaje oculto, el Jesús predestinado a la muerte debido a la obstinación de los judíos (representados en el burro), quienes no lo reconocen como salvador. En cuanto a la factura de la obra, se trata de una pintura que no es resultado de un solo autor. Evidencia al menos tres manos distintas, quizá más. Hay un primer estilo presente en el conjunto de la Sagrada Familia y algunos ángeles, uno más en casi todos los pastores y otro en los dos ángeles de la izquierda. Para algunos autores esta obra es del taller de los Figueroa, algo difícil de determinar. Sin embargo, puede asegurarse que tiene elementos comunes a las pinturas del mismo tema de Gaspar y Vargas de Figueroa. El tema de la adoración de los pastores, aunque central en la tradición cristiana, al estar relacionado con la Natividad, solo se desarrolló a partir del siglo XV.

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