Retrato Niño Cuervo
  • Siglo XIX
  • Óleo sobre tela
  • 88 x 55,1 cm
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AP5029

Retrato Niño Cuervo

José Miguel Figueroa


En el taller de Pedro José Figueroa (c.1770-1836) se formaron sus hijos, José Celestino, José Miguel y José Santos, además de su amigo Luis García Hevia. La curiosa serie de retratos de los niños Cuervo está conformada por seis pinturas, en la que se combina la influencia quiteña con la bogotana. El padre de los niños, Rufino Cuervo Barreto, como encargado de negocios durante la guerra de los Supremos hasta 1842, se estableció en Quito, mientras su esposa María Francisca Urisarri, prefirió permanecer en Bogotá. Es posible que el padre haya traído pintado uno de los cuadros, sin el rostro, para que lo completaran, ya que sus hijos permanecían en Bogotá. Los colores alegres y la presencia de la naturaleza en la obra son evidencia de la escuela quiteña. Ese primer retrato sirvió de modelo a los pintores bogotanos, quienes matizaron el color. Los seis retratos corresponden a cinco de sus siete hijos, Antonio María (1827-murió niño), Luis María (1829-1885), ángel María (1831-1896), Antonio Basilio (1834-1893), Carlos Nicolás (1840-murió joven) y Rufino José (1844-1911). El presente retrato es el único que está firmado por el pintor bogotano José Miguel Figueroa. No se ha establecido la fecha exacta de su elaboración y tampoco está claro a cuál de sus hijos representa. Las continuidades en el género del retrato entre el periodo colonial y el siglo XIX son apreciables en esta obra y permiten identificar los cánones de los talleres coloniales en donde la figura se presenta simple y está situada sobre fondos neutros para resaltar los colores encarnados. La pincelada es imperceptible. Aunque no es el caso de este retrato, en algunos del siglo XIX vemos la presencia de textos a manera de carteles dentro de la pintura, usados para identificar y/o narrar la vida de los retratados, del modo en que se contaba la vida de los santos en el arte religioso.

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