“Aprendí a trabajar con la incertidumbre y la duda, sabiendo que al final lo que resulta revela lo que eres y no es siempre estúpido o carente de significado.” William Kentridge.

Presentación

Fortuna

Esta es la primera exposición monográfica dedicada a la obra de este artista en Suramérica. La exposición presenta el arte de Kentridge desde finales de los años ochenta hasta el momento, resaltando cómo sus técnicas y sus diferentes disciplinas artísticas se dilucidan y alteran mutuamente como parte de un proceso creativo marcado por una fluidez continua de transformación y movimiento.

Aunque Kentridge es conocido sobre todo por sus películas animadas basadas en dibujos al carboncillo, sus creaciones incluyen también grabados, libros, collage, esculturas y presentaciones de artes escénicas. En toda su obra, lo político y lo poético se entrelazan maravillosamente con el paisaje y la historia social de su lugar de nacimiento.

Kentridge se refiere emotivamente a temas difíciles como la herencia del apartheid y el colonialismo, infundiendo también un trasfondo de humor y ensueño en sus obras, cuyo alcance se extiende hacia temas universales de representación artística, transitoriedad y memoria.

Esta exposición —concebida en colaboración cercana con el artista y diseñada especialmente para esta gira—, más que centrarse en un tema específico, resalta el singular proceso creativo de Kentridge y la interrelación que existe entre los diferentes medios artísticos que usa. Las obras escogidas y la forma como se relacionan con el espacio de exhibición ofrecen al público una sensación de la actividad vigorosa y profusa del artista en su estudio y de la migración de temas y motivos entre diferentes medios y escalas, mediante el examen de las estrategias elegidas para representar cosas e ideas.

Kentridge acoge como su principio orientador la noción de «fortuna», que describe como «algo distinto al frío azar estadístico, pero fuera del rango de control racional». En otras palabras, podríamos entenderla como una especie de casualidad dirigida, o la manipulación de la suerte, donde hay posibilidades y predeterminación. Fortuna alude a un estado de conversión donde la obra de arte está siendo construida infinitamente, aun cuando el espectador la encuentra como un producto acabado. Fortuna sugiere también una celebración de la excentricidad que no es adversa al compromiso político: «Esta dependencia de la ‘fortuna’ en la creación de imágenes o textos, refleja algunas de nuestras formas de existir en el mundo, incluso fuera del ámbito de las imágenes y los textos».

Lilian Tone
Curadora