“Aprendí a trabajar con la incertidumbre y la duda, sabiendo que al final lo que resulta revela lo que eres y no es siempre estúpido o carente de significado.” William Kentridge.

Un destape artístico en Bogotá

Un destape artístico en Bogotá
Crónica del trabajo de Mateo López con William Kentridge 

Durante las semanas que trabajó en el estudio de William Kentridge en Johannesburgo, Mateo López recorrió los mercados de pulgas en busca de vinilos de salsa como solía hacer en su ciudad natal, Bogotá. Al inicio de su año como discípulo de Kentridge en el Programa Rolex, López rechazó, por timidez, la invitación que su maestro le hizo para explorar el arte del performance. Sin embargo, al ver una de las presentaciones de Kentridge, se entusiasmó y pensó en todo lo que podía hacer con esos vinilos de salsa.

Así que, en una fría noche de marzo en Bogotá, se encontró montando un performance en el patio de ladrillos de la galería Casas Riegner, donde habitualmente expone. Para López era un ensayo, mientras que para Kentridge podría haber sido un taller o un lugar para aclarar ideas. López hacía de disc jockey y ponía sus vinilos de salsa. Buscaba un ambiente de barrio, como en los bares de Cali, la capital de la salsa colombiana, pero la cerveza y las empanadas no lograban opacar la elegancia del lugar. Algunos de sus colaboradores pretendían no conocer los pasos de la salsa, para luego lanzarse a bailar apasionadamente. Otro colaborador, el realizador de cine Andrés Borda González, hacía de video jockey y proyectaba una de las películas animadas que López había hecho en Johannesburgo en una pantalla que la gente casi no miraba, pues estaba amontonada debajo de una pequeña carpa blanca para huir del aguacero. De repente una mujer se separó del público y comenzó a desvestirse mientras bailaba de forma sensual. En ese momento Borda González empezó a mezclar las películas animadas con videos de baile.

Al otro día López lo cuestionó todo, especialmente a los vinilos de salsa que habían originado su performance. «William me dijo que es mejor tener tu propia música», señaló. Para el siguiente ensayo quizás trabajará con un compositor. Todo es un proceso. Esta es también otra de las lecciones que aprendió en los meses que pasó al lado de su maestro.