Cristian Soler

Se conoce con el nombre de literatura exofónica aquella escrita por autores en una lengua diferente a su lengua materna. Quizás los ejemplos más memorables de autores de este tipo de literatura son Conrad y Nabokov. El primero, originalmente polaco, comenzó a trabajar en flotas mercantes a la edad de 17 años, en Francia y después en Gran Bretaña, durante quince años en los que recorrió las colonias de este imperio en África.

Desde su nacimiento en el páramo de las Papas, entre el Cauca y el Huila, hasta su desembocadura en Bocas de Ceniza, en el Atlántico, el río Magdalena recorre 1.540 kilómetros del territorio nacional y atraviesa once departamentos de Colombia.

La obra de Sergio de la Pava se podría describir, desde un principio, como una de esas “producciones de las cuales es difícil decidir a qué tradición nacional o continental pertenecen —si se trata de arte ‘argentino’, ‘americano’, ‘francés’...—” (Reinaldo Laddaga, Estética de la emergencia, p. 11).

Hace algunos años, un cantante y compositor colombiano solía subirse a todos los escenarios con una camisa negra en la que se leía: “SE HABLA ESPAÑOL”. Esta consigna, tomada de aquellos negocios y locales en Estados Unidos que atienden a una población latina, era, con toda su ironía y resignación, una reacción contra el creciente fenómeno de artistas latinos que decidían cantar en inglés para entrar a un mercado internacional.

El 2 de septiembre de 1855, durante el primer año de los más de quince que vivió en Nueva York, el escritor y diplomático Rafael Pombo plasmó en su diario lo siguiente:

Suscribirse a Cristian Soler