Rodrigo Pérez G.

En la introducción de este libro, el autor nos dice que se atreve a contradecir a Rousseau: “(...) no, el hombre no nace bueno y la sociedad lo corrompe. Es al revés: el hombre es un ser violento y egoísta y la sociedad lo educa, lo incorpora a la civilización para que pueda convivir en paz con otros hombres” (p. 23). En el principio: el caos, el crimen, la violencia.

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